Aranceles en la educación superior
Por Fernando A. Castellanos Para La Nación
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UNA de las cuestiones más importantes por resolver en materia educativa es la de la educación superior. El ministro Juan José Llach ha dicho que no habrá aranceles en las universidades, ya que el programa de la Alianza no lo incluye como política, aunque la Ley de Educación Superior autoriza a cobrarlos, con la condición de destinarlos a becas, créditos u otro tipo de ayuda a estudiantes sin recursos que demuestren tener aptitud suficiente.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo recientemente, al tratar sobre la autonomía universitaria, que "una educación sin sentido solidario o una afirmación excesiva de la igualdad puede dar lugar a un individualismo donde cada cual reivindique sus derechos sin querer hacerse responsable del bien común". Así obligó a la Universidad Nacional de Córdoba a incluir en su estatuto la palabra equidad , por lo que la gratuidad no es absoluta en las universidades nacionales.
Universidad e ingresos
Asimismo el Banco Mundial, a través de uno de sus especialistas, el francés William Experton, sostuvo que la Universidad acrecienta la desigualdad social, y que los grupos más favorecidos de la población son los que más aprovechan la Universidad gratuita en este país. En la Capital, el 53 por ciento de los estudiantes universitarios pertenece al sector de mayores ingresos, contra el 1,3 por ciento de los más pobres, como señaló La Nación el 27 de agosto de 1999.
Observando la lista de universidades de todo el mundo, publicada por la Encyclopaedia Britannica , veremos que la gran mayoría tiene un promedio de entre 10 y 50 mil alumnos. Sólo tres de ellas alcanzan los 250.000 estudiantes: la de Calcuta, la Autónoma de México y la de Buenos Aires. Si a esto agregamos que sólo el 19 por ciento de los alumnos terminan la carrera, que el 50 por ciento abandona en el primer año, y en años siguientes el abandono llega al 81 por ciento, podemos concluir que el Estado dilapida recursos inútilmente y a sabiendas, con uno de los cuatro sistemas tributarios más regresivos del mundo.
La población subsidia las universidades a través de los impuestos, cuando son necesarios 4500 millones de dólares anuales para alcanzar una escolarización secundaria plena, lo cual todavía no ha ocurrido. Por otra parte, la gratuidad en sí misma no facilita el acceso a los estudios superiores. Hay gente a la que le pueden construir una universidad enfrente de su casa, y su hijo igual no va a poder estudiar. Esto es muy palpable en el interior del país y refleja la verdadera naturaleza de la situación tal como está dada hoy.
Otra medida que se impone es la de reglamentar y organizar el ingreso. Emilio F. Mignone, en su libro Política y Universidad , sostuvo que el ingreso irrestricto sólo ha existido circunstancialmente en la Argentina, Bolivia y Uruguay. No es posible que se mantenga la gratuidad junto con el ingreso irrestricto, ya que ambas aplicadas conjuntamente producen consecuencias nocivas para el sistema universitario, y una clara sensación de ingobernabilidad.
Institutos terciarios
Afortunadamente, el ministro de Educación y el secretario de Educación Superior han dicho que fomentarán la educación terciaria. Esta medida guarda consonancia con el 12º dictamen del Consejo Nacional de Educación Superior, que promueve la educación terciaria no universitaria. El dictamen advierte que el Estado debe promover una formación diferente, ya que se le plantea a la sociedad la alternativa de Universidad o nada. De esta manera, después de cursar estudios terciarios no universitarios, aquellos que así lo deseen podrán continuar los estudios universitarios en virtud de convenios de articulación celebrados por instituciones de uno y otro tipo. Esto es relevante porque la desocupación sólo afecta al 6 por ciento de los más capacitados.
El replanteo de toda la educación superior universitaria y no universitaria es importantísimo, en vista del perfil de país que queremos, y de la seriedad con que debe manejarse esta clase de asuntos. Es oportuno citar aquí a Robert M. Hutchins, editor de The Great Ideas Today : "La mejor educación para los mejores es la mejor educación para todos".



