Yves, el grande
El mundo de la moda despide con dolor a Saint-Laurent, uno de los más talentosos diseñadores del siglo XX
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Genio, provocador, revolucionario y amante fiel de las mujeres: con Yves Saint-Laurent, que falleció el domingo por la noche, a los 71 años, luego de una larga enfermedad, el mundo de la moda pierde a uno de sus creadores más geniales. Era un mago de la alta costura, que mezcló lo femenino y lo masculino, diseñó chaquetas de líneas rectas y trajes para la mujer, y les dio así "libertad y poder", tal como subraya su socio de muchos años, Pierre Bergé.
Junto con Coco Chanel y con su mentor Christian Dior (comenzó a trabajar con él en 1954), Saint-Laurent le dio un renovado impulso a París como corazón de la moda. Tras la muerte de Dior, Saint Laurent lo sucede y presenta su primera colección en solitario: un éxito.
YSL fue la primera casa de alta costura que en 1966 presentó Rive Gauche, su segmento de prêt-à-porter, iniciando el camino de la fabricación en serie.
Su despedida de la vida pública tuvo lugar en 2002, cuando el mundo de la moda lo aclamó con una ovación de pie en el Centro Pompidou de París. En su desfile final, el diseñador presentó más de cuatro décadas de historia de la moda con 300 modelos, entre ellos su famoso vestido estilo Mondrian de los años 60.
Su amiga de muchos años, Catherine Deneuve, llevó su último diseño, una chaqueta de lana negra con espigas doradas bordadas. Durante décadas, el diseñador vistió a la actriz en sus películas y la vida privada. También llevaban sus diseños top models, como Laetitia Casta.
Durante su vida, Saint-Laurent realizó unas 4000 creaciones. Había nacido el 1° de agosto de 1936, en Argelia, entonces colonia francesa, en una familia acomodada. En el recuerdo quedará su frase: "La mejor prenda para una mujer son los brazos del hombre que ella quiere. Pero para todas las que no tienen esa suerte, ahí estoy yo".
Con la minifalda y la chaqueta al cuerpo, YSL, que comenzó su carrera en Dior, volvió glamorosa la era pop. Sus modelos desfilaron luego con exquisitas reformulaciones de trajes nacionales chinos y rusos. Sin embargo, se resistió al cambio permanente de la moda y diseñó para mujeres prendas de base clásica, con cortes impecables, combinación de colores diferentes y detalles con vigencia eterna; entre otras cosas, le dio otra vuelta al trench e instaló las chaquetas marineras como básicos atemporales.
Yves Saint-Laurent siempre fue activo y provocador: liberó los escotes, le dio la espalda al talle avispa del New Look, diseñó el primer smoking femenino y fue el primero en lanzar jeans de diseño. "¡Abajo el Ritz, viva la calle!", era su credo.
Entre los 30 y los 40 años, Saint-Laurent circuló alegremente por el jet set. Recorrió con el artista Andy Warhol los clubes de lujo de París, y se divirtió con Paul Getty Junior, o con su musa, Loulou de la Falaise, en su palacio en Marrakech.
En 1971, se fotografió desnudo para promocionar YSL, su primer perfume masculino, y armó un escándalo. Las mujeres también lo amaron por la sensualidad de su perfume Opium, que al lanzarse en 1977 también dio que hablar por su alusión a esa droga. Saint-Laurent, tímido, hipersensible y con depresiones periódicas, nunca ocultó su afición a las drogas y el alcohol y los períodos de desintoxicación a los que debió someterse para recuperarse.
De hecho, en algunos momentos estuvo "en medio del infierno", según reconoció, con "una angustia y una soledad terribles". Saint-Laurent ha sido una leyenda ya en vida, y se convirtió en el primer diseñador de moda vivo al que el Metropolitan Museum de Nueva York dedicó, en 1983, una retrospectiva.
Poco a poco, este genio del diseño se fue retirando de la vida pública, cuando desaparecía después de los desfiles y evitaba las recepciones. Al despedirse en forma definitiva en 2002, su casa de moda ya era hacía tiempo propiedad de la firma de lujo PPR (Pinault-Printemps-Redoute), y Saint-Laurent sólo mantenía la responsabilidad del área de alta costura. Pero la sección de lujo era entonces deficitaria, por lo cual debió retirarse, hecho que se justificó oficialmente por razones de edad. Pero aun sin alta costura, YSL sigue siendo una marca de alta gama y renombre internacional. Saint-Laurent es considerado un ídolo de la Grande Nation, y ha recibido la mayor condecoración francesa, la Orden de la Legión de Honor. "Deja un gran vacío, pero también una herencia arrolladora", declaró el jefe de Gucci, Robert Polet. El primer ministro, François Fillon, lo alabó como a "un artista extraordinario, que hizo tanto para el brillo de Francia". En su conferencia de prensa de despedida, en 2002, la única que dio en su vida, Saint-Laurent afirmó: "El encuentro más importante en la vida es el encuentro con uno mismo".
Fuentes: DPA y AFP
Fotos: Reuters, AP y AFP
YSL, un sello
- En 1966, YSL fue la primera casa de alta costura francesa que lanzó una colección de prêt-à-porter, Rive Gauche. La moda, democratizada.
- Sus diseños recibieron la influencia de artistas modernos, a los que Saint-Laurent admiraba. El cubismo de Picasso, el pop art de Andy Warhol, los colores de Matisse, la paleta y la geometría de Mondrian, que inmortalizó en un vestido de cóctel (1965). Todos fueron sus maestros en la búsqueda de formas básicas, y estuvieron muy presentes en su vivienda, de 600 metros cuadrados, en París, donde reunió una importante pinacoteca.
- En los años 70 revolucionó el vestuario femenino, reformulando prendas de patrimonio masculino. Audaz y visionario, introdujo en la haute couture los pantalones, camisas, blazers y smockings.
- Entre sus principales invenciones, que siguen más vigentes que nunca, figuran el traje pantalón, con versiones también en bermudas; los knickers, hechos en terciopelo negro, su género preferido; las cazadoras o saharianas; los trenchs; las blusas con transparencias; las botas altas hasta el muslo, y los primeros jeans de diseño.
- Un equipo que marcó su sello: un simple abrigo azul marino en alianza con pantalones blancos. Un guardarropa con básicos era para él la clave de la elegancia; desaconsejaba seguir los vaivenes de la moda.
- Interesado por las culturas exóticas, se inspiraba en diseños chinos, africanos, rusos, aunque también en el folklore alpino. Asimismo, le atraía el mundo árabe, con sus aromas y colores, tanto que tenía casa en casa en Marrakech. Fue el primer diseñador en hacer desfilar a una modelo negra en pasarela.
- Sus sacos de espaldas cuadradas y grandes hombreras se convirtieron en un clásico en los años 80. También, simplificó la moda de noche, con diseños de satén y crêpe liviano.

