Señores
Peleteros, los Calfun. Hablan de la casa que fundó su padre en 1953. Hoy, entre las mejores del mundo
1 minuto de lectura'
El día que nevó en Buenos Aires vendió muchas más pieles. Y no sólo eso: "Vinieron las clientas, apuradas, a sacar las prendas de la cámara. Me decían: Por favor, Calfun, límpiemela para mañana" , cuenta Sebastián Calfun, hijo del inolvidable Charles Calfun, peletero argentino que fundó la casa en 1953.
Junto con su hermano, Juan Pablo, lleva adelante la empresa que este año fue reconocida por la Copenhagen Furs Association como una de las mejores cien peleterías del mundo. "Es como la ISO de las pieles, nos auditaron durante dos años y logramos este reconocimiento", cuenta Sebastián, mientras guía un tour por sus percheros: camperas, tapaditos y tapadazos , de todo tipo, pelo y factor.
Y cuenta: "A los 8 años papá llamaba todas las mañanas: Sebastián, combiname el traje, la corbata, la camisa y los zapatos . Yo me esmeraba. Fue mi gran maestro". Estudió moda en Milán y habla con pasión del diseño, las pieles, su mundo.
-¿Las argentinas usan pieles? ¿Las mujeres jóvenes se las ponen?
-En los últimos años me he concentrado en rejuvenecer y descontracturar la piel. Es una tendencia que me entusiasma y motiva muchísimo. La piel clásica era el típico sacón o tapado de visón, nutria, cibelina, chinchilla... Se usaba en ocasiones aisladas, esporádicas. Ahora la tendencia es la piel para todo el día, de la mañana a la noche, incluso reversible. La idea es que la piel se asemeje más a la tela. Los volúmenes de pelo son cada vez menores y las pieles pasan a ser más usables. Se trabajan volúmenes ínfimos... Visones rasados a 6 mm.
-Como el terciopelo.
-Sí, son volúmenes hiperfinos, ínfimos. Eso te obliga a mejorar la calidad del visón, para que la densidad capilar (unión entre los pelos) sea tan alta que no se vea espacio entre ellos.
-¿Qué hay del tema de la ecología y las pieles, los detractores de las pieles...?
-Gracias a Dios, a mí me toca viajar a Europa muy seguido y lo que noté es una conciencia más racional en este tema en particular. Antes había cierto fundamentalismo y aspectos que no se daban a conocer. La piel de criadero es la piel ecológica. La piel sintética no es biodegradable y si vos la tirás en medio de un campo, en 50 años va a estar igual, no es biodegradable y es contaminante. La piel de criadero como el cuero de vaca, oveja, se usa para protegerse del frío y es moda.
-Sí, están en todos los desfiles...
-Sí, está de moda. Diez años atrás las mujeres que usaban pieles eran de 45 años para arriba. Ahora, empiezan a los 30. Tiene que ver con que está de moda, con el diseño. Hoy hay diseños descontracturados, fáciles de llevar. Hay pieles desde $ 1300. Y no hay límites para diseñar: se puede jugar con cortes, texturas, colores, combinaciones, dibujos...
-¿Qué piel está de moda?
-A nosotros nos gusta marcar tendencia. En 2006 se puso de moda el astracán, y nosotros lo habíamos propuesto dos años atrás. Hubo un revival, pero lo anticipamos en 2003. Ahora se ven muchas prendas tejidas en piel y cuero. Nos gusta ver las tendencias y la moda internacional, pero también romper los esquemas. Las prendas de noche siguen la tendencia general: por ejemplo, ahora de noche se usan muchísimo los boleritos, las toreritas, que hace cinco años no tenían salida.
-¿Y la moda en piel se pasa tan rápido como la del prêt-à-porter?
-Hace 10 o 15 años la respuesta era que la piel duraba cinco o diez años. Hoy la moda en piel cambia todos los años. La tecnología avanza tan rápido que te autolimitás. Cuando uno viaja tiene que ver más tecnología que moda. El mundo creativo no puede estar limitado, tenés que tener toda las herramientas para hacer lo que querés. Hay ciertos abrigos que son clásicos y los ciclos de moda son más largos, como el caso del clásico abrigo de visón. Lo que es moda fuerte cambia año tras año.
-¿Cómo es tu clienta?
-Viaja mucho, conoce, tiene un grado de exigencia estética altísima. Las de 30 y 40 miran otras cosas, piden colores diferentes, dégradé, algo especial; buscan lo último, piden cosas que uno no les muestra. Las de 50/60 miran el corte, la confección. Eso es bárbaro.
-Vienen muchos turistas...
-Después de 2002 aparecieron muchos turistas en Buenos Aires. Eso es muy interesante. En los años 90 tenías que pensar una colección para el público local, ahora no. Cuando diseñás una tenés que pensar tanto en el público local como en el brasileño (entallado, hipercolorido, verde, amarillo). Lo tenemos estudiado. La colección anticipa tendencia en un 30%; si la hacés toda así, el público no la entiende.
-¿Qué país impone moda en piel?
-Milán es el centro de la moda. Me gusta mucho lo que ha hecho Cavalli. Pero no podés ser un Cavalli porque en la Argentina no venderías nada. Me encanta la coherencia estética de Armani, bien net. Es como un cable a tierra cuando te vas lejos, siempre diseña con los pies en la tierra.
-Uno ve la vidriera de Calfun y parece clásica. Adentro es otro mundo.
-Me gusta que la gente siempre encuentre lo que está buscando. Nosotros decimos: Usted sabe que yo siempre voy a hacer esto... Y que voy a innovar, pero no me voy a olvidar de usted . Tengo colgado un 30% de diseños que estoy seguro que un porcentaje muy bajo de mi clientela se va a animar a usar. En la vidriera siempre hay un par de prendas que desafían al resto. Hay un metamensaje. Es un juego.
-¿Tenés un equipo de diseño?
-Trabajo a la antigua. Mi idea primero se convierte en una toile, después se corrige y, de ahí, va al molde. Luego del molde empezamos a jugar con texturas y colores, la parte más divertida. Se trabaja en equipo.
-¿Cómo se cuidan las pieles?
-No la podés dejar tirada en el placard, hay que limpiarla año tras año. Si la guardás tiene que ser en un lugar sin humedad, que no tenga calor seco. Necesita aire, no tiene que quedar encerrada. Se desproteiniza, se reseca, se pone dura. Se puede guardar en una funda especial. Lo ideal es la cámara.
-¿Renuevan pieles viejas?
-Sí, el restyling se usa mucho. Es parte de la inversión, se puede cambiar el corte, el diseño, transformar la piel en otro modelo. Sólo se cobra el diseño. Lo lindo es que cuando vienen a renovarla surgen ideas que no están cuando se hace la colección.
-Ves Calfun por la calle...
-Me pasó al revés: en Champs Elysées me reconoció una clienta y me ponderó el tapado, con el tapado puesto. Eso me pone muy orgulloso, detrás de todo esto hay mucho trabajo. Mi padre empezó con esto en 1953, y hay años de intensa remada para haber llegado hasta acá... Hacemos alta costura en pieles.
-¿Cuál es el peor defecto de las argentinas y sus pieles?
-Les haría una sugerencia y les diría: ¡Basta de mangas ranglan y sisas bajas! ¡Vengan a verme, por favor! ¡Dios, me altera!
-¿Y qué buscan todas?
-Un spencer corto de visón para una fiesta o un casamiento. O una estola de zorro. No se trata de vender, sino de asesorar.
-¿Se puede pagar en cuotas?
-¡Siempre se paga en cuotas!

