Alianza, triangulación y coalición

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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3 de enero de 2019  • 01:53

En las relaciones interpersonales suelen tener lugar tres tipos de vínculos que se conocen como alianza, triangulación y coalición. Te invito a analizar cada uno de ellos.

La alianza implica a dos hacia un mismo objetivo. Cuando formamos pareja, el símbolo de la alianza es que establecimos un proyecto en común.

La triangulación es uno entre dos. Cuando alguien queda atrapado entre dos personas, se suscita lo que denominamos un "conflicto de lealtades". Para expresarlo con ejemplos: "¿A quién querés más: a mamá o a papá?". Esto sucede a menudo en un divorcio cuando los hijos quedan en medio de una "guerra" entre sus padres y su lealtad hacia ellos. Nuestros hijos necesitan sentirse amados y cuidados por ambos padres y nunca deberían participar de los conflictos de los adultos. Un hijo jamás debería ser utilizado como un intermediario o un mediador. Los padres tenemos la obligación de separar la relación de pareja (con sus conflictos) del rol de papá y mamá.

La coalición es dos contra uno. Cuentan que Pilatos y Herodes se hicieron amigos para destruir a Jesús. Aquí hay siempre dos protagonistas que comparten un objetivo: destruir a un tercero.

Algunas ideas al respecto:

  • a. Alianza. Una pareja, para funcionar como tal, debe construir una alianza. Esta consiste en ese tercero que los dos armamos. Los dos hemos decidido apoyarnos mutuamente. Cada uno posee sus propios proyectos y, a la vez, juntos establecemos un proyecto en común. Si uno de los dos dice: "Vos ganás cinco y yo gano seis", ya no es una pareja. En una pareja, ambos decimos: "Ganamos once". Los investigadores han descubierto que las parejas que desarrollan una relación simétrica (con responsabilidades, derechos y obligaciones por igual) son más felices. Cuando uno le tiene miedo al otro, o cuando uno decide por el otro, no hay pareja. Pareja son dos hacia un objetivo: el amor.
  • b. Triangulación. Como mencionamos al principio, aquí alguien queda encerrado entre dos lealtades. Supongamos que A está molesto con B pero, en lugar de decírselo a B, se lo comenta a C. Entonces, C toma la bandera de la justicia y va a plantearle a B: "¡Qué mal estás tratando a A!". De ese modo, quedó triangulado. Inmediatamente B va a quejarse con A, que le responde: "¡Yo no dije nada!", y C se siente un necio porque quedó en el medio. Toda vez que alguien nos plantea un conflicto con otro o nos comenta un rumor, lo hace para triangularnos. Lo aconsejable es animar a A a resolver sus propios problemas con B, a solas y en privado.
  • c. Coalición. Muchas veces ocurre en un grupo que personas que se detestan se "hacen amigos". Pero no los une la amistad y el cariño sino un enemigo en común y la envidia hacia quien desean destruir. Esta pseudoamistad que arman, en realidad, se termina cuando han cumplido su objetivo. Cuando alguien no logra elaborar el sentimiento infantil de la envidia, es probable que busque provocar un complot y se "una" con otra u otras personas con el fin de destruir a otro. Detrás de la descalificación, suele esconderse el odio: "Quiero sacarte de escena porque sos la razón de mi malestar".

¿Qué sucede cuando alguien tiene un problema con otra persona y, en vez de resolverlo cara a cara, lo publica en las redes sociales? Aun cuando logre avergonzar a la otra persona, no lo ha resuelto porque los conflictos cotidianos deben resolverse, en lo posible, personalmente y buscando lo mejor para ambas partes. Es decir, no procurando ganar-perder sino ganar-ganar.

No hay nada más maravilloso que ser "libres de la gente". ¿Qué significa esto? Establecer vínculos saludables con los demás poniendo todos los límites que sean necesarios. Cuando el "sí" y el "no" se establecen con claridad, los vínculos mejoran. El límite no limita; el límite libera. Yo debo expresarles a mis amigos, a mi pareja, y a todo el mundo, cómo quiero ser tratado. La claridad en los límites y la aceptación de estos por parte de los demás genera una mejor convivencia.

Toda triangulación está destinada a fracasar porque no propone una verdadera salida al problema sino que lo disfraza. Es decir, que busca resolverlo a través de "puertas derribadas" (la violencia). Para manejar cualquier situación donde exista conflicto, podemos adoptar estas tres actitudes:

  • 1.Desear sinceramente resolver la cuestión. El objetivo debería ser encontrar una solución adecuada. Si esto no es así, nada se resolverá.
  • 2.Dirigirse a la fuente. Si se recurre a terceros, el problema seguirá presente e, incluso, podría empeorar.
  • 3.Procurar la intervención de un mediador. Se trata de alguien que cumpla el rol de ayudar a que ambas partes alcancen un acuerdo, sin manipulación ni engaño, con el objetivo de resolver una cuestión que se les ha escapado de las manos.

Haríamos bien en preguntarnos a menudo, cuando nos encontramos en medio de un conflicto, por qué tema estamos discutiendo realmente y si vale la pena hacerlo. Si uno gana y el otro pierde, en el fondo, perdemos los dos. No permitamos que otros decidan las batallas que vamos a pelear, ¡escojamos nuestras batallas con sabiduría!

Hagamos más alianzas saludables y menos triangulaciones y coaliciones.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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