
Anatoly Karpov: "Los políticos deberían saber jugar al ajedrez"
El ex campeón mundial de ajedrez, un hombre cercano a la política, a la economía y al presidente ruso Vladimir Putin, cree que la ONU debería tener un papel más activo y balancear el poder hegemónico de los Estados Unidos
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Anatoly Karpov estaba en Buenos Aires el día en que cayeron las Torres Gemelas en Nueva York. Jugaba una partida contra Viktor Korchnoi, uno de sus tradicionales adversarios en el tablero y en la política, pero juntos firmaron una declaración en contra del terrorismo. "En los conflictos que aquejan al mundo, no veo ninguno en el que vayan a existir ganadores. Habrá sólo perdedores, y esos serán los ciudadanos", reflexiona el Gran Maestro en su séptima visita a Buenos Aires.
Si en sus tiempos de esplendor la Unión Soviética supo hacer suyos los logros de Karpov -hombre emblemático de ese país durante la Guerra Fría-, ahora es Vladimir Putin quien puede jactarse de contar con el apoyo del Gran Maestro, cuya faceta menos conocida es la de político y economista.
"No soy asesor de Putin -aclara cuando se le pregunta sobre su conocido vínculo con el actual presidente ruso-. Estuve en el equipo que lo acompañó en la campaña por la presidencia y seguiré dándole apoyo porque pronto tendremos elecciones parlamentarias, y luego presidenciales. Espero que Putin vuelva a imponerse".
No es que Karpov haya pateado el tablero. Juega, sí, pero también desde hace años es profesor de Economía e investigador en la Universidad de Moscú. Tiene línea directa con Kofi Annan, y no es raro verlo junto al Secretario General de las Naciones Unidas alertando en alguna reunión del Foro Económico Mundial sobre el costo humano y, para el mercado laboral, de la deficiencia de yodo, un problema que retarda el desarrollo, y que afecta a más de 90 millones de personas en el mundo. De altísima formación profesional, políglota, millonario y dueño de una de las colecciones de filatelia más caras del mundo, Karpov fue miembro del Soviet Supremo y diputado durante el gobierno de Mikhail Gorbachov. En 2000, Unicef lo nombró embajador para Europa Central y Oriental, la Comunidad de Estados Independientes y los Estados Bálticos y también trabaja en la Asociación Nacional por la Paz, la organización de caridad más grande de Rusia.
Esta semana, en Buenos Aires, participó del XIV Festival Najdorf de ajedrez, y se reunió -entre otros funcionarios- con el ministro de Educación, Daniel Filmus, que estaría interesado en impulsar la enseñanza de ajedrez en los colegios argentinos y en contar nada menos que con la asesoría de Karpov en la concreción de esa tarea. Un día antes, en esta entrevista con LA NACION, el Gran Maestro había dejado en claro que las desigualdades en el campo educativo constituyen una amenaza global.
-Vivimos en un mundo en el que el poder hegemónico está centrado en los Estados Unidos. Ese poder fue compartido en el pasado por la Unión Soviética, donde usted nació. ¿Qué piensa acerca del actual orden mundial?
-Una sola línea política nunca será buena para el mundo. El poder de los Estados Unidos debería ser balanceado y, para ello, las Naciones Unidas deberían tomar un rol más activo y creciente. Hace 20 años el mundo era más estable, sobre todo en lo que se refiere a los conflictos locales y las guerras. Pero desde el colapso de la Unión Soviética la desestabilización creció, especialmente en Europa.
-¿Qué país o bloque está hoy en condiciones de favorecer el equilibrio de poder? ¿Rusia? ¿China? ¿La Comunidad Europea?
-Empecemos por el principio: Europa no está unida, por lo que el futuro plantea diversos interrogantes acerca de su efectivo funcionamiento como bloque. Probablemente ese bloque se fortalecerá cuando Rusia ingrese en la Comunidad. Como consecuencia, esto podría permitir balancear el poder hegemónico mundial. Lo mismo ocurrirá cuando se acreciente el protagonismo de China.
-¿En forma independiente?
-Yo creo que sí. No me parece que China vaya a acercarse a ninguna comunidad. Es importante en sí misma, posee un gran potencial en recursos humanos y su economía está creciendo. En un plazo breve, será un país decisivo en el orden mundial.
-Usted ha afirmado que entre los efectos negativos de la globalización no se debe excluir el aumento de la deuda de los países pobres, pero que ésta no es su única dificultad para el desarrollo. ¿Qué otras cuestiones agregaría?
