Sentido común, dos Argentinas, en guerra
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Sentido común
La reciente aprobación de la Cámara de Diputados al proyecto de ley sobre el acuerdo con el FMI, gracias a la indudable colaboración del principal bloque opositor al Gobierno, debería dejar al señor Presidente una lección primordial. La importancia del sentido común. Si su gobierno, y cualquier otro que lo suceda, decide guiar sus acciones sobre la base del sentido común, dejando de lado las ideologías, que solo sirven para encorsetar y deformar la realidad, el primer paso en un largo camino hacia la recuperación de una Argentina saludable estará dado.
Juan Ignacio Casadellá
juancasadella@hotmail.com
Dos Argentinas
Leí con mucho pesar acerca de la barbarie del 10 de marzo frente al Congreso de la Nación. Voy perdiendo la esperanza de entendernos entre los que vivimos de nuestro trabajo y pagamos las deudas contraídas, y los que viven del inagotable “maná del cielo” (el Estado). Es hora de pensar en los países que en alguna oportunidad estuvieron temporaria o definitivamente divididos en dos: Checoslovaquia, Alemania, el subcontinente indio, Corea. Tracemos en la Argentina una línea desde la Cordillera hasta la costa, dividiendo el país en dos mitades. Los que creemos en los valores y en el trabajo viviremos en una mitad, y los que adoran el maná del cielo, en la otra. Dejemos elegir a ellos la mitad de su preferencia. Trabajaremos en la mitad más pobre sin que nos pongan palos en la rueda y seremos como Israel o como Japón. Los otros, aunque tengan la mitad más rica, en una generación terminarán en la pobreza, pero al menos no nos arrastrarán hacia ella.
Y si se encuentra un vivillo que se haya colado en nuestra mitad, lo depositaremos suave, pero firmemente, del otro lado de la nueva frontera. Contrariamente, recibiremos a toda la gente que desee contribuir con su sabiduría, sudor y esfuerzo en nuestra nueva república, debiendo atenerse solamente a nuestras leyes y costumbres.
E. Yardin Millord
DNI 93.194.658
En guerra
El mundo está en guerra, y acá los argentinos también. Si nuestros políticos no pueden sentarse en la misma mesa para hablar y pensar en una salida para la Argentina, estamos en guerra. Si ante los evidentes casos de corrupción nosotros los ciudadanos dejamos que ocurran como si no pasara nada, estamos en guerra. Si ante los incendios y desastres naturales nos quejamos de nuestros dirigentes y no hacemos nada, estamos en guerra. Si unos pocos cortan las calles para protestar por falta de trabajo y más planes, mientras los que trabajan y quieren desplazarse no pueden, estamos en guerra. Si nuestro presidente dice que no miente y sus dichos de hace apenas unos años resultan totalmente contradictorios con los actuales, estamos en guerra. Guerra contra la corrupción, contra la mentira, contra la desidia.
Tenemos –como ciudadanos– el deber de involucrarnos más y quejarnos menos, y de esta forma hacer oír a nuestros representantes que no pueden hacer lo que quieran ni de cualquier manera, sino que deben de una vez por todas respetarse y respetar a cada uno de nosotros, que nos esforzamos día a día para intentar vivir en un mejor país. A la guerra la combatimos con la paz. Solo así, por medio de la pacificación, podemos aspirar a sacar a nuestra querida Argentina del pozo en que se encuentra. Somos millones los argentinos que queremos vivir de esta manera. Todavía tengo esperanza de que podemos llegar a lograrlo.
Miguel Martín y Herrera
DNI 14.525.621
Christian Martin
El canal LN+ brinda durante 24 horas diarias información nacional e internacional. Cuenta para ello con un numeroso equipo de periodistas, que debido a su profesionalidad y calidad personal hacen que el interés por las noticias, comentarios y editoriales no decaiga. Los denominados “pases” son dinámicos, distendidos y amenos. Más allá de las preferencias que cada televidente tiene por algún integrante de ese eficiente equipo de trabajo, es merecedor de una mención especial el señor Christian Martin, quien, durante los peores momentos de la pandemia y ahora con el ataque ruso a Ucrania, además de mantenernos informados, nos ha hecho conocer aspectos de la vida cotidiana de innumerables ciudades de Europa. Siempre con seriedad, profundidad de análisis, datos precisos y respeto por los entrevistados. Habida cuenta de sus apariciones durante el día, solo cabría una pregunta: ¿cuándo duerme? Felicitaciones.
Gabriel C. Varela
gcvarela@hotmail.com
Vacuna Sputnik
Recuerdo que hace unos meses , ante la pregunta de autoridades de la salud argentinas, el instituto que fabrica la vacuna Sputnik respondió que la demora en su aprobación por parte de la OMS se debía meramente a la burocracia imperante en dicha organización en Ginebra y que en cuestión de días se solucionaría el problema. Desde entonces, a mi entender, no hemos sabido nada de nuevo. La situación empeora actualmente dado el inconcebible ataque del país productor a su vecino. Considerando que hasta que termine dicho enfrentamiento no podrá ser aprobado el uso de dicha vacuna, y en vista de que la mayoría de los argentinos no pueden viajar a Europa o a los EE.UU. por estar vacunados con ella, me pregunto qué soluciones tiene nuestro gobierno dado el “enamoramiento” existente entre nuestras autoridades y el personaje que tiene en vilo al mundo.
George W. Handley
gwhandley@bluewin.ch
Licencia de conducir
Inicié el pedido de la reimpresión de mi licencia de conducir de CABA en agosto de 2021. Luego de innumerables reclamos fue informado como “inconducente” sin informar el motivo. Lo reinicié en octubre, con el mismo resultado. El tercer intento fue el 25 de enero de este año y el 11 de marzo, 48 días después, me llegó. En los tres intentos, decenas de mails, decenas de horas al teléfono, asistencia al Centro Comunal y a la Dirección de Habilitación ad-hoc. Además de ser una ineficiencia palmaria con severos perjuicios para mí, es un desprecio por los derechos de los ciudadanos. ¿Alguien se hará responsable, pedirá disculpas y modificará el trámite?
Carlos Schwartz
carlosschwartz2@gmail.com
En la Red Facebook
La guerra en Ucrania
“¡Basta de esta guerra!”- Martina Coria
“¡Que tristeza! Atrasa: la ambición desmedida de ‘poder’”- Elvira Lara
“Qué terrible. Basta ya. Que lleguen la paz y la libertad”- Meneca Melgratti
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