Pilar García Solchaga: “El look andrógino hoy vende afuera”
Instalada en Nueva York desde hace ocho años, juega en las grandes ligas del mundo de la moda y cuenta sin rodeos cómo es el oficio desde adentro. Mitos y verdades de esta profesión
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Pilar García Solchaga es una de las argentinas que triunfa como modelo afuera. De Entre Ríos a Nueva York sin escalas, y de ahí a París, Londres, Milán y Tokio. Abrió el desfile de Vivianne Westwood en Londres y es una de las preferidas de Marc Jacobs. Trabajó para Céline, Vera Wang, Burberry y Yohji Yamamoto. Tiene 25 años y lleva ocho viviendo en Nueva York. Conserva la tonada de su Chajarí natal y es una fiel representante de la nueva generación de modelos: cero estrella.
Tiene una faceta artística, estudia teatro en la escuela de Stella Adler. "Era una asignatura pendiente y hace poco más de dos años me organicé para hacerlo. Voy de noche y me encanta", cuenta. En paralelo, Pilar apuesta a emprender. Junto con una amiga tiene su propia marca, Helter Skelter Bags, una línea de mochilas de cuero 100% argentino, inspirada en lo que más le gusta: los festivales de música.
–¿Cómo fue llegar a Nueva York?
–Fui por dos semanas y me quedé dos meses, hice la Fashion Week y me mandaron a París y Milán. Volví a Buenos Aires y a los 10 días me llamaron para avisarme que tenía trabajo en Nueva York. Empecé en la agencia Suprime que en ese momento era la número uno en tendencias. No buscaban chicas lindas, elegían a las cool de look andrógino, que hoy siguen vendiendo afuera.
–¿Qué tal las agencias afuera?
–Apuestan a vos, no te regalan nada. Te adelantan dinero que después te descuentan y tenés la cuenta en rojo por meses. Por ejemplo, sacan tu pasaje para viajar que sale 1000 dólares (nunca se fijan cuál es el más barato) y estás en menos 1000, te armaron el book y te facturan 500 dólares. Ahí ya estás en menos 1500 y así. Por semana te dan plata y un teléfono, pero todo eso después te lo descuentan.
–¿Hay competencia entre modelos?
–Creo que la mala onda en los backstage es un mito. Quizás es más común acá. Afuera vas a un casting al que se presentan a un montón de gente. El cliente elige a la que le parece que va mejor para el laburo y punto. No existe más la modelo estrella, eso era en los 90.
–¿La experiencia con Vivianne Westwood?
–¡Fue espectacular! En el casting conocí a su marido. Estaba sentado al lado mío y me pidió el book. Cuando me tocaba a mí se lo pedí. Al día siguiente me dicen que había quedado y que le había encantado al esposo de Vivianne. Yo pensé: ¿Quién será? Era él. Ella es espectacular, me acuerdo que no paraba de hablar de la contaminación ambiental y andaba descalza. Fue muy amable y me agradeció por hacer el desfile.
–¿Te regalan mucha ropa por ser modelo?
–Otro mito. Ahora en Estados Unidos sacaron un impuesto por el que si te pagan con ropa, tenés que pagar un porcentaje. Lo hicieron para regular un poco. Muchas primeras marcas les pagaban a todas las modelos con canje. Usaban la ropa del desfile que, muchas veces, se retira del depósito sin estar lista para la venta.
–¿Ganan bien?
–Sí. Ahora se amplió mucho el mercado. Hay un montón de e-commerce y con eso en Nueva York se labura mucho, porque para todo lo que es venta en Internet necesitan una modelo que se ponga la ropa para las fotos. Además ellos renuevan stock todo el tiempo.
–¿Qué hace falta para ser una modelo exitosa en Nueva York?
–La suerte de que te llamen por primera vez. Después, ser perseverante, puntual, profesional y tener paciencia. No existe eso de que te hagan cinco fotos y le decís al fotógrafo: Ya la tenés, me voy. Eso lo hace Kate Moss, Gisele Bündchen y nadie más.
–¿Qué es lo más difícil?
–Cultivar la paciencia. En la Fashion Week arrancás con castings a las 8 y terminás a las 23.
–¿Es cierto que en esas jornadas no comen nada?
–Al principio la situación te sobrepasa y pensás que no llegás. Ahora paro media hora a comer. Desde la agencia te vuelven loca preguntándote dónde estás o si estás llegando tarde. Mil veces comí en el subte. Ahora ya no. Aprendí que no se muere nadie.
–¿Qué pasa con la anorexia entre las modelos?
–No es el ambiente más sano del mundo. La agencia te está mirando y siempre te piden que estés más flaca. Alguna vez, a todas, nos han dicho que teníamos que bajar de peso. Yo, por mi educación, no voy a ser anoréxica para tener más trabajo. Pero para ellos, vos sos un producto que vender.
OBJETO QUERIDO. "Tengo varias mochilas, pero ésta me encanta porque va para estar arreglada o así no más, y tiene un tamaño en el que entra todo. Además, amo el movimiento que dan los flecos"

