
Cartas domingo: El futuro sigue siendo nuestro, redes sociales y menores, patentes farmacéuticas
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Carta de la semana
El futuro sigue siendo nuestro
Cuando Roberto Arlt escribió en 1931 su aguafuerte El porvenir es triunfalmente nuestro, probablemente no imaginó que, casi un siglo después, su ironía continuaría interpelando a los argentinos con la misma fuerza. El país ha cambiado en sus gobiernos, sus tecnologías y sus conflictos. Han pasado épocas de prosperidad y de crisis, proyectos colectivos, frustraciones y renacimientos. Sin embargo, hay una frase que parece repetirse obstinadamente en nuestra historia: el futuro está siempre a la vuelta de la esquina. Mi hijo Lisandro, con la diáfana inteligencia de un niño, acuñó un dicho al afirmar que “mañana es el día que nunca llega”. La expresión encierra una verdad incómoda: los individuos y también los pueblos suelen refugiarse en el mañana para evitar las exigencias del presente. Eso fue lo que Arlt observó con su mirada despiadada y genial. Sus personajes soñaban con negocios extraordinarios, inventos maravillosos y fortunas repentinas, pero frecuentemente chocaban con una realidad menos romántica: la necesidad de la disciplina, del conocimiento, del ahorro y del trabajo perseverante. Los argentinos hemos cultivado históricamente una profunda confianza en nuestro porvenir. No han faltado dirigentes, intelectuales y observadores que afirmaran que el país estaba destinado -o, según una expresión que se hizo célebre, “condenado al éxito”- debido a la extraordinaria riqueza de su territorio, la fertilidad de sus tierras y el talento de su población. Pero Arlt parece susurrarnos desde 1931 una advertencia incómoda: ningún pueblo alcanza la grandeza por mandato de la naturaleza, por un decreto del destino o por la simple repetición de consignas optimistas. El porvenir no llega triunfalmente por sí mismo. Hay que conquistarlo. En este punto aparece una enseñanza de nuestros inmigrantes, especialmente de aquellos italianos que llegaron con una mano atrás y otra adelante y construyeron su vida con sacrificio. Su filosofía estaba contenida en una frase sencilla y severa: “Mañana es demasiado tarde”. Mi abuelo decía: “Más vale un “ir”, que cien “ya voy”. Ellos sabían que la cosecha del futuro comenzaba con el esfuerzo del día presente, que ninguna tierra era fértil sin trabajo y que ningún sueño se transformaba en realidad sin perseverancia. La historia argentina está llena de ejemplos de esa actitud: hombres y mujeres anónimos que se levantaron antes del amanecer, que abrieron un comercio, trabajaron un campo, levantaron una empresa, estudiaron, ahorraron y transmitieron a sus hijos una ética del esfuerzo. Esa tradición representa la respuesta más contundente a la ironía de Arlt. El gran escritor no condenaba la esperanza; condenaba la ilusión vacía. No se burlaba del sueño, sino del sueño sin sacrificio. Tal vez el verdadero camino sea conservar el optimismo de quienes creen en el futuro argentino, pero incorporar la severidad de aquellos inmigrantes que entendían que el futuro no era una promesa, sino una tarea. El porvenir puede seguir siendo nuestro. Pero no triunfalmente, como una herencia inevitable o una frase de tribuna. Será nuestro solamente si somos capaces de construirlo con educación, trabajo, honestidad, estabilidad institucional y una decisión cotidiana de hacer hoy aquello que no debemos dejar para mañana.
Enrique Basla
enriquebasla@gmail.com
Redes sociales y menores
La noticia de que Meta aceptó pagar hasta US$18.000 millones para cerrar un juicio relacionado con fallas en la protección de menores vuelve a poner sobre la mesa una discusión que nuestra sociedad no puede seguir postergando. Más allá de las responsabilidades legales que determine la Justicia, el caso expone una realidad preocupante: millones de niños y adolescentes pasan gran parte de su vida en entornos digitales diseñados por empresas que poseen una enorme capacidad de influencia. Las redes sociales han transformado la comunicación, el acceso a la información y las formas de relacionarnos. Sin embargo, también han multiplicado riesgos vinculados con la salud mental, la exposición a contenidos nocivos, el ciberacoso y la utilización de datos personales de menores. Cuando la innovación tecnológica avanza más rápido que los mecanismos de protección, los sectores más vulnerables suelen quedar desamparados.
No se trata de demonizar la tecnología ni de desconocer sus beneficios. Se trata de exigir a las grandes plataformas estándares de responsabilidad acordes con el poder que ejercen. Del mismo modo, los Estados, las escuelas y las familias deben asumir un papel activo en la educación digital de las nuevas generaciones. El desarrollo tecnológico debe estar al servicio de las personas y no al revés. Cuando hablamos de niños y adolescentes, la protección de sus derechos no debería ser una opción ni una variable económica más dentro de una estrategia empresarial.
