Panza chata, el sueño de todas
A pesar de estar en el peso indicado, esta adiposidad localizada puede aparecer por motivos variados
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"Tengo panza, pero estoy en mi peso", un comentario femenino frecuente, con diferentes razones y soluciones. Aunque en cualquier caso, las armas básicas para combatirla son la alimentación adecuada y la actividad física. La postura también importa. Atención: si la columna está algo encorvada y se tiene panza, ésta puede deberse a ese arqueamiento, que achica el espacio entre las vértebras y hace que la panza salga para afuera. En este caso, conviene realizar gimnasia postural, que trabaja los músculos paravertebrales, los de la zona lumbar, estabilizarores de la columna.
Si, en cambio, el asunto pasa por un poco de adiposidad instalada entre la piel y el músculo, ésta se baja con actividad física. Otra posibilidad recomendada por los profesionales consultados es la mesoterapia. Son inyecciones localizadas de sustancias que reducen la adiposidad localizada. Al ser casi siempre vegetales, las sustancias no tienen prácticamente contraindicaciones.
También aconsejan recurrir a masajes adelgazantes con productos reductores; pueden contribuir a mejorar también la circulación y la celulitis.
Diez minutos y algo más
En cuanto a la actividad física, hay que recordar que los abdominales no achatan la panza. Fortalecen y marcan la musculatura, pero no quitan la grasa. Por eso, lo ideal es la asociación de actividad de resistencia aeróbica y el trabajo de fortalecimiento de la pared abdominal.
Para ver los frutos del esfuerzo, hay que realizar mucha repetición de abdominales (diez minutos a la mañana y diez a la tarde o noche), pero de la manera adecuada: con la columna alineada, esto es, apoyada en un lugar blando, y que al intentar pasar la mano por debajo de la cintura, ésta no pase. Las lesiones en el cuello o en la espalda se evitan levantando o flexionando las piernas, de modo que toda la columna queda apoyada.
Es importante no hacer siempre el mismo ejercicio, para no trabajar la misma fibra abdominal cada vez. Para evitar molestias también convene elongar luego de los ejercicios.
Si se está entrenado, los abdominales se pueden realizar con peso colocado sobre el pecho y si el estado físico es más que óptimo, éste se puede colocar atrás de la nuca. De este modo se quema la grasa que está entre los músculos. El trabajo con sobrecarga (entre uno y diez kilos, según el sexo y la condición física) se realiza con alta repetición (tres series de veinte repeticiones). No olvidar que el cuerpo resiste entre cien y ciento cincuenta adominales; en el resto que se haga de más pueden intervenir otros músculos que no tienen nada que ver.
La actividad aeróbica (nadar, caminar, correr, bicicleta, cinta, escalador, etcétera) es imprescindible para quemar la grasa de la panza. Con aprobación médica, se debe hacer entre veinte y cuarenta minutos en cada rutina.
Respecto de la alimentación, con peso normal se debe llevar una dieta equilibrada, con abundante presencia de frutas y hortalizas. Está desaconsejado el exceso de hidratos de carbono (cereales, papas, choclo, batatas, pastas, arroz, pan, galletitas), que pueden distender el abdomen. Se aconseja consumirlos con moderación, en porciones reducidas
También importa el buen tránsito intestinal, a diario o día de por medio, para lo que ayuda la ingesta de fibras. La ingesta de probióticos, que normalizan la fibra intestinal, y están incorporados en algunos lácteos y leches ácidas, es bienvenida. Cuando el intestino no funciona bien hay más producción de gases, que inflan el vientre.
Otras recomendaciones: hacer cuatro comidas diarias es importante para que el alimento se reparta a lo largo del día y se evite ayunar todo el día para comer de todo a última hora. Desde ya, inclinarse por agua o jugos a la hora de comer, evitando las bebidas que contengan gas. Y, por supuesto, comer despacio, masticando bien, para favorecer una buena digestión.
