Quien nunca se fue y ahora volvió
Con su allure informal, Graciela Zito, de nuevo
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Con 17 años de trayectoria reconocida, en un buen momento profesional, hace ocho años Graciela Zito cerró sus puertas. Hoy las reabre, en el mismo lugar, un showroom en el edificio Versailles. "Es que nunca me fui", asegura.
-¿Entonces?
-Dejé por un tema personal, porque me había vuelto a casar. Yo ya tenía un hijo de 15 años y con mi marido, que no tenía hijos, tuve dos hijos más. Seguí trabajando, pero llegó un momento en que tenía un chico de 4 y otro de 2 años, y se me hacía muy pesado.
-¿Qué la hizo volver?
-Yo hago ropa informal, joven, porque me encanta vestirme así. Me costaba encontrar ropa para. Más allá de eso, los chicos ya tienen 10 y 12 años; el otro ya está casado. Es una casa de varones. Yo necesitaba tener lo mío, siempre me encantó mi trabajo.
-¿Qué pasó con sus clientas?
-Siempre me fueron fieles. Y ya están viniendo, con sus hijas, que también eligen ropa para ellas, porque pueden gastar un poco más o porque trabajan.
-¿Su ropa cambió?
-Hay cosas que me van a gustar siempre, como los hilados naturales. Para mí, los géneros tienen que ser de primera calidad. Hasta pueden ser sintéticos en algún caso, pero de suma calidad. En mis prioridades, primero está la calidad, la confección y los géneros, y después el diseño. A partir de los géneros se me ocurre todo. No cambié el estilo; me gustan lo no estructurado, las mezclas. Creo que no ayuda, que no te relaja. Hago ropa para usar. Pero cambié, quizás, en cómo encarar el negocio. Yo antes no delegaba tanto.
-¿Está muy distinto el mercado?
-Puede ser que alguien que cose te llame y te diga voy mañana y no venga; entonces hay que empezar a llamar cuatro días antes para que al quinto venga. Se ve tecnología un poco más de avanzada, pero no tanto, porque es una industria muy castigada, donde la gente no tuvo posibilidades de aggiornarse , de invertir. Cuando vas a comprar géneros, hay gente que ya no existe. Las telas son importadas. Hay dificultades. Si querés hacer una prenda de un color, y buscás el cierre del mismo tono, no existe. Además, antes era más fácil que te dieran créditos, y tenías plazos para pagar. Ahora todo es al contado o con intereses altísimos. Hoy todo tiene que salir del propio bolsillo. Pero ahora hay cosas que te ayudan a resolver todo mejor, como la computación.
-¿Cómo ve hoy la competencia, y qué rescatás de este momento?
-Creo que se va a abrir un abanico de competencia interesante. Somos muchas las que nos hemos animado a abrir de nuevo y eso me parece que es bueno. Creo que, en general, hay renovado interés por lo étnico, lo artesanal, a nivel mundial. En mis colecciones siempre incluí algo étnico, y ahora veo que se ha hecho popular. En cuanto al país, rescato que ahora vamos a apreciar más lo que tenemos y no mirar tanto afuera. Tenemos muchas cosas valiosas para desarrollar, en cuanto a texturas, tejidos.
Desfile
- En su showroom, un verano cómodo y seguro. Difícil desentonar con equipos de impronta romántica, en beiges, blanco, celeste, azul, gris, verdes, uva, rojo, en algodón, poplín, gabardina, broderie, lino, organza, gasa, hilo tejido a mano o a máquina. Lo oriental está en camisas amplias y quimonos. En otra onda, trajes con sahariana. Hay faldas tableadas largas, o amplias a media pierna. La noche incluye ruedos en picos y en capas.

