Una boutique muy porteña, la de Graciela Zito
Ahora, a la calle
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Finalmente, Graciela Zito se decidió a abrir su primer local a la calle. Después de tantos años de fidelidad al showroom, que permanece abierto en el Edificio Versailles, y tras vencer una timidez que parecía irremediable, se convenció y dio el gran paso con una moderna boutique, en el local 7 de la Galería Promenade, pegada al hotel Alvear.
Es que la diseñadora de ropa femenina siempre estuvo muy a gusto trabajando puertas adentro para su círculo de clientas. Aunque tampoco significa que no le gusten los desafíos... Hace veinte años empezó a vender su ropa en una suite del Alvear, y luego de ocho años de ausencia dedicada a la maternidad volvió con un showroom, donde recuperó cada una de sus clientas. Algo que considera "un gran privilegio".
Elegante, Zito recibe en su cálido local (diseñado por Edgardo Minong y Silvina Descole), totalmente revestido en madera de fresno, con detalles de acero, toques rústicos de arpillera y flores. E invita a tomar un té de Inés Berton, vecina de la misma galería, que está más animada que nunca.
-¿Cómo llegó la decisión?
-Me tentó mi marido, que tiene cabeza de empresario. Me decía: "No sé qué hacés todavía adentro de un departamento". Y no me daba cuenta de que tenía ganas de abrir una boutique. No me lo imaginaba. Y aquí estoy, el local es un éxito. Cuando uno tiene un producto tiene que mostrarlo, si no muchos se lo pierden.
-¿Quiénes se acercaron?
-Los turistas, aunque en este momento el hotel no está lleno, y los que están, de paso. Lo que más me impresionó fue la aceptación del público local que no me conocía o no iba al showroom, porque hay gente que no le gusta esa modalidad. Pero también están los que lo prefieren, por eso sigue abierto para novias, madrinas y las que quieran lucir un vestido diferente. También vino mucha gente joven a comprar, a pesar de los precios, por los tipos de géneros que uso (sedas naturales, pura lana, géneros importados). Es que mi teoría es poco y bueno.
-¿A quién vestís?
-A una mujer que le gusta estar arreglada, elegante, pero canchera. Hago un trabajo didáctico y enseño a mezclar lo nuevo con prendas de otras temporadas, algo caro con algo barato. No compran equipos enteros. Además, les gusta tener un estilo diferente. Me niego a la esclavitud de la moda, hay que poner estilo, personalidad.
-¿Cómo creás las colecciones?
-Las pienso viajando, mirando lo que tiene puesto la gente en la calle y lo que quedó en los percheros. Me fijo en lo que adoptaron ellos, principalmente miro Milán, el ombligo fashion. Es mi target, porque soy clásica, pero con un perfil rebelde. En un equipo mezclo seda con lana, lino con organza... Bajo los decibeles para que algo no quede lujoso. Soy antilujo. Me gusta darle un toque hippie a la formalidad. Igual a lo que hicimos dentro del local. Los que lo diseñaron no pudieron conmigo. Seguí de cerca los detalles, compartimos las decisiones por la estética. Me divierto mucho con esto.
-¿Trabajás en equipo?
-Sí, tengo un equipo de chicas jóvenes, pero muy jóvenes, que trabajan conmigo en el desarrollo de las colecciones. Son mi mano derecha.
-¿Qué opinás sobre los diseñadores jóvenes?
-Son muy talentosos, creativos y me encanta cómo juegan con los materiales. Pero como muchos, pienso que lo que algunos hacen especialmente en Palermo es poco comercial. La moldería es de un tamaño que no se puede usar. Queda raro, y yo no soy una persona gorda. Uso talle 42.
-¿Cuáles es el cliché que te gustaría que la argentina modifique?
-Son muy pocas las que tienen un estilo definido, que sí tienen mis clientas. Se meten dentro del equipo de moda, aunque no les quede bien, como el blazer entallado, jeans, tacos y bufandita. La argentina no es creativa, y eso no es cuestión de dinero.
-¿A qué le dirías nunca, jamás?
-A la ropa apretada, tipo morcilla. Y a lo que resulte incómodo.
-¿Por qué no participás de los ciclos de moda?
-Nunca me invitaron a los grandes circuitos. Pero tampoco me gustaría despegarme del hotel Alvear, donde hago mis desfiles y donde trabajé mucho tiempo en una suite. Si se hace algo acá me encantaría. Por ahora, el gasto lo solvento sola, pero me da satisfacción.
-¿Un adelanto sobre el próximo desfile?
-Es el 29 de este mes en el Alvear. Pero no voy a romper el misterio. Sí va a haber telas de supercalidad, sedas naturales, linos, tejidos, gabardinas con spandex. Como novedad, presento una línea de accesorios, con cinturones, broches, collares, hechos hasta con géneros de la ropa y con piedras semipreciosas. Todo hiperfemenino, sexy, sugerente, no obvio, por supuesto, y muy elegante.

