
Bienaventurados los proscriptos
Bienaventurados los proscriptos, porque ellos dan fuerza a la Justicia y sostienen la civilización.
En efecto, desde que los humanos empezaron a reunirse en pequeñas hordas para sobrevivir a los ataques de la feroz naturaleza, establecieron proscripciones. Hubiera sido imposible convivir y progresar sin ellas. La más antigua fue la que determinaba un límite al impulso de unirse sexualmente con la madre. A los hijos varones se los excluyó de ese derecho, aunque fuesen cazadores eximios u ostentaran gran virtuosismo en la confección de armas. Violar esa antigua proscripción hoy se llama incesto. Gracias a ella reinó más orden en las comunidades primitivas y se generó la exogamia. La proscripción que sancionaron los hombres cuando vivían en las cavernas aún continúa y a nadie medianamente sensato se le ocurriría considerarla discriminatoria.
El que hablaba con Dios
La Biblia brinda varios ejemplos de proscripciones ejemplares. Me referiré sólo a dos.
Es sabido que Moisés fue un líder incomparable por la magnitud de sus realizaciones. En su juventud fue príncipe de la corte egipcia y luego un pastor al cual el Todopoderoso le habló desde una zarza ardiente. Más adelante doblegó la tenacidad del faraón y sacó a los hebreos de la esclavitud. Tuvo genialidad para vencer a los asaltantes del desierto y mantener el espíritu de un pueblo que, tras generaciones de esclavitud, tenía miedo a la libertad. Su grandeza se tornó fantástica al tener el privilegio de ver el rostro de Dios y recibir de su mano las Tablas de la Ley. Ningún otro hombre era tan poderoso: podía abrir las aguas del mar, fluidificar las rocas y hacer llover alimentos.
Cuando los israelitas llegaron a las puertas de la Tierra Prometida y era preciso arriesgarse en su conquista, nadie ofrecía credenciales más confiables que Moisés. Nadie podía convertir su bastón en un arma fulminante, nadie tenía mejor comunicación con el Todopoderoso, nadie sabía conducir con tanto arte a un pueblo. Si en aquel momento se hubiera conocido la técnica de los plebiscitos, Moisés hubiera conseguido no sólo la mayoría, sino una extraordinaria unanimidad.
¿Qué ocurrió? Según la Biblia, ese líder querido y maravilloso fue proscripto de ingresar en la Tierra Prometida. Hasta ahora no se entienden las razones. Era el único, sobre cientos de miles, al que Dios quitaba el privilegio de continuar dirigiendo a su pueblo y pisar Canaán. Esa decisión divina contradecía la preferencia de muchísima gente y, desde luego, el deseo de Moisés mismo. Sólo pudo verla desde la cumbre del monte Nebo.
Los teólogos se devanaron los sesos para descifrar la aparentemente injusta proscripción. Hoy, a la distancia, podemos comprender que era importante que la gesta no estuviera limitada a una sola persona, por excelente que fuese. Que hacía falta renovar líderes y estilos. Separar etapas. Y no confundir a un hombre con Dios.
La ley es la ley
El otro caso ejemplar es el rey David. Fue ungido para su elevada misión cuando era un pastorcito de Belén. Venció a Goliat con una honda. Tañía el arpa con tanta destreza que deshacía los nubarrones de la depresión. Compuso los salmos más bellos, que durante siglos y siglos se siguieron cantando por más de una denominación religiosa. Fue un guerrero invencible que extendió las fronteras de su país hasta borrosas lejanías. Conquistó una insignificante aldea al norte de Hebrón y la convirtió en Jerusalén, capital de su reino. Organizó la corte y el colegio de escribas. Reunió los textos desordenados sobre la historia del mundo y de su pueblo para iniciar la confección del Libro de los Libros. Fue un hombre apasionado y genial, ahíto de virtudes y pecados.
Sólo le faltaba construir el Templo para guardar allí el Arca de la Alianza y demostrar al mundo que no sólo era exitoso en la tierra sino también en su vínculo con el cielo. Bien pronto, no obstante, tuvo que digerir una mala noticia: le había sido proscripto edificar el Templo. De nada valieron sus súplicas, ni su desgarrante pena, ni la lista de sus méritos. Sus manos estaban manchadas con sangre y el Templo sería levantado en una nueva etapa, por otra administración.
Los adulones de la corte protestaron con el argumento de que lo "discriminaban". Entonces algún profeta les contestó: "No sean ignorantes o imbéciles: la ley es la ley y hay que cumplirla, les pise un callo o les patee el hígado".
Abnegación de Régulo
Durante la dilatada guerra entre Roma y Cartago, el valiente general romano Régulo fue tomado prisionero por sus enemigos del norte de çfrica. Tiempo después ocurrió a la inversa y fueron los cartagineses los que padecieron una derrota por parte de las legiones romanas; en esta ocasión, muchos de los mejores estrategas que sostenían el poder de Cartago fueron encadenados y llevados a una prisión en las orillas del Tíber. El enfrentamiento de las dos potencias del Mediterráneo llegaba a su punto más tórrido.
Las autoridades de Cartago comprendieron que necesitaban recuperar a sus ilustres hombres y enviaron una delegación a Roma, en la cual incluyeron expresamente al general Régulo. Proponían devolverlo a cambio de los cartagineses en cautiverio.
Pese a su ansia por quedarse en la patria, Régulo explicó a su gente que sería fatal para Roma devolver a los prisioneros: Cartago los necesitaba imperiosamente para reorganizar un contraataque demoledor. En consecuencia, se negaba a beneficiarse con el intercambio de prisioneros y comunicó su firme autoproscripción a retornar en esas condiciones. Embarcó de nuevo hacia Cartago donde, sabía, lo esperaban un castigo cruel y la muerte. Régulo fue venerado por su noble entereza, su visión y su desprendimiento.
Prohibiciones para todos
Son la base de nuestra convivencia y armonía social. Sólo mencionaré algunas: No se puede elegir ni ser electo para cargos públicos antes de cumplir una determinada edad. Quienes aún no la tienen, aunque se sientan "discriminados", deben armarse de paciencia y reconocer que para todo hay límites.
Un funcionario que ya cobra su jubilación está proscripto de cobrar además un sueldo.
Están proscriptos de votar en la Cámara de Diputados millones de argentinos por el simple hecho de no haber sido elegidos para esa función (el que lo intentó, para no sentirse "discriminado", benefició a la lengua con el neologismo diputrucho ).
Los familiares muy próximos de un funcionario no deberían ser nombrados para cargos públicos sólo en mérito a su parentesco, porque eso constituye el delito de nepotismo.
Los niños están proscriptos de ver los programas de TV a partir de las 22.
Están proscriptos de ingresar en un quirófano quienes desconocen las normas de cirugía y asepsia.
Están proscriptos los varones de entrar en un baño público de mujeres y están proscriptas las mujeres de entrar en un baño público de varones.
Están proscriptos de conducir vehículos quienes no tienen la licencia correspondiente.
Estamos proscriptos de destruir señales de la ruta, firmar cheques sin fondos, salir del país o entrar en él burlando las oficinas de migraciones, meternos a la fuerza en casa ajena, llevarnos de un negocio las prendas sin pagar. Está proscripto seducir a menores.
Todos los habitantes de un país debemos someternos a proscripciones de uno u otro tipo. Es el precio para beneficiarnos del orden civilizado. Nadie en su sano juicio puede considerarse una víctima porque existan límites a su ambición o a su deseo.
En síntesis, está proscripto violar la ley. Más aún cuando se llama Constitución.





