Cómo encontrar "el equilibrio justo" en las relaciones de pareja
Creo que voy a necesitar un timer para corregir en forma gradual mis sentimientos, sin irme de un extremo al otro. Cada vez me entiendo menos: o voy demasiado lento, o demasiado rápido en las relaciones de pareja. Pero nunca encuentro, como decía aquella vieja publicidad, “el equilibrio justo”.
Con Sandra, por ejemplo, todo parecía fluir desde que me escribió por twitter -sí, también así uno puede conocer gente- y salimos a tomar algo mientras el resto de la Argentina se preparaba para festejar la Navidad. Hasta que ella, con justa razón, me dijo que me sentía distante. Sandra, lo pensé después, era la persona ideal para tener una relación sana y perdurable: con pilas, emprendedora y con los pies sobre la tierra. Pero no funcionó.
Entonces, decidí apartarme, estar solo. Hasta que apareció Lucía, a quien mi amiga Lucrecia llamó “la hippie con prepaga”. Lucía me desubicó: conocerla fue como un noqueo emocional. Nos encontramos por primera vez en un bar algo cool y desolado de Belgrano, un domingo por la tarde. Hablamos y hablamos. Hacía mucho que no disfrutaba tanto de escuchar a alguien. Y, al día siguiente, tuve que aguantarme para no mandarle un mensaje por WhatsApp. La paciencia nunca fue una de mis virtudes.
Lucía parecía muy contenta cuando nos veíamos, pero se contracturaba si le preguntaba algo que se relacionara con el futuro. No me importaba. Me gustaba verla, disfrutar de su sonrisa, charlar un rato en su local palermitano, extrañarla. Claro que, Lucía no tenía nada de “ideal” para una relación como la que imaginé con Sandra: soñadora, sin ganas de estar atada a nada, gozando de una etapa que probablemente no había podido disfrutar en la adolescencia.
Con ella me sentí como el protagonista-antihéroe de la serie de televisión Billions se siente respecto de su pareja, Wendy Roadhes: nunca pudimos volar a la misma altura. Por eso lo de Lucía también terminó.
Pero las hermosas palabras de su último mensaje me iluminaron. Fue corto, pero divino; suficiente como para seguir en la búsqueda del equilibrio justo.










