Ser padre: biológico o por elección, el mismo amor
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¿Qué es ser padre en estos días? "Significa haber engendrado una vida y, por lo tanto, ejercer una responsabilidad ante ella", define Sergio Sinay, autor de varios libros sobre vínculos humanos, que detalla: "El padre es un referente, guía, acompañante y estimulador de la experiencia vital de los hijos. Pone límites. Para funcionar como padre, se necesita amor, voluntad y presencia. La sangre es un complemento".
Por eso, la paternidad no responde a un esquema único: hay padres biológicos, adoptivos, de tránsito, separados, criando hijos en la distancia y múltiples. "Más allá de las circunstancias, lo importante es que el padre esté presente y se haga cargo de su rol", plantea Marta May, profesional de la Fundación Proyecto Padres. "El contexto de hoy plantea la necesidad de padres fuertes, que confíen en sí mismos, que sean adultos", agrega.
También se ocupa del tema Adriana Ceballos, miembro del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral: "La función paterna se ha vuelto difusa. Del padre amo que ejercía absoluta autoridad sobre la vida de sus hijos hemos pasado a un padre ausente, al que se puede cuestionar y denunciar. Una nueva categoría prolifera, son aquellos que temen a sus hijos y hasta son maltratados por ellos". El psiquiatra Ricardo Aranovich ensaya una explicación: "La juventud es el momento en que nuestra cultura prepara al joven para el ejercicio del control sobre sí mismo. Y para eso necesita la ayuda y no la complicidad de los adultos".
Padre temporario con amor perdurable. Juan y María Bellagamba tuvieron cuatro hijos. Cuando el menor tenía 3 años les ofrecieron ser hogar de tránsito: recibir en casa como propio a un bebe ajeno durante un período de seis meses a un año. Después de aquél, no pararon. Por la cuna, que ya no sacan de su habitación, pasaron 75 bebes en 20 años. "Nos quedamos llenos de agujeros, pero con una carga de amor impresionante. Aprendimos mucho de la vida", cuenta Bellagamba .
Bebes abandonados, golpeados o desnutridos llegaron sin poder llorar ni mirar a los ojos, y la familia entera se abocó a engordarlos con cariño. "Cuando ríen por primera vez es la emoción más grande -dice-. Con ellos hice cosas que no había hecho con mis hijos: dar mamaderas durante la madrugada y cambiar pañales." De todos guardan fotos y anécdotas. En noviembre pasado partió el último. Ahora Juan y María Bellagamba dirigen Hogares de Tránsito Nazaret, que apoya a quienes siguen sus pasos. Buscan nuevas familias de tránsito, pañales y leche materna ( nazaret@fibertel.com.ar ). "Se extraña", dicen de uno y de todos a la vez.
Padre separado, pero no de su hija. Cuando Gonzalo Torres Argüello se separó de su mujer buscó seguir siendo un padre presente para Lucila, su hija de entonces 2 años y medio. Y no era fácil. "Me sentía en un rol que no era aceptado por la sociedad. Ahora en los baños de hombres hay cambiador de bebes." Más tarde, Torres Argüello fundó Luces, un centro de autoayuda para padres separados con la meta de proteger a sus hijos, por el que pasaron más de 200 personas en tres años.
"Los hijos no deben ser botín de guerra. Cuando los padres entiendan que los chicos no tienen que estar en el medio del conflicto, sino adelante, guiando la solución, se ahorrarán diferencias", comenta. Sus dos lemas son el matrimonio puede romperse, pero la familia no; se transforma, y los hijos no son responsables, hay que respetar sus derechos . Rechaza las denominaciones legales -pese a ser abogado-, como el régimen de visitas y la cuota alimentaria. "Un padre debe serlo las 24 horas y ocuparse de la alimentación, la ropa y las necesidades como cualquiera", protesta. Luces va a editar un libro sobre los derechos de los hijos de separados.
Adopción de vida. Cuando Fabiola e Ignacio Nougués quisieron formar una familia y vieron que la naturaleza no los ayudaba pensaron en adoptar. "Nos anotamos y creíamos que teníamos que esperar meses o años. Pero a la semana nos llamaron", recuerdan. En una abrir y cerrar de ojos estaban en un hospital con un bebe en brazos. Pasaron por el período de guarda y los informes, hasta que al final un juez dio por hecha la adopción. Entonces, Jerónimo, hoy de 13 años, tuvo DNI con el apellido de sus padres. "Hacer las cosas bien no cuesta nada", explican.
Después de Jerónimo siguieron el mismo camino Catalina, de 11; Tobías, de 8, y Virginia, de 6. Nougués les mostró a sus chicos los hospitales y pueblos donde nacieron. "Tienen derecho a conocer su identidad", indica. Pero en sus hijos se repiten gestos y carácter. "Los que no saben dicen que las nenas salieron a mí y los varones a Fabiola. Me hace gracia", ríe Nougués. Y sí, se parecen.
Padre por tres a la vez. Después de ocho años juntos, a Patricia y Fernando Musitani les llegó una noticia. No sé cómo decírselos... van a tener trillizos , palideció la ecógrafa. "Cambió todo, pero para mejor", cuentan. Tuvieron dos bebas, Josefina y Valentina, y un varón, Agustín, de 2 años. Y la casa se transformó en una anárquica juguetería.
"Mirá mi escritorio", invita con una sonrisa, mientras baja a Valentina de un sillón y ataja a Agustín, que se le abalanza desde otro. La sala está cubierta de muñecos y su computadora, sepultada bajo una pila de dibujos. Los primeros tiempos fueron más complicados, cuando lloraban los tres a la vez. Pero al salir de la maternidad, la gente se quedó mirándolos... y aplaudió. En Caballito pronto cobraron cierta fama. "Son una bendición", afirman sus padres, orgullosos.
Contigo en la distancia. Gabriela y Jorge Bálsamo tomaron la decisión de ir a vivir a Fort Lauderdale, donde su hija Salomé empezó la primaria. "Aprende en el colegio a escribir en inglés y nosotros en casa le enseñamos a hacerlo en castellano", cuenta Bálsamo, preocupado porque no pierda sus raíces. De todas formas, Salomé parece aprender más rápido. "Ella nos corrige a nosotros la forma de hablar. Tiene una pronunciación diferente -se sorprende-. Pero hay cosas propias de la escolarización. No tiene idea de quién es San Martín, por ejemplo. Y canta el himno estadounidense." La comunicación con su familia local sigue a través de Internet. "Mi papá todas las noches le cuenta cuentos y se ven por cámara Web", dice, y aclara que en aquella cultura el trato es diferente. "Salomé tiene contrariedades en la escuela porque quiere dar besos y abrazos a su maestra y los compañeros. Está aprendiendo a pedir permiso antes", agrega. Jorge señala una desventaja: allá no se festeja el Día del Padre este domingo... y tampoco lo hacen en su casa en la fecha norteamericana: "¡Me tengo que quejar!"

