Vanesa Krongold: “Siempre sigo mi intuición”
Sus estampas, logradas con impresoras de sublimado de última generación, la convierten en una de las diseñadoras más techie. El jueves último se subió a la pasarela de Berlín
1 minuto de lectura'
Una vez más, el trabajo de la joven diseñadora Vanesa Krongold (28 años) logró tener gran vidriera en Europa. El jueves último, subió su colección de primavera verano 2017 a la pasarela del ME Collector Room del Mercedes Benz Fashion Week Berlín 2016. De estampas originales y fuerte impronta digital, su trabajo Electric Childhood fue enteramente sublimado por los innovadores equipos de Epson, su main sponsor. La tecnología acompaña a Krongold desde sus inicios. En 2011 debutaba en el ciclo Ciudad Emergente con la colección Google Paradise. Ecléctica y con mucho vuelo, Krongold fusiona píxeles con el trabajo de manos expertas en bordados y carnavales correntinos. El fashion week alemán definió su estilo personal, ingenuo y, a la vez, provocador.
–¿Cómo lograste hacer pie en la pasarela de Berlín?
–Berlín es una ciudad que hace tiempo que me atrae un montón. Mi primera participación laboral fue hace dos años, en la feria Bread & Butter, por medio de un programa de la Fundación Exportar; gracias a contactos que fui generando se dio la posibilidad de presentarme en la pasarela. Vieron mi portfolio y gustó la propuesta de mi desfile. Con Epson había tomado contacto por un trabajo al que fui convocada por mi amiga Noel Romero, de A.Y. not dead, para colaborar con sus estampas. Ese vínculo continuó y cuando se dio la posibilidad de presentarme en el fashion week de Berlín, les ofrecí ser parte y acompañarme en esta experiencia espectacular, que asocia la tecnología y la moda. Es que Berlín tiene todo eso: mucha tecnología, es moderna y también superecléctica, y esto tiene que ver con mi marca.
–¿Qué representa el apoyo de una marca para un diseñador?
–El apoyo de una empresa de este nivel me posiciona como diseñadora. Ellos confiaron en mis diseños. Les interesa mostrar el alcance de las impresoras de sublimado, que resuelven con una calidad excelente, y eso se ve reflejado en mi colección. El proceso de estampación, por ejemplo, incluyó plisados, una manera innovadora de plasmar una estampa.
–¿Qué marca quisiste construir en 2010 y cómo fue evolucionó?
–El proyecto nació con ganas de mostrar mi manera de ver el mundo, como algo muy expresivo. Y evolucionó conmigo, con los aprendizajes que implican un proyecto propio. Puedo decir que es elegante, lúdica, fresca. Es unisex. Además, voy incorporando cosas nuevas: esta colección tiene carteras y zapatos desarrollados especialmente. No tuve ni tengo una estrategia de marketing a largo plazo, siempre seguí mi intuición.
–¿Y cómo sos? ¿qué te inspira?
–Me inspira la gente común, las casualidades, el arte, la música. Todo lo que nos rodea en nuestra cotidianidad. Algo que puedo encontrar en la calle y que puede convertirse en una estampa, como un papel de regalo que alguien tiró. Le saco una foto y lo convierto en otra cosa. Me inspira mucho lo kitsch, lo olvidado, lo que no está de moda y lo que puedo transformar. Me gusta la idea de que alguien que use mi ropa pueda sentir un viaje emocional.
–¿Qué presentaste en este fashion week de Berlín?
–En Electric Childhood trabajé con Sara Rainoldi, una artista joven. Me encanta como pinta. La convoqué para que realizara algunos dibujos, que también fueron impresos con tecnología de sublimación textil. Ella es muy expresiva, tiene mucho manejo del color, trabaja con una paleta vibrante, de colores saturados. Es femenina pero un poco oscura, por lo que nos encontramos en la creatividad las dos. Lo que hicimos fue dibujar caricaturizando fotos de mi infancia junto a mi hermana. También usé fotos de tortas de mis cumpleaños, que trabajé en la computadora hasta que desapareciera la imagen y quedara una textura blanca y rosa. Partí de fotos de mi niñez y les di una vuelta de tuerca.
–¿Cómo son tus procesos creativos?
–El proceso también fue evolucionando. Uno arma un moodboard al inicio de la colección y después van pasando cosas: te encontrás con alguien que te cuenta una historia o ves algo en la calle y eso te influye y hace cambiar hasta totalmente la colección. Por lo general, el trabajo es digital. Trabajo mucho en la compu, a veces hago dibujos, los llevo a la computadora y les cambio los colores. Mi trabajo está muy relacionado con la tecnología, con Internet, herramientas que afectan mucho la comunicación de mi generación.
–¿Qué estudiaste en Londres?
–Hice un curso de cuatro meses sobre técnica de sublimado en el Central Saint Martins. Era artesanal, se hacía con papeles, a mano, pero cuando volví a Buenos Aires me enamoré de esta técnica; también había hecho muchas estampas en la facultad. Como empecé trabajando como fotógrafa mientras estudiaba, mi lenguaje siempre tuvo que ver con lo visual, las fotos, el collage.
–¿Cómo fusionás lo digital con lo artesanal?
–Esta colección se inspira en mi infancia. Llevé piezas a los bordadores del Carnaval de Goya, Corrientes, de donde es mi papá. Yo realzo los valores manuales, como las técnicas que se están perdiendo, y trato de darles un twist totalmente contemporáneo. La fusión de ambos trabajos fue hermosa. Aportaron un montón, como bordar cosas que a ellos les gustaran, de manera azarosa, y el resultado fue espectacular. En estos días de la semana de la moda un montón de gente elogió los bordados y yo les explicaba de dónde provenían. Dan color, brillo, incluyen formas de animales, árboles de Corrientes, puestos en un contexto mucho más moderno, conviviendo con las estampas de Epson, lo cual queda ecléctico y colorido.
–Hiciste prendas unisex.
–Hay muchas prendas de la colección que son unisex. Quisiera llevar la marca más hacia el usuario sin género. Que hagan uso de ella quienes quieran, de la manera que quieran. Me interesa que estén cómodos con las prendas pero al mismo tiempo, elegantes. Son siluetas bastante amplias.
–¿Vestís para distintas ocasiones?
–Cada vez más la ocasión está desapareciendo. Mi ropa puede usarse por la mañana con zapatillas, o por la noche con unos zapatos y labios pintados de rojo.
–¿Dónde vendés?
–Tengo un showroom en Chacarita. El local en algún momento llegará, pero por ahora atiendo personalmente en el showroom. Me sirve mucho el feedback. También vendo en Colección Zero, Panorama, La Onion, Kabinett y Editor Market.
–Estás muy enfocada hacia el exterior.
–Me interesa, porque la industria de la moda en Berlín o Londres está muy establecida. Todo lo que pueda aprender quiero llevarlo a Buenos Aires. Creo que al ser joven tengo la posibilidad de viajar y estar aprendiendo y evolucionando todo el tiempo. Me encanta viajar para inspirarme. Estar con gente de distintas culturas me aporta mucho. En octubre me voy a Japón. Es muy importante para mi trabajo conocer mercados nuevos. Hoy con Internet es más probable que conozcan mi marca. Así fue como alguien me escribió de Hamburgo, me decía que era fanático de mi firma y que quería venir al desfile; me quedé bastante impactada. Es la ventaja que tenemos con Internet y hay que aprovecharla.
Victoria Bell-Lloc

