
Cruzada del “Norte Grande” contra la prensa
Salta y, especialmente, La Rioja amenazan a la libertad de expresión; Massa, de gira, confraternizó con sus gobernantes
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Si las urnas del conurbano bonaerense han resultado cruciales para los distintos triunfos electorales del peronismo, el Norte Grande, si bien mucho menos significativo en cantidad de votos, en cambio formatea la doctrina justicialista con ideas rancias, feudales y siempre refractarias a la libertad de expresión.
¿Qué es el Norte Grande? Es la liga que armaron los diez gobernadores de las provincias del noroeste y nordeste argentinos. Cubren el 30,6% de la superficie de la Argentina y representan el 21,8% de la población del país. Gran parte de esos territorios están sumidos en el atraso y sufren una pobreza ancestral. No es casual que en uno de esos distritos haya un caudillo vitalicio, como Gildo Insfrán, que gobierna Formosa sin interrupciones desde hace 28 años. O gobernadores como el de Chaco, Jorge Capitanich, al que últimamente le estallaron a su alrededor graves delitos de socios políticos, como Emerenciano Sena y Marcela Acuña, implicados en el crimen de Cecilia Strzyzowski, y Osmar Quintín Gómez, acusado de violación. Para qué hablar de las dinastías Juárez-Zamora, que hacen perdurar en Santiago del Estero desde hace décadas rígidos regímenes cerrados que no depararan prosperidad alguna a sus habitantes, o los apellidos fuertes de Alperovich y Manzur, que se suceden en Tucumán, y a los que habría que endosarles la evidente falta de desarrollo de esa provincia.
Integrantes también del Norte Grande son La Rioja y Salta, sobre las que la Sociedad Interamericana de Prensa acaba de poner su lupa por sendos alarmantes intentos de esmerilar al periodismo.
Ricardo Quintela, gobernador riojano reelegido en mayo último, viene aumentando desde hace tiempo su perfil mediático con declaraciones altisonantes y polémicas. Pero lo más preocupante es que de los dichos ha pasado a la acción. En abril del año pasado dio a conocer sus intenciones de bloquear a los medios que “difunden información podrida”. Y en noviembre de 2022 lo concretó por unas horas con las señales de LN+ y la riojana Fénix. “Tenemos que tener la capacidad de bloquear a aquellos que nos brindan una información que nosotros no podemos comprobar”, argumentó Quintela, sin eufemismos.
“En Salta –se preocupó públicamente la SIP–, un proyecto de ley con media sanción en la Cámara de Diputados castiga con arresto y/o multas a ‘quien difundiere noticias falsas’ en el espectro digital”. El artículo 50 del texto propuesto autoriza castigos para quien “cree noticias falsas, infunda pánico, desacredite personas o autoridades provinciales”. En mayo último también resultó reelegido en Salta el gobernador Gustavo Sáenz, quien fuera candidato a vicepresidente en la fórmula encabezada por Sergio Massa, en 2015. Sáenz asegura que vetará la ley si el Senado provincial la aprueba, pero son sus representantes legislativos quienes llevan adelante la polémica iniciativa. ¿Cómo se entiende?
“Nos descalifican permanentemente desde los mullidos sillones de la Capital Federal”, arremete el gobernador riojano, plegándose a la moda de pegarle a todo lo que huela a CABA, que encabeza Insfrán (“Los porteños son unos reverendos hijos de su madre”, sentenció hace un tiempo). Se acaba de incorporar al selecto staff antiporteño el flamante gobernador electo de Córdoba, Martín Llaryora, con su “hit” de los “pituquitos de Recoleta”.
Tanta ofuscación por la principal ciudad del país se debe a que la mayoría de sus habitantes son refractarios al voto peronista y porque quien ahora la comanda, Horacio Rodríguez Larreta, es uno de los firmes candidatos de Juntos por el Cambio a convertirse en el próximo presidente de los argentinos.
La ofensiva riojana contra la prensa resulta más peligrosa que la salteña porque quiere introducir las restricciones directamente en la carta magna provincial, actualmente en pleno proceso de reforma. En Salta es un proyecto de ley que todavía no alcanzó ni siquiera su sanción definitiva. “Los Estados locales –se lee en el sitio oficial riojano en la Web– pueden servir como laboratorio para profundizar experimentos sociales, económicos y de diversa índole, sin riesgos ni perjuicios para el resto del país.”
Se agradece tanta sinceridad: aquí Quintela y su gente nos cuentan que ellos son el “laboratorio” anticipado de lo que después puede extenderse a otras provincias e, incluso, al plano nacional (¿o, acaso, Santa Cruz no “exportó” exitosamente a la Nación el sistema kirchnerista?).
Sergio Massa repite pasos ya dados por Alberto Fernández: se mostró áspero con la prensa cordobesa y hace unos días estuvo de gira proselitista por San Juan, La Rioja y Salta (Chaco quedará para después de las PASO). El Norte Grande apoya, pero también condiciona e impregna al candidato oficialista con sus viejas mañas.






