Yo fui fashion victim...
No nos gusta que nos señalen como mujeres vulnerables a las modas pasajeras, pero pocas se libran de haber pasado por una etapa fashion victim, en la que adoptaron looks raros o alguna prenda cuestionable, fetiche de la época. Seis mujeres hablan de aquellos viejos impulsos
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NACHA GUEVARA

Actriz-cantante
"Amo la moda desde siempre, por eso no puedo encerrarme en el sello fashion victim. Siempre hice lo que quise y lo he usado casi todo. Pasé del traje Dior y pelo rubio a las lanas bohemias y mi ropa de la India. Tuve una etapa, allá por los noventa, extremadamente bohemia. Me ponían unas trenzas rarísimas que no eran trenzas, sino algo más original (y llamativo, desde ya), que se realizaba con una técnica china. Quedaba con una cabeza de ciencia ficción. Eso no me lo olvido ni se lo olvidan jamás; ¡me veían a dos kilómetros! Las lanas, le decían. Pero he pasado por muchas etapas. Cuando tuve novio rocker también fui rockera. Usé jeans a lo loco y camperas de cuero. A mí me divierte todo porque la moda es algo creativo que expresa cosas. Todo lo que hacemos en la vida es autobiográfico. ¿Cómo estoy en este momento? Muy Nacha, lo que significa faldas largas, sedas estampadas, sombrero, una flor. El bohemian chic me sienta bien. ¿O acaso alguien me imagina con jeans ajustados y botas encima? ¿O rubia con raíces negras? No, me muero. Ese uniforme que se ve en las calles me hace mal. A mí la moda me gusta de alma."
JIMENA CIRULNIK

Conductora
"La única moda que siempre seguí fue la de mi estado de ánimo. Pero claro que en la adolescencia sí le prestaba atención a lo que se usaba. De todas formas jamás adopté a rejatabla algo que no me latía.
Cuando empecé a trabajar en la tele comenzó otra etapa. Me pusieron asesor de moda y yo era incontrolable. Estaba rebelde; era la típica que nunca quería ponerse lo que supuestamente estaba de moda. Siempre sugería algo diferente, trataba de imponerme. Pero bueno, con el tiempo me domesticaron.
No sé si fashion victim, sino como copia tendenciosa algo bizarra, me recuerdo yendo al colegio (aproximadamente en tercer año del Instituto Manuel Dorrego) ¡con la crema de los granitos de acné en la cara! Natalia Graziano iba al mismo cole y lo hacía, así que todas la copiábamos. También fui algo punk en los noventa. Si me veías ¡cruzabas la calle! Usaba chupines y musculosa negra, lo más rota posible; mochila de los Sex Pistols. Eso sí, el pelo siempre rubio, lavadito y brillante.
La verdad es que comprar ropa y jugar con ella siempre me encantó. Hace años una psicóloga me lo recomendó. Me explicó que, ante el bajón, viene muy bien una vuelta, unas vidrieras y unas compritas. ¡Así que lo aconsejo!"
ANDY CHERNIAVSKY
Fotógrafa
"Como etapa fashion victim original puedo mencionar los ochenta. Sólo me vestía con ropa antigua, que compraba en Cáritas, en el Ejército de Salvación y también en algunos anticuarios. Se me había dado por las mañanitas de abuela, los jeans usados y algunas polleras muy diferentes, que me hacía yo misma. El programa era caer en sederías y mercerías para dar con la mejor materia prima, la más antigua y menos vista. Tuve un arsenal de enaguas, soquetes, botones increíbles, volados de encaje. Era un clásico comprar algo y reciclarlo, cambiar botones y hacer un bordado. Cuando viajaba, desde ya iba directo a los mercaditos de pulgas. En Londres, París o Nueva York pasaba horas descubriendo tesoros. Salía cargada y excitada de Portobello Road, con mis bolsas repletas de bellezas. Esa sensación de caza, de dar con la presa, era muy genial. Luego apareció Madonna en escena y todo cambió. Y me inspiró. Enseguida muté y comencé con las remeras negras rotas, el tul, las cintas en el pelo, las cruces, las medias de red. Cosas de chicas que amamos los buenos looks."
ABRIL PEREYRA LUCENA