Roberto Peláez
robertopelaez3@yahoo.com.ar
Patentes farmacéuticas
Nuevamente parecería ser que los laboratorios farmacéuticos nacionales nucleados en Cilfa estarían trabando la firma del acuerdo PCT de patentes con EE.UU. Sobre el evergreening del capítulo II, que tanto preocupa a la cámara de los laboratorios nacionales, digamos a las 3 o 4 empresas de mayor facturación que la conducen, éstas podrían prolongar artificialmente la exclusividad y retrasar la competencia real por unos años. Sin embargo, las farmacéuticas nacionales también pueden competir en ese campo tomando principios activos con patente vencida y realizar pequeñas modificaciones (nueva formulación, liberación prolongada, combinación con otra droga, excipientes mas efectivos, etc.) que permitan registrar nuevas patentes en todo el ambito del tratado. Para ello los locales poseen probada capacidad científica, tecnológica y hospitalaria, para competir de igual a igual con cualquiera. Es cierto que copiar es más barato, pero competir es también la oportunidad de fortalecer el músculo.
Pablo Gay
pabloagay@hotmail.com
Bochorno permanente
Nuevamente nosotros, los sufridos ciudadanos, debimos soportar días pasados el típico bochorno de las sesiones en la Cámara de Diputados. Los gritos, forcejeos, peleas, insultos, agresiones físicas y faltas de respeto entre los mismos colegas es algo a lo cual quienes fuimos sus electores debemos observar de forma permanente y, muy a nuestro pesar, tampoco vislumbramos que nuestros representantes corrijan en el futuro cercano esas escandalosas prácticas. Pudimos ser testigos en la última sesión de escenas de pugilato entre pares, insoportables faltas de respeto hacia las autoridades de la Cámara como también la portación de los inefables y ridículos carteles anunciando posiciones sobre temas que ni siquiera guardan relación con lo tratado en los proyectos. Esos carteles están prohibidos y demuestran la falta de idoneidad de quienes los exhiben pues, para desarrollar su tarea legislativa, solo deben utilizar la palabra para lo cual fueron convocados. En muchos países esas prácticas son sancionadas con severas amonestaciones y multas dinerarias. Vi una diputada el miércoles pasado blandiendo un cartel y pasearse por el recinto como las señoritas que anuncian los rounds en las peleas de box en Las Vegas. Literalmente un bochorno.
Carlos González Fernández
“carlettogf@yahoo.com”
Mora bancaria
Primero el presidente, y luego el el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Alberto Benegas Lynch, concluyeron que la mora bancaria se debe a que se compraron televisores para ver el mundial de fútbol y como la Argentina no ganó, no se pagan las cuotas. Sorprenden sus declaraciones, en primer lugar, porque la calificadora de riesgos Moody´s ya advertía en marzo sobre la morosidad creciente del sistema financiero argentino, y en segundo lugar, porque las estadísticas dan cuenta que la la venta de televisores por el Mundial 2026 se contrajo en relación a los dos mundiales previos.
Hugo Perini
hperini@consejo.org.ar
Cortes en zona Congreso
Los días miércoles debo trasladarme a la zona de Congreso. Lo que en un país civilizado sería un hecho intrascendente, en mi caso resulta problemático, por el desvío que debe realizar el colectivo, la cantidad de rodeos que da y el tiempo que pierdo. Este hecho es originado por los cortes de calles realizados por las autoridades, se han hecho más amplios. La exministra de Seguridad se jactaba que había eliminado los cortes, es cierto, gran parte de calles y avenidas cortadas por piqueteros ya no se realizan, pero en este caso el corte lo hacen, vallando el Congreso y los alrededores, para evitar un eventual acercamiento al edificio. Esto lo padecen miles de personas, más allá de las significativas pérdidas económicas que sufren todos los comercios en las zonas afectadas. En general las autoridades desde hace años, encuentran soluciones al revés a los problemas planteados. Y si un grupo de jubilados y activistas amicus curiae desde mucho tiempo atrás hacen lo mismo, obteniendo los mismos resultados, la solución encontrada es vallar las calles y atentar contra el bien común, sin ser este el objetivo, pero si el resultado. El hartazgo se disfraza de resignación y de empeorar una calidad de vida de por si no muy gratificante por las dificultades que se están pasando, por lo cual, ¿No será el momento de darle un punto final y definitivo a estas congregaciones semanales, aplicando la ley y asumiendo que no van a faltar las victimizaciones consabidas y programadas, sabiendo que ese es el objetivo real de los organizadores? Las reivindicaciones o requerimientos deben dirigirse a los representantes legislativos que votaron y ellos deberían ocuparse de hacer las leyes que satisfagan dichos pedidos. Si no lo hacen, deberán asumir que eligieron mal y esperar los próximos comicios.
Cr. Vicente Casado Arroyo
vcasado.a@gmail.com



