París: alta costura 2005/2006
Despliegue de elegancia en los espectaculares desfiles de alta costura para el otoño invierno 2005/2006. Lujo puro y grandes marcas. A continuación, una síntesis de esta especialidad francesa
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Despliegue de lujo y elegancia en los desfiles de alta costura para el otoño invierno 2005/2006. A continuación, una síntesis de esta especialidad francesa.
JOHN GALLIANO, diseñador de Dior, rindió homenaje a su manera al fundador de la casa, Christian Dior, que habría cumplido cien años este año, con un desfile espectacular. Con los colores en América latina (donde viajó hace unos meses), diseñó el new-look, la célebre silueta que se impuso en la posguerra, rápidamente cruzada con el traje tradicional peruano, ya que a Galliano lo sorprendió "la sorprendente similitud" entre ambas siluetas.
El tul se llena entonces de bordados, los sombreros adoptan la forma del redondeado andino. Paralelamente, las bailarias a la Degas dejan sus vaporosas faldas para ataviarse con vestidos multicolores. Todo para homenajear al creador, monsieur Dior.
JEAN-LOUIS SCHERRER propone para el día trajes sastre con chaquetas-redingotes o cortas, que pueden llevarse con polleras hasta la rodilla, bermudas o con faldas-pantalones. Para la noche, vestidos de muselina o encaje levísimos hasta la transparencia. Colorado, violeta, negro (a menudo combinado con blanco o con dorado), hasta el punto que su novia va toda cubierta de encaje y tul negro.
JEAN-PAUL GAULTIER propone un viaje por las estepas rusas, con modelos en los que abundan las pieles y los bordados de flores multicolores que adornan faldas y abrigos, buscando sus colores en los de los trajes típicos eslavos.
Pieles de marta o zorro adornan los puños de un chaquetón o ponen un toque de distinción a unos pantalones.
FRANCK SORBIER busca su inspiración en el Bel Canto. Sus mujeres son otras tantas heroínas de óperas míticas: Medea, Manon Lescaut, Madame Butterfly... todas ellas ataviadas de negro o dorado. Los vestidos, todos de gala, largos y estrechos o de amplias faldas, se hacen vaporosos cuando son cortos, con faldas ensanchadas por enaguas. Todas con el pelo recogido adornado con brillantes en diferentes partes de la cabeza o, en algunos casos, los más raros, diademas y coronas. Hubo también botas altas hasta bien mediado el muslo.
ARMANI presentó vestidos de cóctel y de noche, incluyendo algunos modelos para el día, caracterizados por chaquetas de grandes hombros tipo pagoda y ajustadas en la cintura.
Armani Privado, nombre de la línea de alta costura, prevé un invierno riguroso, durante el cual las mujeres saldrán envueltas en pieles de visón o lobo con estampados de tigre. Al caer la noche, los vestidos de seda y de raso, en su mayoría negros, se ajustan a los cuerpos dando a las mujeres aspecto de sirenas.
CHANEL es una marca que siempre cultivó el secreto, sobre todo con su facturación. Para el otoño invierno 2005-06, el lujo se muestra más discretamente en el exterior que en el interior. Un ejército de modelos ataviadas con abrigos negros, largos o cortos, de tafeta de lana, bordados con plumas o lentejuelas, ajustados o amplios. Cuando todas estuvieron instaladas en la pasarela, en forma de caracol, los abrigos se abrieron para dejar ver vestidos y trajes sastre, y empezó el desfile propiamente dicho. "Hidden Luxury", proclamó Karl Lagerfeld. Un abrigo de tweed negro oculta un interior y un vestido totalmente recamado de lentejuelas que imitan un tweed blanco y negro. Toda la colección es un despliegue del arte de la casa Chanel y de los artesanos que la acompañan: escamado de plata, mosaicos descompuestos, lazos blancos bordados con efectos visuales, plumas, lamés, hasta llegar al vestido de novia, erizado de camelias.
Por su parte, DOMINIQUE SIROP propone una elegancia clasiquísima tanto de día como de noche. Trajes sastres con pantalón que alargan la silueta, vestidos de charmeuse de seda. El modista agrega esta temporada el agneau plongé, que torna liviana una chaqueta derecha. Un abrigo de raso de seda aceituna se amplia bellamente en la espalda. Otro, recamado de plumas de diversos colores para simular un estampado tigre, aparece más como una obra de arte que como una prenda. Para una noche de gala, se puede optar por un vestido azul claro con el bustier y las mangas totalmente recamados de perlas finas.
VALENTINO optó por una colección exclusivamente dedicada a los vestidos de noche. Un arte de bordados que se despliegan abundantemente en faldas, boleros y vestidos largos: topacio, azabache, cristal, mostacillas, brillan en las prendas a las que dan a veces un aire de traje de luces de torero. Los vestidos adquieren relieve gracias a flores y encajes de guipure o de cintas sobrepuestas a la tela. Los lazos son los héroes de la colección, de raso, de estrás e incluso de marta, para cubrir los hombros a la manera de un bolero.
Fotos: AFP, Reuters y EFE