Diseñadora de zapatos y relaciones públicas
"No es novedad decir que la moda es un revival constante de lo que se creó y usó durante el siglo XX. Y ahora que los noventa parecen haber vuelto, observo el negro y recuerdo mis épocas a puro grunge y pop. Sucede que en situación de boliche el no color jamás falla, mucho más cuando sos chiquita y todo te queda increíble. Usé mucho negro y, si bien nunca me acerqué a lo que puede ser una chica punk, la verdad es que insistí e insistí con la oscuridad nocturna. También es cierto que siempre intenté darle una vuelta de tuerca a todo. Si se usaba el alfiler no me iba a poner ochenta en la solapa del saco. Con uno bien instalado alcanzaba y sobraba. Igual mi etapa dark no duró mucho. Siempre tuve una inclinación hacia lo clásico. De muy chiquita descubrí el placer por el cashmere, y eso sí se transformó en una obsesión. He viajado por el mundo con amigas, compitiendo por dar con el mejor suéter. Creo que más que fashion victim soy quality victim. Me mata lo bueno."
LÍA ROSA GÁLVEZ

Poetisa
"Supongo que el hecho de haber tenido mi espacio de moda, la boutique Cábala (de 1974 a 1988), me hace pensar que la moda ha sido y es para mí algo trascendental.
Aun antes de asumirlo como un emprendimiento comercial, desde chica la ropa siempre me atrajo. Asistir a la ceremonia de mi madre vistiéndose para algún acontecimiento especial me encantaba. La miraba maquillarse, vestirse y perfumarse... Yo niña soñaba en llegar a ese momento.
A través del cine y la literatura entraron en mí las imágenes que poblaban mi imaginación.
Cómo no fascinarse con Breakfast at Tiffany’s, sofisticación y chic supremo; también con las minuciosas y refinadas descripciones de Marcel Proust de los modelos de Fortuny; el traje de baile de plumas de Odette en El lago de los Cisnes, y así sucesivamente... Han quedado grabados en mi memoria como hitos de una rara mezcla de arte y libertad.
El froufrou de un vestido de tafetas, la morbidez del chiffon y la sutil transparencia de una pollera de organza es algo que me conmueve. Aun si la percibo en una obra de arte en un museo, ya sea una pintura o un fotografía en blanco y negro.
Aprender a vestirse es un ejercicio de la individualidad. Encontrar un estilo que te defina frente al mundo, habla, se expresa y te expresa. Por eso la moda jamás debe imponer; creo que a medida que nos vamos conociendo más profundamente logramos mostrar nuestra verdadera identidad y no meras copias, que solamente disfrazan a quien no las siente en realidad. La verdadera moda es encontrar tu estilo y el logro supremo que te da tu propia osadía: el encuentro con tu libertad.
Tal vez por eso, al llegar al encuentro conmigo misma entré al mundo de la literatura, al de la poesía."
PALOMA CEPEDA

Modelo
"Por razones obvias (madre modelo ícono: Mariana Arias; padre fotógrafo y cineasta: Marcelo Cepeda; amigo de la familia y representante: Ricardo Piñeiro), siempre estuve muy atenta a toda la información de la moda. Desde muy chica me interesé por ese ambiente que me rodeaba, pero hice mi camino. Me refiero a que empecé a elegir ropa distinta, armé mi estilo. Siempre me costó usar lo que supuestamente se usa. Me acuerdo que iba a los bailes del colegio y mi mamá me miraba con una cara de miedo que no podría explicar. Pero ella siempre fue muy free, jamás me reprimió. Además, no podría haberlo hecho porque ella tampoco era la mamá tipo; su vestimenta tampoco era tan convencional. Viajaba mucho por todo el mundo y traía unas cosas increíbles que yo me apropiaba y las lookeaba de manera no convencional. La verdad es que, visto a la distancia, parecía un disfraz. ¡Ja!
También tuve una época de mucho negro. Creo que coincidió con lo del desarrollo; el cuerpo me estaba cambiando y el no color ayudaba con ese proceso de adaptación. Recuerdos fashion victim que me vengan ahora puede ser una pollera de Juana de Arco, que usaba siempre arriba de un pantalón. Todos me miraban, obviamente. Intenté con las plataformas, pero no pude; me quedo con mi adorado quimono comprado en Kioto, que conseguí en un lugar de usados."

