Perfume industria argentina
Desde hace diez años, las fragancias de industria nacional vienen creciendo con todo. Diseño, calidad y precios accesibles son las razones del éxito. Un plus: están realizados con esencias de los mejores laboratorios del mundo
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Hoy no es necesario pasar por un free shop o gastar fortunas: la industria del perfume nacional está en auge, la oferta es más amplia que nunca y los consumidores siguen demandando buenas fragancias a precios razonables. El resultado: usar un perfume distinguido ya no es un lujo o un gusto para darse de vez en cuando, sino cosa de todos los días.
Entre las razones del éxito de las fragancias made in Argentina se cuentan el encarecimiento del tipo de cambio en los últimos diez años y las exigencias crecientes del público local. "El deseo de oler bien siempre permanece en los argentinos, a quienes les gusta usar mucho perfume", explica Bernardo Conti, uno de los narices más reconocidos, perfumista de laboratorios Firmenich. Los altísimos precios de las fragancias importadas llevaon al consumidor a optar cada vez más por perfumes nacionales. Y según los expertos no tienen grandes diferencias con los importados. A esto se le suma la presencia en el país de las filiales de los mejores laboratorios de esencias del mundo, que permiten el acceso a los mismos componentes con que se manufacturan los importados.
"El público argentino exige productos de calidad", dice Daddy Sutton, gerente de publicidad de Fragancias Cannon, una de las empresas productoras de perfumes más importantes del país, que cuenta entre sus éxitos fragancias como Ciel y Paula. Otros factores que intervienen en este fenómeno, según Desiderio Láinez, gerente de Comimpar, son "el desarrollo de perfumes para marcas de indumentaria con gran imagen y diseñadores de primer nivel, además de las presentaciones de los grandes perfumes nacionales, que tienen una cuidada terminación y mucha calidad olfativa y de diseño".
¿En qué se diferencia un perfume nacional de uno importado? "En materia de composición, hay muy pocas diferencias, porque se trabaja con los mismos componentes que usan las grandes casas de perfumería mundiales. La mayoría de los componentes que se utilizan, salvo la esencia de limón, que se produce en Tucumán, son importados", explica Conti. Las distancias están a la hora de publicitarlos: una campaña internacional puede costar entre 20 y 100 millones de dólares, impensable para las empresas locales.
Para Láinez, la clave está en que en la Argentina "se ofrecen productos de una persistencia tal que no tienen qué envidiar a los importados, con un precio que no alcanza a un tercio de los de primera marca internacional".
En cuanto a la preferencia de las argentinas, Conti explica que ellas "se inclinan por los frescos, acuosos, fáciles de llevar. Simples a primera olida, pero complejos si se los estudia. Esto es superargentino, ya que en Europa están de moda los muy cargados, dulces, amaderados y hasta gourmand, que tienen chocolate, vainilla, praliné, frutas acarameladas, mientras que en Estados Unidos se usan los frutados, evidentes y netos". Láinez agrega que "actualmente también se inclinan por fragancias florales, frescas, con una nota oriental o amaderada que les agrega calidez y duración".
En alianza
Son varias las empresas argentinas que han hecho alianzas con famosos, diseñadores y marcas de ropa para lanzar sus perfumes: Comimpar lo hizo con Laurencio Adot y Benito Fernández; Cannon con Paula Cahen D’ Anvers; Prüne, con Gino Bogani; Saint Julien con Valeria Mazza y Roses are Roses, de Andrea Frigerio.
Conti, que creó los perfumes de Adot y Fernández, asegura que el proceso de diseñar estas fragancias "es maravilloso". Y asegura: "El mejor perfume es el que responde a la historia del diseñador, que participa codo a codo con el perfumista".
Sutton opina que el respeto por los requerimientos de la marca y el conocimiento de las tendencias mundiales son clave.
En cuanto a la fórmula del éxito de un perfume, todos concuerdan en que no está escrita, pero calidad, identidad y presentación no pueden faltar. "El éxito es esquivo y cambiante. Debo decir que he visto fracasar perfumes perfectos y triunfar a otros que estaban bien, pero no eran especiales", dice Conti, que tiene más de 30 años de experiencia en el métier.
Para Sutton, la presentación y el precio acorde están en primer lugar. "No es sencillo: hacen falta años de investigación del mercado." Y Conti destaca la necesidad de comprar siempre algo de marca –jamás un producto de la calle–, porque los perfumes deben pasar por controles dermatológicos que minimizan el riesgo de alergias, fototoxicidad y hasta cáncer de piel.

