ZAPATOS únicos, fuera de serie. Los que se escapan del molde
Ya dice el dicho lo difícil que resulta ponerse en los zapatos de otro. Especialmente cuando los pies poco se parecen a los de Cenicienta. Esa tira que ajusta el empeine, la pulsera que es corta, el talón que se desliza a un costado y el dedo que queda aprisionado o, peor, lastimado... Pero tampoco hay que caer en la resignación, porque se puede dar con la horma del zapato sin renunciar al modelo que entró por los ojos y no en los pies. Hay firmas que trabajan con hormas a medida, otras que acondicionan, y son numerosas aquellas que hacen modificaciones a gusto.
Para las que buscan exclusividades y que les midan los pies, la diseñadora Sylvie Geronimi, francesa, de madre argentina, recibe en su atelier con cita previa. Instalada en Buenos Aires hace 15 años, se dedica al haute-chaussure (alto zapato), como indica su tarjeta. ¿Su especialidad? El diseño de hormas a medida que ella se ocupa de realizar y encargar al hormero. Hace cálculos, pruebas y, una vez que están hechas, esa réplicas de los pies sirven como molde para el diseño. Con un estilo personal, colorido y libre de las ataduras de la moda, hace sandalias, ballerinas, botas con materiales nacionales, italianos, españoles, franceses y brasileños.
Una pregunta frecuente: ¿una vez hecha la horma a medida se puede hacer todo tipo de zapatos? Geronimi responde: "No, la horma se hace para una forma de zapato y una altura determinada de taco". Por ejemplo, si se hace para punta redonda, con taco bajo, no se podrá usar para hacer zapatos puntiagudos con taco aguja. Para eso, habrá que hacer otra horma. Según la diseñadora, "un buen par de zapatos tiene que contener con un buen contrafuerte; ofrecer un talón con el que se pise bien para evitar dolor en los dedos y una horma adecuada, que no es tan angosta como las que se venden en muchas zapaterías. Además, para cuidar el arco, los zapatos no deben quedar grandes ni chicos". Las hormas se hacen en un mes (desde $ 150) y el diseño insume 15 días (420 pesos).
Palermitanos
En su taller escuela de Palermo Hollywood (Humboldt 1539) Fernando López Bizcaino también hace zapatos destinados a cubrir las necesidades de sus clientas. "Pueden traer una foto de un diseño que les gustó y hacerlos, por ejemplo, en talle 44, o con un taco diferente, en la horma que quieran."
López Bizcaino, que además vende sus zapatos en el local de María Aversa (su novia), acondiciona la horma a la medida del cliente, con cueros especiales. Se ocupa de volcar recetas traumatológicas y trata de eludir las plantillas e incorporar tendencia. Los pies planos son uno de los problemas que más aquejan, pero también un arco vencido (o los tres), pie cavo, un dedo martillo, una pierna más larga que la otra o pies de distintos números. Otro motivo no menos importante es la falta de números grandes, una falla que muchos zapateros de Palermo tratan de subsanar; más teniendo en cuenta que buena parte del público son turistas extranjeras que están más cerca del número 42 que del 37. Al respecto, Graziana Macchi, de Mule (Armenia 1738), cuenta que en la última temporada invernal tuvieron que incorporar el talle 41 y que tiene lista de espera para el 42. En coincidencia, López Bizcaino sostiene: "Los que no venden talles más grandes se pierden un mercado muy importante, que representa entre un 15 y un 20%. Son muchas las mujeres que calzan entre 39 y 41".
"A ver... caminalos", suelen decir las vendedoras frente al tradicional espejo. Toda prueba suele ser determinante, aunque todo tiene arreglo. Natalia Tenuta, al frente de Perpetua para Lonté (Nicaragua 4914), desde hace dos años, tiene una base de datos que indica los pasos a seguir para hacer los zapatos de sus clientas más fieles, que muchas veces hacen sus pedidos por teléfono. Conocen su talle, horma; si lleva, alza empeine, alza de dedos, etcétera. Además, atiende pedidos para sacar una tira de lugar, poner una plataforma, ideales para sentirse cómoda en fiestas; cambiar el color, o directamente encargar un par según la paleta de colores y hormas disponibles. Los zapatos, que cuestan $ 320, si se hacen a medida ascienden a 370 pesos.
Atenta a los pedidos especiales, Macchi puede agregar un talón y una pulsera, abrir una puntera, por un 30 por ciento más de su valor original. Siempre según las hormas disponibles, también se anima a más: como forrar el zapato con otra tela. "Muchas veces sucede que las clientas traen un género para hacer un zapato en composé con un vestido de fiesta; como una señora que tenía un satén que no era grueso ni adecuado, pero insistió tanto que finalmente lo hicimos.
Tal vez hayan durado una noche, pero se quiso dar el gusto." Para que tenga una vida más útil, Mule acompaña a comprar la tela.
Con muestrario de cueros de color, en Catalina Font (Malabia 1653) también es posible armar un modelo a piacere, con hormas del 34 al 42 y variantes como elegir un largo 37 y 38 de ancho. Ese tipo de modificaciones cuestan 50 pesos adicionales, aproximadamente.
Y si se busca un diseño más personal, como el de una novia que quiso unas botas blancas acordonadas de cabritilla blanca, por $ 500 también se pueden tener.
OTRAS PISADAS
En Perugia Bottier (avenida Alvear 1866) todo se puede corregir y también toman encargos con carta de colores y modelos de zapatos (que son entre 90 y 100 los disponibles), siempre basándose en las hormas y los colores existentes. Si no tienen el color requerido, en una semana se hace, así como se pueden alargan tiras u otras modificaciones sobre la marcha, como el empeine alto, pulsera más larga. Esté hecho o se mande a hacer, el valor es el mismo, asegura Rubén Bonilla, gerente del local. Sólo habra que esperar 10 días. Ricky Sarkany (Cramer 3664) hace zapatos a medida para necesidades específicas, como un pie más grande que otro o más ancho de lo habitual, con problemas en los dedos. Y también toma encargos para darse un gusto personal, como llevar un modelo sacado de una foto para un talle 42, ponerle ribetes de un color determinado o la tela de un vestido para una fiesta. El recargo es de 50 pesos y acostumbra a hacer una prueba intermedia.