-El problema de la deuda es grave, pero las dificultades más serias que hoy enfrenta el mundo se refieren a la ecología, la naturaleza, el agua, la energía y el petróleo. Ningún sistema político ha ayudado a mejorar el planeta en los aspectos ecológicos, y en las discusiones sobre el protocolo de Kyoto (establece compromisos para reducir la contaminación que incide sobre el calentamiento global) ha quedado demostrado que no hay un acuerdo general sobre la importancia de dar valor a estos procesos.
-Hace pocos días, la Argentina presentó en Dubai una propuesta para renegociar la deuda con los acreedores privados afectados por el default . Ofreció, en promedio, una quita del 75% sobre el valor nominal de una deuda de 94.300 millones de dólares. En 1998 Rusia tuvo su default y ya normalizó su relación con los acreedores. ¿Puede comparar ambas negociaciones?
-Rusia negoció según su situación particular, y creo que el concepto clave es que comparar o exportar modelos puede ser peligroso. Sobre la Argentina, pienso que el interés que pagaba por su deuda era muy alto. Y si bien los capitales deben devolverse, está bastante claro que en el mundo de hoy no se pueden pagar tasas tan elevadas.
-¿Sumaría el terrorismo a su lista de amenazas globales?
-El terrorismo atenta contra todo lo que signifique vivir en un mundo razonable. Nadie lo hubiera creído y, de repente, llegamos a esta situación tan peligrosa...
-¿Por qué dice que era inimaginable?
-Porque en general se habla de la religión como origen del terrorismo. Muchos le temen al Islam, que es una religión pacifista, así que yo creo que los líderes religiosos modernos han inventado la agresividad del Islam y se la han inculcado a la gente menos educada, que los sigue.
-¿Cómo se hace para combatir el terrorismo a escala global cuando se trata de un problema vinculado con conflictos tan diferentes como los de Medio Oriente, Chechenia o Irak?
-Es cierto que todos estos conflictos tienen distintos orígenes y fundamentos, pero no hay que tomar al terrorismo como un tema interno de los países. Para darle un ejemplo: Chechenia no es un tema de Rusia sino de todo el mundo, porque en Chechenia existen terroristas de Arabia Saudita o de Afganistán. Esto explica por qué Rusia, por sí sola, no puede dar término al problema. Si hay células que cuentan con el aval del islamismo, hay que conocer los lugares de apoyo y cortar los canales financieros que sostienen a los terroristas.
-Se olvida de Irak...
-Irak es otra cosa. Creo que el tema iraquí puede resolverse con la cooperación de las Naciones Unidas si los Estados Unidos dan mayor importancia a este organismo y si los líderes de los países de mayor envergadura logran acuerdos sobre cómo intervenir en este problema.
-¿A la Rusia de hoy le va mejor que a la Unión Soviética?
-La Unión Soviética tuvo profundas crisis, pero para Rusia la situación fue peor. El default resultó perjudicial en la industria, la economía y el sector financiero. Ahora la situación mejoró y, sin embargo, la producción anual es todavía inferior al de la Rusia que sucedió a la URSS.
-Usted mencionó el rol de la educación en el desarrollo. ¿Qué aporte puede realizar el ajedrez en ese sentido?
-El ajedrez templa el carácter que los hombres necesitan desarrollar en la vida real. Y es más simple aprender determinados temas de la vida a través del juego. Con el ajedrez, una persona puede desarrollar su mente y por eso resulta tan relevante como la matemática o la física.
-Usted jugó partidas con varios políticos (incluso con dos presidentes argentinos, Carlos Menem y Fernando De la Rúa). Si los líderes jugaran con regularidad al ajedrez, ¿esto influiría positivamente en sus decisiones?
-Seguramente. Y la clave está en lo siguiente: en el ajedrez, a nadie le va bien cuando sólo piensa en el próximo movimiento. No me atrevo a evaluar ningún caso particular, pero le diría que en la política sobran los que deciden sólo con la mirada en lo inmediato. A más de uno le vendrían bien unas partidas.
Perfil
Ajedrez y economía
Anatoly Evgenievich Karpov nació en Zlatoust, Rusia, el 23 de mayo de 1951. Se graduó en Economía en la Universidad de Leningrado y está considerado uno de los mejores ajedrecistas de la historia: es el jugador con más certamenes ganados (154) y tuvo dos reinados como campeón mundial (1975-1985 y 1993-1999).
La otra cara
Tiene otras actividades menos conocidas: es embajador de Unicef, preside la Asociación Nacional por la Paz (Rusia) y trabaja en una agrupación de ayuda a las víctimas de Chernobyl.





