Vogue en la mira
La edición norteamericana y su directora, entre críticas y elogios
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NUEVA YORK ( The New York Times ).- Nadie en Vogue , y mucho menos su jefa editora, Anna Wintour, pensó en la posibilidad de recibir una carta de una lectora que se quejaba de que la revista era rutinaria, pero ocurrió. Wintour, pese a todo, publicó la crítica; se la increpaba por destacar siempre las mismas figuras femeninas: "Gwyneth Paltrow, Caroline Trentini, Gisele Bündchen, Nicole Kidman, Sienna Miller, etcétera. Podría hacerse un calendario con sus chicas de tapa, y probablemente se repetirían todos los años. Veamos, Vogue se está volviendo un tanto anticuada, y es una lástima porque la revista sigue siendo mucho mejor que otras", explicaba la lectora.
Es encomiable que pese a que el mes pasado se rumoreaba que Wintour iba a ser reemplazada por la editora de la Vogue francesa Carine Roitfeld, se animó no sólo a publicar un punto de vista crítico, sino el que reflejaba el verdadero problema que tiene la revista en estos momentos. Vogue se volvió anacrónica y predecible, aun a pesar de tener los mejores editores, escritores y fotógrafos del tema, y aunque su líder, según reconocen miembros del equipo, "sólo atendía lo que preocupa a los lectores".
Debido a su intimidante presencia, fortalecida por su casi invariable estilo personal: pelo corto, anteojos de sol y ropa extraacorazada, Wintour, de 59 años, es considerada la última editora de moda. En realidad, sus instintos son los de una auténtica periodista. Consecuentemente actualizó la revista los últimos 20 años para reflejar los cambios del mundo y la vida femenina. Introdujo nuevos fotógrafos, comenzó a fines de los años 80 por Peter Lindbergh y Steven Meisel. Al mismo tiempo, tuvo un profundo respeto por el trabajo de Irving Penn, como si supiera que, aunque contemporáneo en sus imágenes, era el misterioso eslabón que conectaba a Vogue y la moda con el pasado.
"Esa es la razón por la cual sigo mirando esta revista, para ver fotografías de Penn", asegura Magnus Berger, editor en los años 30 que sacó recientemente una publicación con Tenzin Wild, La última revista, periódico superdimensionado, mezcla de libro de arte y diario, cuyos fundadores esperan que se convierta en plataforma de jóvenes talentos.
Avida seguidora de la política y los deportes, Wintour amplió la cobertura de Vogue en ambas arenas y puso a una primera dama en tapa. Fue una de las primeras en escribir sobre Sarah Palin. No obstante toda la fantasía de Vogue , especialmente la del estilo cuento de hadas, producida por Grace Coddington, la directora creativa, y Anne Leibovitz, la revista es bastante seria. Hay cosas para leer, textos importantes de escritores reconocidos: Julia Reed en política, Jeffrey Steingarten en comida y Sarah Mower en colecciones de París.
Y aunque no les guste a sus rivales, Wintour, que se negó a ser entrevistada para este artículo, resistió mucho tiempo la presión por achicar la lista de contenidos y pequeños bocadillos, con lo que consiguió reflejar lo que la gente quiere.
Según una escritora de Condé Nast -que quiere mantener el anonimato por trabajar en una publicación similar-, "los dos grandes talentos de AW son que entiende a sus lectores y que tiene una increíble autoridad con los avisadores." Y es verdad, como destaca la escritora, aunque Condé Nast haya monopolizado el ámbito de las revistas de alto nivel, Wintour es la única que tiene una relación especial con los anunciantes de lujo, y no logran apartarse de ella, con buena o mala economía.
Mientras tanto, mucha gente abandonó los medios tradicionales por los blogs y los sitios Web, y éste es el ámbito en el que Wintour recibe la crítica más destructiva y en el cual se rumoreaba que sería reemplazada por la cincuentona Roitfeld, que volvió excitante la Vogue francesa escarbando en la sensualidad de su propia actuación. Ella sabe cómo jugar con los hábitos autorreferentes de la moda.
Los rumores fueron tontos. Roitfeld dirige una revista con una circulación de 133.000 ejemplares, en contraste con la Vogue americana, que tiene una tirada de 12 millones. Pero ridícula o no, fue rotundamente negada por Condé Nast , que publicó dos páginas en The New York Times y mostró los récords de Wintour, que confirman que sigue teniendo el mayor número de páginas de avisos, aunque en 2008 bajó un 9,6%, si se compara con el promedio de caída del 8% de otras revistas rivales como Elle y Harper´s Bazaar , y aunque se corrobore que su pool de celebridades es limitado y sus artículos perdieran peso.
Es preocupante, tal vez, pensar en cómo se arreglará Vogue con la recesión. En la tirada de diciembre se mandó a un redactor a investigar los encantos de Wal-Mart y Target, y otro desacierto fue poner en el número de enero a una modelo con un niño, en gira de vacaciones, con una figura de Superman.
Un título y muchos más
Pero preguntarse qué pasa con Vogue es preguntarse también qué pasa con las demás revistas de moda, parece que no tienen más modo de relacionarse con las mujeres de 20 años que mostrando qué usan las celebridades. Aunque la mayoría de las lectoras de Vogue ronden los 35 años, desde que Wintour comenzó como editora, en 1988, no se percibe que la revista haya captado cómo influyó la Web y su cultura. Esta falta de perspicacia y sensibilidad se refleja en la revista.
Además, como se supone que la gente tendrá problemas económicos en los próximos años, Vogue y la industria de la moda deben encontrar un medio de adaptación a la realidad. "Tenemos un mercado de la moda que no sabe cómo hacer ropa buena y barata, y eso es algo que tiene que cambiar, haya recesión o no", sentencia Grace Mirabella, que dirigió la revista 17 años antes que AW.
Para la gente que trabaja en Condé Nast , como Michael Roberts, director de moda de Vanity Fair y amigo de Wintour, es difícil imaginar que Roitfeld pudiera llegar a reemplazarla, pero "...si eso llegara a ocurrir se derrumbaría toda una maquinaria financiera, no me imagino a Carine hablando con los que manejan la industria del cuero de North Beach o los tejidos de St. John. Vogue americana se maneja de un modo muy profesional y comercial, y como dijo inocentemente Roitfeld: Yo no soy una chica de negocios ".
Pero hay algo más en Wintour que la hace difícil de reemplazar, aunque inevitablemente eso con el tiempo llegará a ocurrir. "Es verdad que en materia de novedades está desactualizada, pero los editores de su generación, así como los diseñadores que respalda y los fotógrafos que protege, tienen un profundo conocimiento difícil de reproducir".

