
Carta papal que resonó en Mar del Plata
La honda espiritualidad y esa emoción que deja brotar el diálogo abierto y sin dobleces caracterizaron una vez más el sexto encuentro de la Iglesia y el mundo del teatro realizado en Mar del Plata. El apropiado ámbito del Teatro Municipal Colón contribuyó a certificar el acierto de esta iniciativa pastoral del diocesano marplatense, monseñor José María Arancedo, estimulada este año tanto por la celebración del Jubileo como por la carta que Juan Pablo II dirigió a los artistas, cuyas copias se distribuyeron entre actrices, actores, escritores y gente de teatro que respondieron a la abierta convocatoria.
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Fue, precisamente, un párrafo de esa carta el que encauzó el encuentro:"Toda forma auténtica de arte es, a su modo, un camino de acceso a las realidades más profundas del hombre y del mundo". En el marco del Gran Jubileo _el último viernes Roma fue escenario de la celebración jubilar de los artistas_ para monseñor Arancedo fue ocasión propicia para reflexionar sobre la vocación y el trabajo del artista como protagonista privilegiado en el desarrollo cultural de la sociedad. "El arte, como toda expresión humana, necesita de la mediación del actor... porque no se podría gozar de las grandes obras, no podríamos desarrollar nuestra imaginación y sensibilidad sin esta noble y creativa mediación", aseveró el diocesano marplatense antes de invitar a los artistas a valorar y cuidar en sus vidas aquellas cosas simples y cercanas que sostienen la felicidad y dan un sentido profundo a la existencia.
En ese clima espiritual y "desde la libertad de cada conciencia", Arancedo invitó a vivir el año de gracia y predicó a Jesucristo "que a ustedes pertenece, que no es sólo propiedad de la Iglesia".
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Una escenificación sobre el papel del actor en el mundo actual, preparado por actores locales dirigidos por Rodolfo Barone y María Carreras, una poesía de Carlos Carella, asiduo concurrente a estos encuentros, recitada por Linda Peretz y el homenaje entre otros a Eva Franco, Osvaldo Dragún, Ignacio Quirós, Héctor Pellegrini, Tania, Niní Gambier, Nélida Roca y Zully Moreno, enriquecieron la fraternidad del encuentro. Inspirándose en un texto de María Elena Walsh, fue Virgina Lago, por los actores, la que respondió al saludo del obispo, y Nito Artaza lo hizo por los productores. Hubo, además, distinciones para el marplatense Horacio Montanelli y para Homero Cárpena, próximo a cumplir 90 años, que volvió a subir al escenario de la mano de Nora, su hija.
Para muchos la experiencia del encuentro arrojó renovada luz sobre aquello que escribió el Papa en su carta: "El artista busca siempre el sentido recóndito de las cosas y su ansia es conseguir expresar el mundo de lo inefable. ¿Cómo ignorar, pues, la gran inspiración que le puede venir de esa especie de patria del alma que es la religión? ¿No es acaso en el ámbito religioso donde se plantean las más importantes preguntas personales y se buscan las respuestas existenciales definitivas?"





