Piel sana
Bajo receta
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Cada vez más usados, los cosmecéuticos ganan puestos en botiquín: son productos para el cuidado de la piel, con activos en dosis altas, personalizados e indicados por un médico especialista. Siempre son de uso tópico y por el grado de concentración de principios activos deben ser administrados por un dermatólogo. ¿La razón? Mal empleados pueden provocar irritaciones o efectos secundarios.
Sin embargo, los tratamientos con cosmecéuticos no excluyen productos cosméticos (con activos en dosis más bajas), sino que el especialista indica la combinación de unos y otros, y da con el menú ideal para cada tipo de piel. Por ejemplo, el dermatólogo prescribe cuál es la mejor crema de limpieza o hidratante y cómo emplearla si está haciendo un tratamiento con cosmecéuticos.
Los precios son similares a los de los cosméticos. Algunos vienen listos para usar, pero también hay profesionales que indican la fórmula del cosmecéutico en una receta y el preparado se encarga en una farmacia.
- PREVENCION. Los especialistas coinciden en que las consultas por prevención del envejecimiento y cuidado de la piel son cada vez más numerosas. A partir de los 20 años hay jóvenes que se acercan al dermatólogo, por ejemplo, para saber qué tipo de crema de limpieza les conviene según su piel, o para saber si necesitan una crema nutritiva. La prevención es lo mejor que se puede hacer por la piel y no debe limitarse sólo a un momento del año. Si se comienza un tratamiento a los 25, diez años después se puede observar la diferencia con una persona que no tuvo ningún cuidado. El empleo de cosmecéuticos ayuda a mejorar el aspecto de la piel de una forma menos invasiva que otros tratamientos, aunque requiere algunos meses para que se empiecen a notar los resultados.
- VEHICULOS. Los principios activos requieren un vehículo para ser transportados como el gel, la crema, la loción, los liposomas. El profesional elige el vehículo según el tipo de piel del paciente: si es seborreica probablemente recete un gel o si es mixta una emulsión o una crema. La bondad del vehículo se mide, entre otras cosas, por su emoliencia, hidratación, frescura y perfume.
- A MEDIDA. Cada piel es única. El dermatólogo define un tratamiento según el tipo de piel del paciente, su edad, la medicación que pueda tomar, su historia clínica. Los productos tienen una actividad específica. Sólo el médico puede indicar en qué graduación se utiliza el cosmecéutico, es decir, el porcentaje del principio activo y cuál es el vehículo adecuado. Por ejemplo, no se indica ácido retinoico para embarazadas.
- ANTIEDAD. Para los tratamientos de antienvejecimiento el ácido retinoico es uno de los activos más usados. Este ácido posibilita el recambio de la piel aumentando su grosor y atenuando arrugas. Por su parte, el ácido glicólico facilita el recambio celular y mantiene la vitalidad del tejido. En el mismo grupo están el ácido mandélico y el láctico, que también permiten la renovación celular. Los alfahidroxiácidos producen una exfoliación más suave y lenta que el ácido retinoico. Los dermatólogos los utilizan en concentraciones elevadas cuando realizan peelings en consultorio. En tanto, las dosis bajas se recetan en cremas. Otro principio es el retinol, derivado de la vitamina A.
- MANCHAS. Para el tratamiento de manchas de la piel se emplean blanqueadores según el tipo de mancha: melasma (producida por una alteración hormonal) o queratosis (por daño solar). En el primer caso se utiliza la hidroquinona, una sustancia medicinal. Y para el segundo tipo de manchas se emplea el ácido tricloroacético en consultorio. Otro blanqueador es el ácido kójico. La vitamina C también se usa en estos casos.
- ACNE. Para los que dejaron atrás la adolescencia y la línea de los 30 años se usa ácido salicílico en concentraciones altas en peelings en consultorio, y en cremas en concentraciones más bajas. Pueden también emplearse el ácido glicólico y el retinoico. En todos estos tratamientos se indica el uso de pantallas solares.
ASESORARON: Mijal Gruber, dermatóloga docente del Hospital de Clínicas y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; Patricia Mara Abalo, jefa de Dermatología del Hospital Belgrano y docente de la UBA; Marcela Marrero, médica dermatóloga del hospital Penna; Horacio Costa Córdova, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; Leticia Refojo, médica dermatóloga del hospital Rivadavia; Rosi Flom, dermatóloga del Hospital de Clínicas.

