ZAPATERO de profesión, Rubén Portela
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Su abuela era "modista de sombreros". Gracias a ella, Rubén Portela se inició en el mundo de los zapatos a los 15 años. "Ella me encontró el trabajo en una zapatería: limpiaba los vidrios, pasaba la aspiradora. De ahí pasé de cadete a medio vendedor, luego a vendedor, hasta los 25 en que puse mi primer negocio, el 7 de noviembre de 1964", recuerda Portela. Acaba de festejar 40 años en el métier. Del primer local en Liniers siguieron Flores, Caballito, Rodríguez Peña y Santa Fe, Santa Fe y Montevideo, Alvear y Ayacucho -donde estuvo 18 años-, y ahora en Ayacucho y Alvear, desde hace cinco, y en la Casa del Angel, en Belgrano, desde hace dos.
-Cuarenta años y muchos vaivenes...
-La moda, además de ser muy linda, es difícil. Pasé varias crisis, pero la década del 90 fue la peor de todas: la gente tenía mucha facilidad para viajar, 100 dólares no era nada y compraban mucho afuera. Ahora viene una señora y puede comprar tres pares al precio de uno que compra afuera. El uno a uno fue la época que más nos perjudicó.
-¿Cómo definiría su estilo?
-Mis zapatos son para una mujer de 26 años para arriba, elegante, que se los quiere poner la temporada que viene, y se los pone. Son zapatos que siguen la moda, pero una moda tranquila, no loca.
-Pasó por todas las tendencias.
-Ahora hay cambios de hormas permanentes, por temporada se cambian dos, tres hormas, por lo menos. Se actualizan las puntas, los tacos. Antes era más tranquilo. Otro cambio que noto es que hubo un crecimiento muy grande en las líneas de zapatos muy accesibles. Se han perfeccionado mucho, con grandes producciones, y han mejorado la calidad. Se ven zapatos muy accesibles y modernos. También aumentó la competencia, pero es un zapato de otra calidad. No prestan tanta atención a los calces. La mayoría de los veteranos se fundió.
-Pero hay firmas tradicionales con producto excelente...
-Sí, acá hay veteranos. El más veterano sería Perugia, el padre, que no está más. Después siguen los Tenuta con Lonté, que me llevan años en Alvear, pero no me sacan años de oficio.
-Están todos en la misma manzana. ¿Comparten clientas?
-Sí y rendimos un examen cada temporada. La gente mira y decide si esta vez está mejor Portela, Perugia o Lonté. La clienta mira, y como la calidad es buena en los tres compra lo que más le gusta.
-Un verano a todo color.
- Sí, este verano es sinónimo de colores: rosa, celeste, fucsia, plateado, tostados, hueso, verde, rojo. Se usan todos. Hay tacos desde un centímetro hasta el ocho y medio. Para el invierno, continúa la botineta, y sigue la horma redonda.
-¿Proyectos?
-Después de una gran batalla, estamos en un período de crecimiento. La idea es abrir dos locales más con mi familia (mientras Rubén Portela es el creativo del grupo, su mujer, Marta, y sus hijos, Sebastián y Julieta, se ocupan de los temas administrativos). Me gustaría Martínez, las Lomas de San Isidro o la calle Arenales...

