Verónica Di Miero: "Llueve y pensás en Seco"
Hace 10 años fundó Seco, marca de indumentaria especializada en rainwear. Instaló el color en los trench y las botas de media caña. Te invitamos a conocerla
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Logró ponerle color, flores, lunares y estampas a los días de lluvia. Verónica de Miero es la creadora de Seco, que cuenta con un local exclusivo sobre la calle Armenia, en pleno corazón de Palermo SoHo, y más de cincuenta puntos de reventa en el interior. Casada y madre de dos niños, reflexiona sobre los pros y los contras de ser su propia jefa, de emprender en nuestro país, de exportar y de animarse a realizar su propio desfile en el marco del BAFWEEK.
–¿Festejás cuando llueve?
–¡Obvio! Estoy todo el tiempo mirando el pronóstico y me pongo recontenta cuando anuncian lluvia. Lo que pasa es que cuando llueve, Seco vende mucho. Está bien posicionado en ese nicho.
–¿Y hacés la típica de subir los precios de los paraguas los días de lluvia?
–No, para nada. Jamás me aprovecharía de la compra espontánea cuando hay mal tiempo, esos días no sólo vendemos paraguas y botas, sino que también recibimos muchos encargos; parecería que para algunos revendedores del interior la lluvia funciona como un ayudamemoria: Uy, tengo que llamar a Seco y encargar productos.
–Seco está por cumplir una década en el mercado. ¿Qué aprendiste en estos años?
–Aprendí que es muy difícil posicionar una marca, que hay que tener paciencia, constancia y no bajar los brazos. Cuando arranqué, la gente todavía pensaba en la ropa de lluvia como un accesorio, se compraban un impermeable para toda la vida. Hoy pueden tener varios de diferentes tonos y modelos.
–¿Cómo surgió Seco?

–Vengo de una familia que hace ropa, mi mamá junto con mi hermana tiene la marca Las di Miero, que se dedica a los vestidos de novia; desde chica ayudé a mi madre en su trabajo. Después trabajé un año para una marca de indumentaria y descubrí que quería hacer algo que no hubiese en el mercado local. Lo hablé con mi marido, y tirando ideas a él se le ocurrió poner una casa de paraguas. Me pareció que vender sólo paraguas no iba a funcionar y se me ocurrió sumarle los impermeables.
–¿Cómo fue el proceso de arranque?
–Teníamos la idea, pero nos faltaba la plata. Así que se la presentamos a uno de los socios del estudio de arquitectura donde trabajaba mi marido. Se copó y decidió ayudarnos. Trabajé dos años desarrollando el concepto, luego alquilamos un local en Palermo. Abrimos y a los cuatro meses, la persona que nos ayudaba financieramente decidió retirarse. Tenía 24 años y casi me mato porque el negocio andaba bien, pero había que volver a inyectarle plata. No sabía para dónde agarrar. Era una idea muy innovadora, por ejemplo en la vidriera había una cortina de agua, la gente pasaba, miraba, se reía, ¡pero no compraba!
–¿Y entonces?
–Seguí sola. Fue muy duro, pero creo que tomé la mejor decisión. Ahora bien, si aparece un megasocio, lo pienso.
–Este año fue tu primer desfile y decidiste hacerlo en BAFWEEK. ¿Qué te llevó a animarte?
–Que la marca está muy consolidada. Ya la toman como un referente, decís lluvia y pensás en Seco.
–¿Seguís exportando a Japón?
–No, fue una experiencia buenísima, pero me quitaba foco. Necesité afianzarme primero acá. Exportar no es nada fácil y, además, soy cara.
–¿Te sirvieron tus estudios de arquitectura para la marca?
–Todo suma, pero mi mayor experiencia y aprendizaje fue trabajar con mamá. Ella es grossa haciendo moldería, me dio una mano enorme con mi primer desfile. No tengo taller propio, pero sí algunos exclusivos; hago todo nacional, to-do na-cio-nal. ¡Que me escuche Cristina!
–¿Y conseguís los que buscás?
–Sí, obvio que no hay tanta variedad de telas como antes del tope a las importaciones, pero prefiero no quejarme y seguir adelante. Me arreglo con lo que hay. Compré mucha tela blanca que mandé a estampar, para diferenciarme desde ese lugar.
–Es el recurso de muchos diseñadores: comprar tela blanca y mandar a estampar. ¿En la Argentina encontrás buenas casas que hagan estampas?
–Lo que pasa ahora es que justamente como somos muchos los que hacemos eso, las casas buenas que estampan están repletas de trabajo y tardan mucho en entregarte.
–¿Qué te aportó hacer un deal con un hipermercado como Jumbo?
–Que muchísima gente conozca mi marca. Realmente me fue muy bien, ahora estoy en 18 Jumbos vendiendo microcolecciones que les presento en exclusiva.
–¿Pero no es riesgoso posicionarte en góndola?
–Para otras marcas quizá sí, pero en el caso de Seco todo lo contrario. Tiene mucho para crecer. Por ejemplo, ahora vamos a extender la marca a Seco Home, arrancamos con manteles e individuales, y es una línea exclusiva para Jumbo.
–No es tu primera extensión de marca, ya habías hecho Seco Playa.
–Lo venía haciendo, pero siempre en poquitas prendas por temporada; esta vez al tener 36 pasadas en BAFWEEK no me quedó otra que extenderla. Tenía 30 modelos de impermeables y le sumamos biquinis, prendas de seda y algodón, y vestidos de punto.
-¿No perdés el foco al diversificarte?
–Estoy atenta a custodiar el ADN de la marca: si hago biquinis tienen cierta coherencia con los impermeables o las botas. Somos una marca muy fuerte en otoño-invierno y necesitamos crear algo para la primavera-verano. De todas maneras, cuando mirás el balance de ventas lo que sigue moviendo la aguja son las botas de lluvia y los impermeables.
–¿Proyectos para el futuro cercano?
–Poner Seco Point en los shoppings. La idea es arrancar en marzo.
–¿Qué consejos le darías a los que quieren lanzar su propia marca?
–Que se necesitan dos cosas: pasión y mucho trabajo.