Batería de tratamientos, masajes y ejercicios
- Electrolipólisis: para adiposidad localizada y celulitis en la panza. Se aplican agujas finas en el tejido graso, conectadas a un aparato que emite ondas que ayudan a reducir, drenar y tonificar. Hasta ocho sesiones semanales (82 pesos cada una, Lidherma, Av. Federico Lacroze 2342, 4514-5500).
- Mesoterapia: reduce adiposidad localizada, celulitis y flacidez. Se aplican microinyecciones con medicación en el punto preciso donde debe actuar, activando el metabolismo graso y disolviendo los nódulos. Mejora la circulación. Según la medicación, el efecto es reductor, tonificante o anticelulítico. Alrededor de diez sesiones semanales (82 cada una, Lidherma; 90 cada una complementadas con drenaje linfático manual, Marta Nieto Barg, 4801-5572; 200 cuatro sesiones en promoción, Estética Médica Avanzada, Ugarteche 3001, 4807-7800).
- Masajes con aparatos: el acelerador biomolecular combate la flacidez. Mediante un cabezal se emite energía, realizando así un masaje que tonifica la piel y el tejido de sostén. El tratamiento se complementa con alfahidroxiácidos y vitamina C. Dos sesiones semanales (47 cada una, Lidherma). En tanto, el método endermologie masajea con la ayuda de rodillos logrando una estimulación general, que activa la circulación sanguínea y linfática. Contraindicado en pacientes con flebitis y trombos. De dos a tres sesiones semanales (320 las ocho sesiones en promoción, Estética Médica Avanzada).
- Termoterapia reductora: contra la adiposidad localizada acompañada de sobrepeso. Se aplican sustancias que ayudan a reducir la adiposidad y se colocan bandas emisoras de radiación infrarroja. Ocho sesiones, dos por semana (282 el tratamiento, Lidherma).
- Lipoaspiración: para extraer excesos localizados de grasa. Se indica en caso de abdomen moderado, con buena elasticidad cutánea y sin exceso de piel (desde 3500, Halitus Instituto Médico, Marcelo T. de Alvear 2084, 4962-2200; desde 4500, Clínica Milito, Av. Callao 1121, 1° D, 4814-0050).
- Dermolipectomía: extirpación de exceso de piel junto con el tejido graso. Se realiza en abdómenes con un pliegue importante, con exceso de piel o poca elasticidad. Ideal para mujeres que tuvieron muchos embarazos o bajaron de peso. La cicatriz se puede hacer en la línea del bikini. Se debe dejar de fumar dos meses antes del procedimiento. Desaconsejado para personas con trastornos de la microcirculación (alteraciones vasculares, diabetes; entre 4500 y 7000, Halitus; desde 5500, Clínica Milito).
- Masajes manuales: con distintas maniobras, presiones y bombeos drenantes, con ayuda de emulsiones y sueros que contienen hiedra, centella asiática, cafeína, ortiga blanca y cacao, se activa la eliminación de lípidos, se estimula la oxigenación y se reafirma la piel (50 la media hora, Myriam Bordón, Copérnico 2390, PB 6, 4803-6016).
- Vendas frías: ayudan a modelar. Están contraindicadas en embarazadas o personas con infecciones o fiebre. Son un mínimo de diez sesiones, dos por semana (80 cada sesión, Myriam Bordoni; 180 cuatro sesiones de vendas frías y masajes reductores, Estética Médica Avanzada).
- Plan de modelación integral: reduce adiposidad localizada, celulitis y flacidez. Combina actividad física, programa de alimentación y técnicas reflexológicas, basándose en el método. El tratamiento consiste en el método de reactivación enzimática celular. Al reactivar el metabolismo y oxigenar los tejidos con ozono, se degradan y reducen las grasas. Mínimo, quince sesiones (70 cada una, Timodella, Uriburu 1275, 2°, 4827-2861).

