Tomás Guarracino: "Siempre me gustó vestirme bien"
En estos días está de desfile en desfile para la temporada spring 2017 de Europa. A los 26 años, Tomás Guarracino tiene casi una década de trabajo como modelo. Y cuenta su experiencia
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Es uno de los modelos argentinos que tiene una gran carrera internacional. A los 17 años fue a París e hizo su primera campaña para Calvin Klein; hoy, a sus 26 años, es el favorito de Mario Testino y sus clientes más fieles son Hermès, Dolce & Gabbana y Armani. Tomás Guarracino vive en varias ciudades, como Milán o París, desfila para firmas de lujo y tiene un proyecto de una marca propia. Pero el gran momento de su vida es el actual: acaba de tener, con la modelo argentina Ivana Figueiras, una hija que nombraron Suri. Cómo es la vida de un modelo for export que conoce la industria desde todos sus ángulos.
–¿Cómo empezaste con el modelaje?
–Gracias a un amigo de mi padre, que era representante de modelos y me sugirió, cuando tenía 16 años, que podría trabajar como modelo en Buenos Aires y en América del Sur. Al poco tiempo me pasé a otra agencia, a Civiles, y el dueño, Piki, me dijo que tenía potencial para trabajar afuera. Me fui a París. Es que si trabajás de modelo hay dos caminos: o empezás muy de repente, haciendo trabajos muy buenos y te mantenés en ese nivel, o podés ir paso a paso en una curva ascendente. Cuando llegué allá tuve la suerte de que al mes estaba seleccionado casi como finalista entre 500 modelos para hacer la campaña de Calvin Klein. Para eso tenía que viajar a Los Ángeles, donde te elegían los fotógrafos junto con Lara Stone, la modelo del momento. Ésa fue mi primera campaña.
–¿Y después?
–Volví a París y me avisaron que había quedado para hacer una campaña de Dolce & Gabanna con Mario Testino. Y así se fueron sumando propuestas, y tuve que empezar a vivir entre Milán, París y Nueva York. Con el tiempo me fui dando cuenta de que no era habitual hacer tantas campañas importantes en menos de un mes.
–¿Hay diferencias en los procesos de castings entre hombres y mujeres?
–Sí, muchas; y las hay entre los castings de acá y del exterior. Afuera hay mucha más competencia: en una campaña de Armani podés tener 700 modelos hombres y ya están pre seleccionados. Entre las chicas es peor, porque son muchísimas más. De esa cantidad después van seleccionando hasta que quedan los finalistas. Por eso, los hombres tenemos más oportunidades de trabajo. Así, no hay problemas; aunque siempre hay rumores y malas lenguas sobre cómo conseguiste tal trabajo, o si hiciste alguna cosa por conveniencia... Eso sí, entre las mujeres es peor. Hay que tener la autoestima alta porque tenés que estar preparado para cuando hacés muchas campañas buenas y para cuando, de diez castings a los que vas, no te eligen, y quizá no sabés por qué.
–¿Cómo se manejan esas decepciones?
–Hay que bancárselaa. Este laburo es estar en el ruedo, hacer castings, conocer gente, hacer lobby, de alguna manera.
–Sos el elegido de Mario Testino.
–Hoy somos amigos, porque se enteró que tengo familia peruana y él es de allí. Se encariñó conmigo porque sabe que voy seguido a Lima y, por ser de la región, nos entendemos de otro modo, tiene sangre latina. Él es uno de los históricos que marcó un antes y un después en la fotografía de moda, y creo que lo logró porque es muy humilde y se da y le da la oportunidad de equivocarse a la gente que trabaja con él. Como amigos, salimos a comer juntos, y hasta con personalidades, como Cindy Crawford, Carolina Herrera, Naomi Campbell; son sus amigos de siempre y, ahora, también es parte de mi círculo. Es que para trabajar en este ámbito, sí o sí tenés que estar mentalizado de que no podés sentirte menos que alguien, porque estás compitiendo con los mejores y no te tenés que tirarte abajo.
–¿Cuál fue tu mejor y peor experiencia?
–La mejor es haber podido conocer el mundo. Una noche dormí en la Muralla China, viajé por un casting y en mis días libres alquilé una carpa y dormí allí, fue muy interesante, inolvidable. Lo peor es la soledad; el estar solo en distintos rincones del mundo, donde extrañás a la familia y los amigos. Pero con tantos años de viajes, generé amistades; hoy llego a ciudades y conozco con quién puedo salir. Ahora con mi mujer va a ser distinto, me va a acompañar tanto como pueda; es que ella tiene una marca de ropa interior, Pompavana. Si bien para mí es normal vivir en muchos lugares, voy a estar más tiempo en Buenos Aires, para estar con ella y con mi hija.
