
Cuarenta años de Sales
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Cuando Luis Federico Leloir ganó el Premio Nobel de Química en 1970, su fotografía sentado en su silla, lastimosamente atada con alambres en un antiguo laboratorio, recorrió el mundo. Este signo de la desatención argentina a sus mejores científicos impulsó, en su momento, a un grupo de ciudadanos que contribuyeron a la edificación de un nuevo espacio. Fue así como, en 1985, en el discurso inaugural del moderno Instituto Leloir en Parque Centenario, el científico dijo: "Hicimos varios intentos de construir un nuevo laboratorio y todos fallaron. La colaboración de la Fundación Sales fue determinante, pues supo interesar a personas, instituciones y empresas para concretarlo".

Como muchas organizaciones de la sociedad civil, desde su creación en 1976, la Fundación Sales también enfrentó las dificultades que plantea la obtención de recursos económicos para la concreción de sus objetivos. Contó para ello con madrinas de lujo como la recordada actriz China Zorrilla. Fue pionera al idear nuevos instrumentos para la recaudación de fondos y tiene actualmente en su base de datos más de 100.000 ciudadanos registrados como donantes. Para convocar a quienes no poseen tarjetas de crédito, Sales logró un acuerdo con Telecom y Telefónica para que los abonados puedan donar mensualmente a través de la factura del teléfono. Con este propósito, han lanzado en estos días una campaña masiva a través de medios tradicionales y redes sociales con el apoyo de la agencia Interbrand que donó la creatividad del acertado eslogan "Cáncer Con Ciencia".
Luego de apoyar a Leloir hasta su muerte, acaecida en 1987, la Fundación Sales decidió promover investigaciones sobre cáncer en su laboratorio y en el creado por otro Premio Nobel, Bernardo Houssay. La intensa actividad desplegada en este campo sigue acuñando promisorios resultados. Un discípulo de Leloir, el doctor José Mordoh, está próximo a lograr una vacuna terapéutica contra una forma grave de cáncer. La doctora Claudia Lanari, en el instituto que creó Houssay, investiga un novedoso tratamiento contra el cáncer de mama. En el mismo centro, gracias a que el apoyo y sostén brindados por Sales evitaron que emigrara, el joven científico Gabriel Rabinovich, logró avances tan destacados que le merecieron ser recientemente nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, junto a los mejores científicos del mundo, entre ellos 200 Premios Nobel.
La tarea desplegada incansablemente a lo largo de los 40 años que celebran en la prestigiosa fundación, incluyó la construcción y equipamiento de una moderna biblioteca en homenaje a Houssay, en el Instituto de Biología y Medicina Experimental que dirigió hasta su muerte. Otro Premio Nobel argentino en ciencias, César Milstein, destacó el permanente apoyo de Sales "destinado a grupos que suelen dar los grandes saltos; los Nobel de los últimos años reflejan esa tendencia".
La Fundación Sales es indudablemente un ejemplo de complementariedad público-privada dirigida al apoyo de la excelencia científica. En un terreno en el que la participación y el compromiso del Estado resultan insuficientes en forma aislada, que estas sinergias funcionen provechosamente, como ocurre en los países más adelantados, alienta la investigación y el desarrollo que nuestros valiosos recursos humanos han sabido históricamente aprovechar.





