Titan
Un nuevo láser aliado de la piel. Combate las flacidez de la cara y el cuerpo
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Mejor y nuevo colágeno, más turgencia y menos flacidez. Son las promesas de una nueva técnica que, aprobada por la Food and Drugs Administration de Estados Unidos, llegará al país de manera inminente, entre este mes y agosto. Conocido como novedoso láser, es en realidad una luz infrarroja que actúa en profundidad sin lesionar la piel, permitiendo mantener las actividades de rutina.
- QUE ES. Sistema no ablativo, se trata de una onda infrarroja adaptada para calentamiento térmico de la dermis profunda. Saltea la epidermis porque es continuamente enfriada y calienta la dermis, produciendo contracción de la piel. Esta luz no se ve y está indicada para mejorar la flacidez. El calor se deposita en la dermis, capa profunda de la piel, provocando un estiramiento. Contrae el colágeno, da tensión a la piel; y después de unos días se produce la neocolagénesis, es decir, la formación de nuevo colágeno, lo que genera una reestructuración dérmica.
- INDICACIONES. Es para todo tipo de piel fotoenvejecida, sobre todo para cara (párpados, mejillas, reborde mandibular y cejas) y cuello (hay pocas técnicas para tratar la flacidez de estas zonas), abdomen, brazos, codos y rodillas. Durante la sesión se siente un calor intenso que no llega a ser dolor. Resulta efectivo para flaccidez posparto.
- VENTAJAS. Es una técnica menos dolorosa que otras similares, no requiere un período de recuperación, aunque para mayor confort se realiza con crema tópica anestésica o frío local; se puede hacer todo el año; y tensa con resultados naturales. Es un procedimiento seguro porque la epidermis se enfría y el calentamiento se da en la dermis profunda.
- FRECUENCIA. Se indican uno a tres tratamientos cada dos a cuatro meses. El proceso de crecimiento del colágeno lleva de 8 a 16 semanas, por lo que sus logros no son inmediatos.
Calor vs. flacidez
- CALOR. Este es responsable de la recuperación del colágeno disminuido por el proceso de envejecimiento. Sostén de la piel, el colágeno mantiene su tensión y tersura. El fotodaño y el envejecimiento alargan las fibras de colágeno provocando flacidez. Para tener una idea, esta merma en el colágeno es del 25% a los 50 años. El calor desnaturaliza el colágeno y con este procedimiento se genera nuevo colágeno. El colágeno está enrollado y la luz infrarroja rompe los puentes proteicos estirando el colágeno y la piel.
- OBJETIVO FLACIDEZ. Signo de envejecimiento que ataca este procedimiento, flacidez significa sin relleno, sin turgencia por falta de colágeno debajo de la piel. Esta luz infrarroja disminuye la flaccidez, pliegues y arrugas.
Eficacia real
- RESULTADOS. Las mejoras son graduales debido al tiempo que hay que dar para que se forme nuevo colágeno. Estas se advierten entre los tres y ocho meses. La técnica aumenta el flujo sanguíneo y produce un drenaje linfático, por lo que, como efecto secundario, mejora la celulitis si se realiza en el cuerpo. Incluso en pacientes que requieren un lifting, pero prefieren esta técnica se advierten mejorías. Para mantenimiento se recomienda una sesión por año o año y medio. Luego del tratamiento se puede sentir inflamación o enrojecimiento de la piel, que desaparece en unas horas.
- COMPLEMENTO. Es un buen socio de rellenos y de toxina botulínica, y una alternativa a los hilos tensores. Por supuesto que para no caer en contradicciones la piel debe estar fotoprotegida todo el año, cuidada con cosmecéuticos, y renovada periódicamente con peelings y microdermoabrasión.
- COMPARACION. Respecto de otros procedimientos con la misma indicación, éste llega a zonas más profundas de la dermis, da más calor, y éste es más uniforme. Produce un ligero estiramiento cutáneo, pero no reemplaza a un lifting. Puede ser un paso previo, o puede servir para quienes ya se hicieron un lifting y no quieren repetirlo.
- NO. Como la mayoría de los tratamientos estéticos, no se practica ni en embarazadas ni en período de lactancia. Tampoco en personas con marcapasos o cardiopatías, ni con enfermedades del tejido conectivo o el músculo.
Asesoramiento: Jorge Ottini, cirujano plástico, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica; Horacio Costa Córdova, director del curso de cirugía dermatológica de la Sociedad Argentina de Dermatología; Fabián Bottegal, médico dermatólogo del hospital Garrahan; Sergio Escobar, médico dermatólogo, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; Mijal Gruber, médica dermatóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; Carlos Van Thienen, cirujano plástico, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica.