–¿Para qué marcas trabajás?
–Hermès, Dolce & Gabbana, Express, Armani, Banana Republic... Ellos tienen otra mentalidad, no se la creen, son humildes pero confían en lo que hacen, saben que lo suyo es bueno, sobre todo Domenico Dolce de D&G. Cuando voy a su edificio de Milán, me siento como en casa, hasta en familia. También me encanta Armani. Él compró casi toda la ciudad, desde locales hasta una discoteca que lleva el nombre de una de sus marcas, Armani Privé. También tiene un teatro y, en sus subsuelos, hay pasarelas donde se realizan los castings. Él personalmente elige, opina; está sentado con sus asesores y dice sí o no, mientras mueve la cabeza. Cuando llegás, te tratan espectacular, disponen de un locker con llave para cada uno, donde dejás tu ropa y tus cosas y, a la vez, te preparan un outfit para la prueba en pasarela. Esa ropa te la podés quedar y, además, te hacen un regalo. Un gesto que muy pocas marcas tienen, como Dolce & Gabbana, Hermès a veces y Armani siempre. Cada modelo cuenta con un asistente que se encarga de vestirte y asegurarse de que luzcas perfecto durante el desfile.
–¿Cómo es en Argentina?
–Estamos en el otro extremo. Estamos a años luz de lo que son las semanas de la moda en el exterior, en trato, recursos y detalles de todo tipo.Por eso, cuando tenga mi marca voy a tratar a los modelos como me trataron a mí; eso es lo que aprendí.
–Trabajás en una firma de ropa propia.
–Sí, siempre me gustó vestirme bien y me encanta lo que hago como modelo. Aprendo de las grandes marcas con las que trabajo. Decidí presentarle el proyecto a un empresario textil argentino. La idea es lanzar una marca hacia el mundo, es un concepto traído de afuera, con una visión global. Mi aspiración es poder estar en los fashion week de Milán o París, con ropa de hombre de cuero premium, y llegar a un nicho muy selecto, a través de una boutique y con un trato personalizado. Sé lo que es comprar calidad y quiero lo mejor para mi firma. Primero se harán producciones en la Argentina, pero en un futuro queremos fabricar en Italia, que es donde está la mejor confección. Vamos a empezar por un ecommerce; la lógica de la marca es que queremos fabricar desde el mejor lugar para llegar a cualquier país donde nos puedan comprar. Para eso estamos trabajando muy fuerte. Soy perfeccionista: quiero siempre lo mejor y quiero que esta marca sea grande.
–¿Creés que en la Argentina, con lo que cuesta producir, se puede generar un negocio sustentable?
–Sí, porque es para un nicho muy selecto al que les vendería un estilo de vida más que una marca de ropa. Será un estilo se basa en mi historia: la de un chico que viajó por todos lados y que vivió la moda y hasta una vida de lujo, con cueros, accesorios, zapatillas, todo de primer nivel.
–¿Qué podés contar de las semanas de la moda del mundo?
–Son días de locura. La primera semana de este mes la pasé en un non stop de castings en París. Después estaré Milán –la nota se hizo antes del viaje– donde se hacen más castings y desfiles. Al terminar, volveré a París para desfilar. Es casi un mes en el que no se para; tenés dos horas de cola por casting. En una de las semanas de la moda estuve haciendo desfile sin parar. Cuando volví a París estaba agotado, con frío, cansado, pero aterricé, me llamaron y me dijeron que me quería ver en Louis Vuitton. Me pasaron a buscar y fui al casting. Allí, una comitiva te mira: desde los diseñadores hasta el publicista, la estilista y muchos más. Me dijeron que todo estaba perfecto, que nos veíamos al día siguiente para el desfile de la noche. Pero a la mañana me contactaron y me dijeron que no había quedado. En esos casos empezás a pensar qué pasó, qué hice mal, qué fue lo que a último momento hizo que cambiaran de opinión, cuando supuestamente eras requerido..., son cosas que pasan y ya.
–Ya sos papá.
–Y soy muy, muy feliz. Estoy contentísimo. Por un lado, atravieso un excelente momento profesional, que me permite ir y venir. Por el otro, Ivana, que ya tiene una hija anterior a conocernos, sabe muy bien cómo viene la mano. A veces Suri llora y ella se maneja ok, pero me gustaría estar más con ellas. Sin embargo, nos vamos de viaje; me acompañarán en mi gira fashion; estoy convirtiendo a Suri en una nena internacional.

