Norma Bertol. La socióloga argentina que aprendió con Lagerfeld y ahora coachea diseñadores

Esta socióloga argentina que trabajó junto a Karl Lagerfed habla de su experiencia, qué aprendió de él para hoy coachear diseñadores que son un éxito, como Fabian Zitta.
Esta socióloga argentina que trabajó junto a Karl Lagerfed habla de su experiencia, qué aprendió de él para hoy coachear diseñadores que son un éxito, como Fabian Zitta. Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV
Federico Ferrari Sánchez
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14 de mayo de 2019  • 00:00

Norma Bertol es filósofa y socióloga, pero fue en la moda donde encontró el espacio donde desarrollarse. Fue con su primera ida a París, a comienzos de los 70, cuando se metió en ese universo: "Eran momentos díficiles en nuestro país, me sentía frustrada e hice un primer viaje que me cambió la cabeza". Aunque decidió regresar a Buenos Aires, donde sacó su propia marca, ocho años más tarde volvió para instalarse en la capital francesa; allí forjó una carrera: hizo consultoría para marcas argentinas, diseñó vestidos para princesas árabes y llegó a trabajar con Karl Lagerfeld en su firma homónima. "Un hombre inteligente y pensante", sostiene. Estuvo en su equipo dedicada al área textil durante varios años, hasta que a mediados de los 90, decidió regresar a la Argentina, para trabajar para firmas nacionales y dar clases en las carreras de Diseño de Indumentaria y Comunicación Social de la UBA. Pero fue años más tarde cuando conoció a uno de sus aprendices: Fabian Zitta. "Yo sabía que iba a llegar lejos porque es riguroso, obsesivo y serio", cuenta. Sin embargo, pese a todo este camino recorrido, su espíritu y sus intereses siguen intactos hasta el día de hoy: "Yo soy muy curiosa, me interesan miles de cosas. Si vivo, quiero hacerlo interesada en el mundo".

-¿Qué encontraste en ese primer viaje a París?

-Encontré todo un universo que me ligó a la creación, estaba fascinada. Me acuerdo que empecé hacer unos chalecos que vendía en unos negocios. Hacía un año que había terminado el Mayo del 68 y había un clima de libertad increíble, uno podía hacer todo.

-Entonces entraste a trabajar con Lagerfeld, ¿cuál era tu posición en la marca?

-Me especialicé en telas con él, viajaba a Italia. No solo me tenía que preocupar de la parte estética, de cómo caía una tela, de su composición y mantenimiento, sino también del aspecto comercial.

-¿Cómo hacía para poder hacer todo?

-Su personalidad se construyó en función de un objetivo muy claro: cada día hacer lo mejor, muy ligado a su presente. Además de que era un hombre culto, que no toda la gente que está en la moda lo es, Karl sabía de literatura, de pintura, de fotografía, de ópera. Y, también, fue un gran gerenciador de equipos, siempre supo rodearse de gente bien, aunque podía ser de una crueldad infinita cuando no quería más a alguien. Pudo manejar muy bien sus puntos débiles y fuertes. Supo que la moda era comunicación, sabía cómo adaptarse y responder a cada época. No captó eso que Karl sí.

-¿Qué te dejó?

-Lo que más me gustó de Karl es que fue un hombre que entendió la historia. Tomó esos cuadernos de Chanel y sobre eso creó un edificio, porque no hay algo que se invente de la nada. Él enseñó a los chicos como respetar lo que se hizo antes, cómo aprovecharlo y transformarlo.

-Pasaste de Lagerfed a Zitta.

-Ambos trabajan muchísimo! Fabián está a full de 7 a 12 en la clínica Olivos, ahora hace el programa Corte y Confección y después se dedica a su colección. Es un monstruo trabajando, pero es un tipo equilibrado. Yo lo adoro, lo quiero muchísimo.

-¿Cómo se contactaron?

-Me tocó el timbre y me dijo: "Mirá, yo soy médico, no voy a entrar a una carrera en la facultad a esta edad, por eso quiero que vos me formes". Le enseñé a mirar, porque hay que ver, hay que hacer que las cosas te digan algo. Entonces, le llevaba libros y analizábamos, no solo el detalle como la pinza de la ropa sino también el look total, el encuadre, el clima que genera y la historia de la moda.

-¿Cómo definirías su estilo?

-Tiene un diseño que le corresponde. Trabaja muy bien la geometría y es muy racional, no se desborda. Su línea es muy limpia, y en Argentina eso es muy importante. Y evolucionó, lomejor: llegó a él mismo. Y desde lo comercial creció porque se dio cuenta de las cosas qué tenía que hacer y que no; es uno de los pocos que se mantiene y no se fundió. Sabe a dónde va y cómo ir.

-¿Cómo cambió la moda internacional respecto de la época en que estabas en París?

-Era muy distinto a cómo es hoy, eran boutiques, no había este sistema de comercialización de ahora. Vos vas a Francia y las tiendas que quedan son para las árabes petroleras o las ricas de los países latinoamericanos. Y después está Zara, H&M, todo hecho en China. Es la gran distribución. Aquella época no existía y había una valoración de la creación mayor. Hoy hay un consumismo total, la peor calidad pero tendencia.

-¿Tu mirada del vestir?

-La moda es un lenguaje expresivo, consciente o inconsciente. Hoy está muy dinamitado con los diferentes grupos sociales de avanzada, que tienen diferentes modos de expresarse. En ese sentido, lo veo activo y felizmente cada vez menos burgués. La moda de hoy es menos burguesa, es más democrática. Antes se miraba Vogue para ver las imágenes para copiar, hoy los chicos jóvenes no van a mirar las revistas de moda, la inventan. Lo jóvenes no mirán revistas de oda, las inventan a través de las redes sociales, generan sus propios canales para destacar o comunicar moda, marcan la moda generan tendencia con su personal coolhunting, por ejemplo. Más aún, las grandes marcas los copian.

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