Nicolás Cuño: “Quiero competir a nivel internacional”
Músico, instructor de meditación, asesor de imagen, el creador de Key Biscayne hizo de su estilo de vida una filosofía que se experimenta con su marca. Ahora busca exportar
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Cómo se hace para tener una marca bien arriba, sin organizar desfiles ni grandes eventos. La fórmula la tiene Nicolás Cuño, fundador de Key Biscayne, que supo construir la imagen de su marca según su filosofía de vida. Un estilo que no necesita de estrategias de marketing ni de grandes puestas ni modelos caros. Se basa exclusivamente en él, un hombre multifacético, instructor de meditación y respiración de El Arte de Vivir, músico, asesor de imagen de celebrities y ahora padre de familia. Fue 2015 un año excepcional: su banda, Los Echeverría, fue revelación en Cosquín Rock. Ese mismo año nació su hijo Gael –en 2013 se casó con Giselle Kañevsky, ex jugadora del seleccionado argentino de hockey–. En diciembre, IRSA eligió como mejor marca de indumentaria masculina a Key Biscayne. Nos encontramos en un estudio de grabación flotante, en la Costanera, donde llega con su familia, con quien todo lo comparte.
–¿Hace cuánto empezaste a cantar?
–En mi casa se cantaba mucho. Con mi papá y mis hermanos en el auto jugábamos a cantar. Mi papá es un enamorado de la música. Hace unos años yo era jugador de voley profesional y al lastimarme tuve que dejar. Era algo que me hacía muy bien. Entonces empecé a estudiar guitarra y a hacer yoga. A partir de esas clases me hice instructor de El Arte de Vivir, y la música determinó esto. Se cerró una puerta y se abrieron otras. Y a mí se me abrieron esas dos, y hoy puedo ver los frutos de eso. La música y la meditación son dos herramientas indispensables de mi vida, que me hacen crear, construir. Mi mujer, que fue leona, hoy toca la batería. Meditamos los tres. Insisto, cuando se cierra una puerta se abren muchas más. Hay que saber transformar eso. De los dolores uno aprende. Y puede transformarlo en mucha más luz.
–¿Y hace cuánto integrás Los Echeverría?
–Estamos tocando desde hace seis años. Esta mención en el Cosquín Rock nos hizo este año tocar en un horario tremendo. En algunos medios dijeron que nos consagramos en el segundo Cosquín. También fuimos considerados como la banda mejor lookeada. Está bueno transmitir por la música, si bien la ropa me encanta. Cuando llega una prenda Key Biscayne, que pensamos con el equipo, le doy un beso. La gente que trabaja conmigo se ríe, me dice cómo es que hace mil años que hacés ropa y le das un beso. Es que cuando veo algo que sale tan lindo me dan ganas de darle un beso. Porque le pongo tanto amor. Pero con la música pasa algo que me hace llorar, con la ropa no pasó.
–Ahora que estás de lleno en la música, ¿cómo influye en tu marca?
–Para mí la música determina la moda, porque refleja lo que está pasando socialmente. Y para mí la moda va detrás. A mí me ayuda a crear, a componer. Voy a un recital, escucho una canción y me deja pensando en qué colección puedo armar.
–¿Se puso más rockera la colección?
–No. Tiene una línea muy elegante, para vestirte y casarte. Una línea urbana, para todos los días, para trabajar, para salir. Una línea un poquito más deportiva y otra para salir más rockerito de noche, más moderno. Todas las prendas combinan entre sí. Te ponés un saco de smoking, con un pantalón roto y una remera larga, y va bien. Lo mismo con el jeans, todo combina con todo, eso es excelente. Te compraste un pantalón, lo podés usar de vestir para una fiesta. Lo podés usar para un look urbano, o rockero. Sí la línea rockera está muy desarrollada, está relacionada con el rock denim.
–¿Por qué no hacés desfiles ni grandes eventos? Tenés un bajo perfil en la moda, no vas por los carriles habituales.
–No se dio. Tampoco nunca digo que lo haría. Cuando tenía 16, 17, 18 años fui modelo de Pancho Dotto, que es un genio. Hacía un desfile, me ponía ropa y en el momento me quería morir, no me gustaba, y tenía que ponerme algo que no sentía. Y me costaba transmitir eso sin sentirlo. No sé si es por eso. No me sentía afín. Me gusta relacionar la marca con gente que se sienta identificada con el producto; así y todo, capaz que en algún momento haga desfiles. Por eso me gustó mucho vincular la marca a la meditación, a hacer cursos de respiración, a ayudar, más desde ese lado. O con la música, vistiendo a Charly (García), con un Suar. Gente que ama Key Biscayne sin plata de por medio, porque les encanta el producto. Vincularlo más a eso. Para mí eso se transmite después. De hecho nos pasa mucho; hay gente que quiere vivir Key Biscayne, vivir en una casa como en el local; KB se transformó en una filosofía de vida. Con Martín Lief, mi socio, hacemos lo que sentimos, y no dejamos de comunicarlo. En breve, vamos a lanzar una campaña social… tremenda, protagonizada por Guillermo y Nicolás Francella. Más no puedo adelantar. Va a ser noticia. Va a dar que hablar.
–¿Tenés algún proyecto para la marca?
–Sí. Hoy estamos abriendo franquicias en todo el país, con mucho éxito. Y estamos llevando la marca a un plano internacional. Queremos estar en México, Chile, Brasil y Europa también. De acá a tres años llevaremos adelante un plan de profesionalización de la compañía, con un nuevo gerente general financiero. La consigna es llevar la marca al exterior. Desde que cambió un poquito el juego ahora, muchas empresas de afuera, que tienen marcas, quieren llevarse el concepto de Key Biscayne a otros países. Viene esa etapa, franquicias en la Argentina, estar en Canadá, España. También vamos a lanzar sublíneas. Tenemos reuniones con gente que quiere desarrollar la parte home, la de niños, anteojos, fragancias. Lo quiero hacer a nivel internacional, no quiero hacer por hacer. Si es un par de anteojos quiero que esté al nivel de un Ray Ban. Si es un perfume, que sea internacional. Que compita a ese nivel. Quiero competir a nivel internacional. Las empresas tienen que entender que hay que ir para ese lado, no achicarse.
–¿Qué te parece esta apertura del juego?
–Me parece positivo. Todo tiene sus pros y sus contras. Vamos a tener que saber trabajar con otras reglas de juego, pero el panorama me parece positivo. Ahora un poquito de recesión, pero yo le tengo fe a lo que va a pasar. Yo quiero una Argentina en la que pueda caminar por la calle con mi hijo. No me interesa si me va mejor económicamente o no. Quiero que haya un país tranquilo, que haya unas reglas de juego claras para poder crecer, que los chicos puedan desarrollarse.
–¿No te preocupa la competencia?
–Me encanta que vengan. Me hace mejor. Está bueno. Y me da la posibilidad de ir al exterior, antes no se podía. Cuando viene la gente de Europa y ve la ropa Key Biscayne se la quiere llevar.
Objeto querido
"Las mantas de Key Biscayne sirven como look, para ponerse arriba de un saco, de una remera, una camisa de jean; quedan bien con todo. También para la noche, cuando refresca. Siempre, a mano en el auto, para tu esposa, las mujeres que son friolentas. Si querés comer afuera, para arropar a tu bebe"

