
Amores que destruyen puentes
Hablemos del amor y sus perjuicios. En París, como prueba de fidelidad, las parejas de enamorados solían prender un candado en la baranda del Pont des Arts y tirar las llaves al río. Esta semana, las barandas sucumbieron bajo el peso de tanto amor -sincero o fingido- y se hundieron. Las autoridades se vieron obligadas a evacuar el puente.
El fenómeno de "los candados del amor" se extiende a Florencia, Venecia, Londres y Praga. En Buenos Aires se los puede ver prendidos en algunos lugares. Pero también hay una reacción. En Venecia existe el "Frente Anarcoléptico Liberemos los Candados Ahora", que acaba de convocar a un "día del corte" para liberar a sus puentes y otros monumentos del peso de los candados. "Es cierto, somos malos. Que nos llamen «enemigos del amor» si quieren, pero queremos que la nuestra sea una ciudad de piedra y no de metal", desafiaron.
Si la presión municipal aumenta, habrá que descubrir otra metáfora del amor que no sea la del candado eternamente cerrado. O dejarnos de tanta metáfora y ponernos a buscar nuevas formas de amarnos.






