
Breve incursión por la moda y la minería
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Hablemos del español de hoy, aquí y ahora. El lector Naldo Lombardi lo encuentra cada día más ajeno. En su correo electrónico del 24/3, advierte: "Cuando era niño (muchos años ha), en el pueblo en donde pasaba mis vacaciones, se reunían los «sabios» del lugar a comentar los buenos usos de la lengua. La referencia permanente era: «Lo vi en la nacion» y eso bastaba. Hoy, cuando leo el diario, encuentro en la sección Moda y Belleza lo siguiente: «p.4, foto: se lookean de pies a cabeza», o «p.7, Twitter: ítem fashionable», etcétera. No creo necesario comentar nada. Pero de ahora en más, voy a writear mis cartas, speakear con mis amigos y walkear en el park".
La moda, por definición, es un ámbito cambiante, agradablemente voluble. Si hace cincuenta años o más, cuando París era el centro mundial del fenómeno, no se concebía una buena crónica de un desfile sin usar por lo menos una decena de términos en francés, hoy, que el inglés es la lengua franca internacional, se comprende su uso y abuso no sólo en epígrafes, sino también en títulos, volantas, copetes y bajadas en textos dedicados al tema. Pero nadie sabe si en cinco o diez años no será el español el idioma "de moda" en la moda mundial. Aspiración lógica, sobre todo por la parte que les toca a los jóvenes diseñadores latinoamericanos: después de todo, han contribuido con aguayo y tulma, voces de origen quechua.
Lo dicho no justifica por supuesto que se abandonen las palabras en español cuando bien pueden ser equivalentes. Algo parecido ocurre cuando se trata de tecnicismos en otra lengua. En una columna pasada, ante la palabra inglesa fracking, algunos comentaristas lamentaron que no se hubiera transcripto a continuación la palabra o expresión correspondiente en español. Repararemos esa ausencia.
Como bien apunta Fundéu (www.fundeu.es) "fracturación hidráulica e hidrofracturación" son mejores que fracking, para "aludir a un modo específico de extraer gas o petróleo". Fracturación hidráulica es la expresión que recoge el Diccionario español de la energía, agrega Fundéu, por lo cual se la recomienda, aunque la forma compuesta hidrofracturación, si bien no goza de un uso muy extendido, "respeta las reglas de formación de palabras en español y no ofrece dudas en cuanto a su significado".
Ahora bien, si por ejemplo buscamos en Google la palabra fracking, esta tendrá más de 6.000.000 de resultados, en tanto, fracturación hidráulica, solo poco más de 121.000. Se entiende ahora la preocupación del director del Instituto Cervantes, don Víctor García de la Concha, por que el español pueda extender su dominio también en el área de las ciencias, lo que es todavía una "asignatura pendiente".
Todos conocemos los esfuerzos de la Real Academia Española por equilibrar el tema. En un reciente tuit, la lectora Graciela Falabella (@GraciFalabella) compartía esta información: "La voz «pósit», adaptación de la marca registrada inglesa «Post-it», figura en el DRAE y su plural es «pósits»". Sí, en el avance de la 23ra. edición del Diccionario, "la hoja pequeña de papel, empleada generalmente para escribir notas, con una franja autoadhesiva en el reverso, que permite pegarla y despegarla con facilidad" ya tiene su entrada.
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