Con la alegría y el canto

Héctor M. Guyot
Héctor M. Guyot LA NACION
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22 de febrero de 2015  

Crédito: Aníbal Greco

Zárate, 18 de febrero de 2015. Después de denostar durante días la Marcha del Silencio, las huestes oficialistas se distendieron y se entregaron a la celebración de su propia fiesta. No se puede decir que no avisaron: en el expeditivo reparto de bienes que hizo la Presidenta desde el Patio de las Palmeras, dejó el silencio para los que salieron a homenajear al fiscal Nisman y se quedó, para sí y para los suyos, con la alegría y el canto. En la imagen no es posible verificar el canto, pero basta y sobra con la alegría.

Parece que la algarabía entibió los corazones y el calor llegó hasta el mismísimo candidato del kirchnerismo. Nunca antes, que se recuerde, la Presidenta se había dirigido a él con tanto cariño. Tanto que parece olvidada de la banderita que su mano sostiene a media asta. Scioli se lo merece, al menos por hacer acto de presencia cada vez que se lo requiere para la foto. Con cierta incomodidad, y quizá pensando en los votos que pierde, el gobernador acude cada vez que lo llaman. Ahora, contagiado a lo mejor por el clima de fiesta, se le escapa una sonrisa. Es un hombre medido. Quizá sea su modo de expresar júbilo.

El canciller Timerman, acusado de encubrimiento, junto con la Presidenta, por la firma del memorando con Irán, saluda con el brazo en alto. A la platea o a la posteridad. También él, quizá para cumplir con la obligación de divertirse decretada por su jefa política, parece asumir su parte en la coreografía oficial de la felicidad, en la que se adivina, detrás, un poco más estático pero firme en su puesto, al ministro De Vido.

Hay obligación de pasarla bien y todos cumplen. Tal vez al día siguiente, acaso con la maledicencia de aquellos que tras una celebración critican a los anfitriones, algunos se sinceren y se cuenten lo que en realidad había detrás de tanta diversión y tanto aplauso. Mientras tanto, a respetar el guión. A hacerles justicia al montaje y al decorado. Y a la platea, que espera un buen espectáculo. Total, no cuesta nada seguir con la fiesta. La risa es contagiosa.

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