
Casas ecológicas en Salta
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Un proyecto encabezado por las facultades de Arquitectura, Ingeniería y Trabajo Social de la Universidad Católica de Salta ha permitido la construcción de un barrio de 60 viviendas ecológicas, en un valle cercano a la capital provincial. Las casas en sí mismas y el proyecto global se caracterizan por exhibir numerosos detalles de singular interés.
Las viviendas disponen de corriente eléctrica, sistema de refrigeración y calefacción, televisión, radios y heladera. Fueron construidas por sus propietarios, con un costo aproximado de 11.000 pesos por unidad, cuyas superficies promedio son de 120 metros cuadrados. Es de por sí original el hecho de que el proyecto comenzó como un ejercicio práctico realizado por los estudiantes, pero terminó por ser una oportunidad de trabajo y de vida para una gran cantidad de obreros del tabaco, quienes sólo tienen tres o cuatro meses de actividad en el año, durante la época de la cosecha.
Las elegantes y confortables casas construidas mediante ese procedimiento aprovechan integralmente la energía solar, captada merced a la colocación de paneles especialmente diseñados para esa finalidad e instalados en los techos de los edificios.
Asimismo, en lugar de ladrillos para construir las viviendas fueron utilizados bloques de adobe, lo cual resultó -además de económico- ventajoso desde el punto de vista térmico. Y para evitar los efectos de la humedad, que disgrega el barro, se le agregó a la mezcla una cierta cantidad de cemento. Las casas también poseen grandes lajas que, al absorber el calor y después reintegrarlo a los ambientes, tornan posible evitar el empleo de estufas durante la temporada invernal.
Las viviendas son ecológicas, además, porque permiten el aprovechamiento de los residuos, parcialmente empleados como combustible para los hornos de barro. Mientras tanto, la basura orgánica es destinada a servirle de alimento a las lombrices californianas que son criadas con el propósito de producir el abono llamado compost, utilizado allí mismo, pero también objeto esencial de una provechosa comercialización.
Los compostajes permiten fertilizar la tierra para cultivar frutas y verduras. Se trata de terrenos antes utilizados en plantaciones de tabaco, por lo que perdieron su capacidad productiva, ahora restablecida gracias al uso de esos abonos. La cátedra de ingeniería de la Universidad diseñó para ellos un sistema de canales de drenaje, iniciativa que le puso término a las crónicas inundaciones. Igualmente, en el complejo hay una granja comunitaria, destinada a producir toda clase de especias. En la cosecha del año actual fueron levantadas 150 toneladas de orégano, exportadas íntegramente a Europa.
No cuesta mucho comprender que este proyecto le ha cambiado las vidas a las familias que intervienen en él. Tampoco se requiere de una lucidez especial para entender que se trata de una demostración práctica de algo que va en sentido contrario de las muchas situaciones que hoy son moneda corriente en la vida nacional.
Es difícil hacer elogios en este caso, cuando no se sabe a ciencia cierta si corresponde alabar más la actividad de la gente o el sentido de trabajo compartido y de aplicación del saber científico y técnico a las necesidades humanas demostrados por los equipos universitarios de estas facultades salteñas.
Se trata, en suma, de empresas de singular éxito. Ni más ni menos que positivas muestras de cuánto se puede hacer para revertir alternativas dificultosas, que frecuentemente son signadas por el desaliento o la falta de perspectivas.





