
Contaminación visual en la ciudad
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Un nuevo motivo de preocupación se ha hecho presente entre los vecinos de la ciudad de Buenos Aires debido a la existencia de más de 30.000 carteles publicitarios en infracción, que permanecen sobre la fachada de los edificios abandonados o en construcción, o bien aquellos que promocionan productos en locales comerciales y que invaden la vía pública. Sin embargo, no son éstos los únicos elementos que contaminan la visual de los porteños. En efecto, entre los principales contaminantes visuales también deben mencionarse los elementos que sobresaturan vías y espacios públicos, como cableados de telefonía, electricidad, alumbrado público, televisión por cable, antenas, distintas señalizaciones viales, edificaciones, basura en las calles, escombros, vehículos y, finalmente, los mencionados avisos o carteles publicitarios.
La publicidad es la que más aporta a la carga visual urbana, cuando no es controlada debidamente. Según la normativa, no están permitidos los anuncios que afecten el aspecto urbanístico, es decir aquellos que por su ubicación, magnitud o estructura perjudiquen el punto de vista técnico y urbanístico, ya sea en lugares frente a fuentes, estatuas, monumentos, plazoletas o plazas, entre otros sitios. Tampoco se puede ubicar carteles a nivel de las vías férreas, ni los anuncios luminosos e iluminados en balcones ni aquellos que obstruyan la visual en la zona de seguridad en esquinas. En cuanto a los anuncios frontales deberán ubicarse por encima de los 2,20 metros, debiendo integrarse a los lineamientos de la fachada. Un recorrido por los principales barrios porteños bastará para comprobar fácilmente que esta normativa no se cumple.
Para combatir este problema, el gobierno local creó, en diciembre último, la Dirección de Recuperación de Espacios Públicos (Recep) compuesta por tan sólo 15 inspectores que, además, tienen como función recorrer la ciudad y también inspeccionar los casi 300.000 locales comerciales habilitados. Al respecto cabe señalar que durante el último mes el gobierno porteño secuestró cerca de 733 carteles que fueron retenidos en un depósito hasta que los dueños realicen el respectivo reclamo. Caso contrario, después de 180 días pasan a ser propiedad del gobierno.
La contaminación visual puede ocasionar en el ser humano estrés, dolor de cabeza, migraña, trastornos de atención, agresividad, disminución de la eficiencia y accidentes de tránsito, pues la lectura visual afecta directamente la atención y el organismo de las personas. Por consiguiente, no se trata tan sólo de un problema de estética como ya señalamos, sino que puede afectar tanto la salud como el desenvolvimiento de la conducta humana y la eficiencia laboral.
La apariencia visual de las ciudades dice mucho de sus habitantes, de sus gobernantes y, en general, de su forma de vida. Es por ello que mundialmente existe una gran preocupación por la contaminación visual de los espacios de una ciudad, lo cual implica mucho más que un problema de estética, pues ocasiona un desequilibrio paisajístico y afecta a todos los ciudadanos.
Es de esperar que las autoridades porteñas comprendan la importancia que tiene el combate contra la contaminación visual que padece la ciudad, y extremen los controles y la prevención de manera de llevar adelante acciones coordinadas para limpiar la ciudad de todos los carteles que invaden el espacio público y no cuentan con la habilitación correspondiente.





