Versátil
Desde hace seis años, Dorina Vidoni propone ropa cómoda para el día y la noche
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Fue modelo, se recibió de psicóloga, se sentó en las aulas de diferentes universidades y cursó los primeros años de varias carreras. Vivió en México e Italia, y regresó a la Argentina donde desde hace seis años diseña para su propia marca: Dorina Vidoni.
Recibe en su casa de Honduras al 4800, uno de los cinco locales que tiene en Buenos Aires. En los percheros, la propuesta intenta, según sus palabras, "aportar una visión nueva donde se integren las diferencias y se pierda el temor a lo distinto". Tienta con unas 150 prendas por temporada que invitan a probarse, jugar e inventar desde looks envolventes y elaborados hasta básicos.
Con varios proyectos en carpeta para ampliar su marca habla sólo del último que concretó: exportar sus prendas a Estados Unidos y Uruguay. "Los otros prefiero contarlos a medida que se vayan dando. Paso a paso."
-¿Qué define tu colección?
-Cuando comencé abrí mi ropero y me fijé qué necesitaba. Enseguida surgió la respuesta: prendas versátiles y cómodas. No existe motivo para que una mujer esté incómoda con la ropa. La vida ya ofrece ciertas y bastantes incomodidades.
-¿Por eso la mayoría de los diseños son en modal?
-Sí. El modal es una fibra que permite movimiento, no ajusta y es apto para muchísimos modelos. Pero si no se utiliza la cantidad de tela necesaria y no se hacen las pinzas y los pliegues convenientes en la moldería puede quedar muy feo. Además se trabaja con talles. Para lograr un buen diseño se hacen muchas pruebas.
-En las últimas colecciones aparece combinado con otras texturas.
-Yo me aburro muy fácilmente (lo cual no habla muy bien de mí) y me divierte mezclar las telas que supuestamente no se pueden combinar. En realidad todo se puede, sólo hay que trabajar para lograrlo. Este verano combinamos modal con terciopelo, sedas bordadas, lino, voile de algodón, gabardina y corderoy liviano.
-¿Esto supone un desafío extra?
-El modal es una tela elastizada y al combinarlo con un género rígido hay que calcular muy bien la moldería. Además tiene que estar cosida cuidadosamente para que no haga frunces. La gente que trabaja conmigo en producto tiene mucha experiencia. Por eso, yo puedo pedirle que se olviden de algunas reglas y experimenten con la moldería. Para lograr un buen molde se hacen muchos ensayos.
-¿Ahora también hay prendas en otras texturas?
-Sí. Hay una línea de pantalones más country, campestre o para disfrutar al aire libre, y el modal no es la tela que más se ajusta a esa necesidad. Además están las camisas, presentes en la colección desde hace mucho. Tenemos un modelo que viene en ocho talles.
-La paleta de colores siempre es novedosa...
-Desde el comienzo desarrollamos la paleta de colores y nos escapamos de la tendencia para ofrecer más opciones. Nuestros tonos son siempre empolvados y proponemos, desde la estética de la marca, mezclas poco habituales, como petróleo y tostado, ciruela y verde cemento...
-¿Por qué no incluyen estampas?
-Por un lado, me gusta el color pleno; por otro, soy de la idea de que la estampa tiene que ser muy especial y creada por el propio diseñador. En este momento no podría ocuparme de ese desarrollo. Por eso intentamos suplir de alguna manera esa falta con el mix de texturas y algunas rayas hechas con las telas de la colección.
-Algunas prendas hay que probarlas para saber cómo se llevan...
-Las colecciones son muy versátiles y la idea es jugar, descubrir, inventarse un poco con la ropa. El lookbook propone una estética muy producida para mostrar que se puede armar un estilo elaborado, pero también hay equipos muy simples, básicos.
-¿Existe temor a vestirse diferente?
-Existe temor a lo diferente por definición, la ropa es lo de menos. La propuesta es invitar a la gente a elegir algo nuevo, romper con el esquema de que un vestido de fiesta o cóctel tienen que tener brillo o piedras. Aquello que supuestamente no se lleva puede quedar divino y, además, ser supercómodo. Hay que animarse. La gente sigue una tendencia por comodidad e inseguridad. Nada más.

