Un programa, recorrer FERIAS de diseño. El que busca, encuentra
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Paseo obligado para muchos, todavía desconocidas para unos pocos, las ferias de diseñadores independientes de Palermo son un fenómeno que se sigue ampliando. Todos los sábados y domingos, sin excepción, la zona de la plaza Julio Cortázar, más conocida como placita Serrano -donde muere Serrano y nace Borges, que se corta con Honduras-, se llena de gente que recorre los cinco bares convertidos, de 14 a 21, en grandes tiendas, en busca de alguna prenda u objeto de diseño. Industria Argentina, Múltiple, Textura, Diseño Argentino y Brujas son los nombres de estas ferias, que se destacan por la producción local y la variedad de productos.
Una buena combinación de calidad y precios, en un ambiente relajado, más el plus del diseño. Lo ideal es llegar temprano, para mirar y probarse todo con tranquilidad, ya que a medida que avanza la tarde, las ferias se llenan.
Especialidades
La primera en instalarse fue Industria -en el bar Tazz, Serrano 1556. "Al principio hacíamos la feria en mi casa; después estuvimos en varios bares, hasta que llegamos a Tazz, eso fue hace tres años. Por suerte nos está yendo muy bien", cuenta Ana Estradé, organizadora, junto con Verónica Calo. Hoy cuentan con 38 diseñadores distribuidos en los boxes y las mesas del restaurante, que durante los fines de semana funcionan como percheros y mostradores. Para diferenciarse del resto, las chicas coinciden: "Todos los productos son hechos por los diseñadores, acá no hay reventa y privilegiamos la originalidad, para que no se repitan las prendas". Sobre el boom de las ferias, agregan: "Buenos Aires estaba necesitando un espacio que reuniera la vanguardia de la moda. Además es una buena salida, la gente viene, toma o come algo, recorre los puestos y se lleva un buen producto". Una de las paradas es Amorío, que tiene su línea de camisolas y camperas de gasa, algunas estilo Pucci, desde $ 40, y de ropa interior, más moderna, pero manteniendo el estilo naïf y romántico característico de la marca, a través de los corazones y lunares (conjuntos a partir de 25 pesos).
A la derecha, Atavío se especializa en faldas: en gabardina, con cintas de raso, minis y maxis, acampanadas y con bolsillos, floreadas y lisas, y con detalles (desde $ 35). También hay ropa de hombre, novedosa y urbana, y accesorios, como las joyas de alpaca y plata de Luz a la Cueva, para el día o la noche.
Del otro lado de la plaza, con mesas afuera, ideales para pasar una tarde al sol, está Bar Abierto (Borges 1613). Es una de las sedes de Diseño Argentino, la otra -recientemente inaugurada, con parte al aire libre y una terraza espléndida- está en Honduras 5033. "Tenemos más de 40 diseñadores de indumentaria, bijouterie y objetos. Este nuevo espacio reúne moda, tecnología y arte, porque además de la feria vamos a organizar desfiles, muestras y eventos", explica la organizadora, Claudia Jara.
Para ella, como para su socio, Sergio Salama, es importante que las prendas sean artesanales, pensadas y confeccionadas por gente innovadora. "Sólo hay reventa en los anteojos", dicen. Hay remeras bordadas con flores de tela, sacos bien entallados floreados y rayados, ojotas de colores con lentejuelas y cuentas, y carteras originales, como las de la uruguaya Jaqueline Bocca. "Son bolsos para llevar cruzados, que empecé a vender en Punta del Este y, este año, en las ferias de Palermo; un buen lugar porque se valora mucho la creatividad." Los hace con telas de tapicería, patchwork y broches de metal y los vende en la entrada del local por 30 pesos.
Brujas -se realiza en el bar que le da su nombre, en Borges 1640- es una de las que tiene mayor oferta: zapatos, carteras, indumentaria y objetos, y también la más grande. Y aunque no todo lo que ofrece es de óptima calidad, hay muchas marcas que vale la pena descubrir. Entre ellas, Creatio apuesta a las líneas simples y femeninas y vende camisas, polleras y remeras (a partir de 25 pesos) de poplín elastizado, algodón y gabardina, pintadas a mano por las diseñadoras Maru y Barbie. "Estamos desde hace un año y por suerte nuestro producto se vende muy bien. Es especial para mujeres." Unos percheros más adelante, Simulakro, la marca de Paula Sipes, se destaca por sus sacos: con rayas y flores, en rosa, celeste y lila, con solapas y botones combinados. Los hace de crêpe, gabardina, jersey y gasa, y cuestan 50 pesos. Otro puesto imperdible es el de Claudia Spinali, una experta en vitrofusión, que diseña bijouterie y objetos de decoración, entre los que sobresalen las gargantillas con cristales naranjas y turquesas (20 pesos).
A la izquierda, en el bar Macondo (Borges 1610), está ubicada Textura, con música de DJ de fondo; es quizá la más ecléctica y también la más criticada por sus vecinos por ofrecer productos de presunta reventa. Eugenia Peyregne, encargada del bar y la feria, cuenta: "Hace dos años que abrimos y tenemos 35 diseñadores, aunque tratamos de seleccionar a los mejores. Sin duda, esta movida levantó mucho el barrio; la gente viene a pasear, a tomar sol y a ver algo del diseño argentino". Y por último, la Múltiple, en el bar Djembé -Honduras 5019-, resulta, sin duda, la más difícil de recorrer, no por su variedad de ofertas, sino por el caos que reina en un espacio sumamente reducido.
Un fenómeno en crecimiento. Carolina Linares, asidua visitante, lo resume así: "Yo cambié el shopping por las ferias de Palermo, porque encontré más variedad y diseños originales. Además, los precios son más bajos y el ambiente, distendido. Es una buena salida para el fin de semana".

