Sobre la piel
Lo último en el manejo de este material, en un workshop del que participó Charles Calfun
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COPENHAGUE.- (Enviada especial) En moda el tema de las pieles es siempre controvertido. Por eso, cuando llegó la invitación con la propuesta de visitar desde criaderos de visones hasta conocer las técnicas más innovadoras para el trabajo con este material, el viaje resultó una verdadera oportunidad para informarse sobre este asunto.
La convocatoria venía de Kopenhagen Fur, una cooperativa que agrupa a los criadores de Dinamarca, recibe la materia prima, la clasifica por calidad, realiza las subastas donde se vende la producción, analiza las tendencias de los fashion show para que la piel acompañe la moda y actualiza a los diseñadores del mundo sobre las nuevas técnicas para trabajarla de la manera más novedosa.
Es que en ese país de Escandinavia se venden 20 millones de visones al año, hay 1500 criaderos y la tradición de uso y trabajo con pieles. Sin embargo, para que continúe vigente temporada tras temporada, la evolución en el diseño fue clave: hoy la moda se caracteriza por su dinámica de cambio.
"Históricamente, la piel era un símbolo de status, de ostentación. Ahora es un elemento más dentro del segmento de lujo que tiene la mujer a su alcance en este mercado cada vez más exigente", explica Patrizia Venturelli Christensen, directora de Marketing de Kopenhagen Fur.
Lo más novedoso
Será por eso que colección tras colección se logran diseños más versátiles. Los abrigos son más cortos, reversibles e incluyen patchword de texturas. Se alivianan modelos con listones de género, se utilizan en una sola prenda distintos largos de pelo para generar volumen, y además este material no sólo se tiñe, también se estampa.
De hecho, los prints son un capítulo aparte. La variedad incluye desde calaveras y escoceses muy innovadores hasta figuras abstractas. Y el pelo rasado se parece tanto a un paño que hay que tocarlo para descubrir que es piel.
Desde Buenos Aires, Sebastián y Juan Pablo Calfun, dueños de la maison Charles Calfun, asistieron a un workshop personalizado en Kopenhagen Studio, la escuela que se ocupa de capacitar en las últimas técnicas para esta innovación.
Llevaron toda su experiencia, mucha curiosidad y ganas de experimentar y volcar novedades en sus nuevas colecciones. Lo lograron.
"Después de nuestra visita a Kopenhagen Studio el mayor desafío es jugar cada vez más con la mezcla de género y piel. Quedamos convencidos de que la tendencia no es limitarse a un solo material, sino jugar con varios a la vez", contó Sebastián Calfun, presidente de la casa.
Un repaso por los percheros de la maison basta para ver los resultados. Hay chalecos con efecto serpenteo, logrado a partir de la aplicación de tiras de género; abrigos de cashmere con incrustaciones de astracán o zorro, y prendas con mayor desarrollo de dibujos hechos con láser.
Todos estos recursos modernizan las prendas, le proporcionan valor agregado al diseño y hasta bajan los costos. Por eso, es también la forma de democratizar la piel y volverla más accesible.
Marcar tendencia
Por esta escuela pasaron diseñadores de marcas como Fendi, Dior, Lanvin,
Gucci y Cavalli, por mencionar sólo algunos. Puertas adentro, los ayudan a llevar su idea a la práctica, lo más fielmente posible, teniendo en cuenta las particularidades de esta materia prima.
"Ellos, en busca de lo diferente, siempre eligen mutaciones. Esa piel que para el granjero tradicional es el descarte. Paradójicamente, su talento hará que se valore en el mercado aunque para nosotros compren lo menos valorado de la subasta", apunta Thomas Clement Andersen, gerente de Desarrollo de Producto.
Kopenhagen Studio tiene un acuerdo de confidencialidad con las firmas que marcan tendencia en el mundo fashion. Por un año no pone en venta lo que estas etiquetas eligen, ni se dan a conocer las técnicas ni los diseños con que colaboran.
Pero, como negocios son negocios, pone al tanto a los granjeros de las mutaciones que deberán lograr para la próxima temporada. La experiencia indica que si Gaultier, Dolce & Gabbana o Prada las quisieron, habrá muchos más.
Estos no son los únicos creativos que llegan a la institución. También hay artistas y estudiantes de Diseño invitados para crear ropa y mucho más: los rubros home y accesorios son muy explorados.
En las vidrieras de la capital danesa, colchas, almohadones, sillones, sillas, lámparas, muebles, gorros, zapatos, morrales, carteras... dan muestra de que la piel es un material tanto o más versátil que otros.
Para Dinamarca, el nuevo desafío medioambiental está en los procesos de curtido y teñido. A pesar de que desde Kopenhagen Studio alientan el uso en sus colores naturales (existen 52 tonos clasificados), no alcanza.
La moda celebra la innovación y el reto es lograrla con el menor costo posible.
LA GRANJA, UNA VIVENCIA
No bien llegué a la granja, quedé impactada. Lo que se oye entre los jaulones -14.000 bichos que viven de a dos- era silencio o música funcional. Reciben juguetes diariamente para recrearse y, por turnos, son liberados para caminar en un patio cerrado.
"Es que los visones cuando están estresados son agresivos, gritan mucho y se lastiman entre sí. Nosotros necesitamos esta armonía por un lado porque trabajamos con ellos todo el día y, por otro, por el negocio en sí: cualquier agresión entre ellos haría que el pelo no sirviera", explica Ann Mona Kulsde Larsen, la granjera al frente del criadero que los alza y besa como si fueran animales domésticos.
A pesar de ver el cuidado minucioso que recibe cada animal -todos tienen una ficha con registro de comida diario y datos filiales- fue inevitable la pregunta: ¿no da pena matarlos por la piel?
Aunque este negocio es muy rentable en Dinamarca (representa la tercera agroindustria del país), no sólo se utiliza esta parte de los visones.
Con ellos se produce bioetanol para el funcionamiento del transporte público y se obtiene aceite de altísima calidad. Al mismo tiempo, los animales se alimentan de lo que los humanos desechan del pollo, ya que el país tiene una política de cooperación entre industrias que alienta el menor desperdicio posible por parte de todas.
Por otra parte, los criadores ponen el acento en la calidad de vida que les brindan. Aun así, se buscó el método de matanza que se considera menos cruento. "Se utiliza dióxido de carbono y ellos sienten una especie de adormecimiento. La muerte tarda menos de 10 segundos. Este procedimiento se hace a un metro del lugar donde vivieron porque sabemos que a los animales, en general, lo que más los estresa es el cambio de rutina. Un traslado los pondría en alerta", cuenta la granjera.
La última tendencia en los criaderos escandinavos es intentar que los visones en cautiverio logren el mismo promedio de vida que los que habitan en su medio. "Sería feliz si todos mis animales murieran naturalmente", asegura. Basta con ver su rutina diaria para que resulte convincente.

