
Acertada campaña contra la droga
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El gobierno bonaerense lanzó una campaña publicitaria de fuerte impacto visual sobre los peligros del consumo de drogas, con la que pretende instalar en la sociedad que las adicciones también matan al que no es adicto por los efectos violentos que provocan en los que sí consumen. La imagen de un brutal accidente de tránsito es el cierre de uno de los avisos publicitarios, en el que se ve cómo un automóvil -ocupado por jóvenes presuntamente alcoholizados o drogados- embiste a otro en el que viajan dos chicos con su madre.
Tanto el abuso de la ingesta de alcohol como el consumo de drogas está relacionado con el 68% de las muertes de los jóvenes de entre 15 y 24 años, una tasa que se duplicó en los últimos diez años y se pone en evidencia en accidentes automovilísticos, y en casos de violencia doméstica.
En efecto, un informe de la Subsecretaría de Atención de las Adicciones de la provincia de Buenos Aires (SADA) destacó que la droga y el alcohol son los responsables directos o indirectos del 40% de los accidentes de tránsito; 37% de los del trabajo, y 15% de los caseros.
Otras cifras muestran el efecto devastador del consumo de estupefacientes en el segmento más vulnerable de la sociedad: los jóvenes. Desde 1995 se triplicó la cantidad de muertes de chicos de entre 14 y 19 años, un hecho inaceptable porque en el 90 por ciento son muertes evitables. Mientras disminuye la mortalidad infantil y aumenta la expectativa de vida la tasa de mortalidad de los adolescentes se duplicó en diez años. A mediados de la década del 90 morían por año 318 jóvenes de 14 a 19 años. En 2003, esa cifra ascendió a 955.
Si en cambio se toma el total de muertes de jóvenes de entre 15 y 24 años ocurridas en 2003, que fue de 2221, surge otro dato que alarma: casi el 70% (1496) obedeció a lo que los especialistas llaman causas externas. En todas, de un modo u otro, aparecieron el alcohol y las drogas: el que murió consumía o fue víctima de alguien que consumía. Según cifras oficiales, ambas sustancias están detrás del 75% de los episodios de violencia y tienen responsabilidad en 4 de cada 10 accidentes de tránsito.
Se estima que el consumo de cocaína en la provincia de Buenos Aires llega a seis toneladas por año. Hay otro dato altamente preocupante: en la Argentina, además de ser un país de alto tránsito y consumo de droga, ahora se produce cada vez más cocaína, con alta concentración de fábricas instaladas en el conurbano bonaerense.
Resulta auspiciosa la iniciativa lanzada por las autoridades bonaerenses, ya que pone en evidencia que los peligros y las consecuencias del consumo de drogas y alcohol no sólo las sufren quienes las utilizan, sino que también quedan francamente expuestos quienes no lo hacen, aumentando el número de víctimas a cifras alarmantes. Es de esperar que la campaña de la SADA tenga la continuidad, el apoyo y la difusión necesarios para que cumpla con la finalidad para la cual fue diseñada.






