
¿De dónde vienen los Yahoo ?
Por Umberto Eco
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ROMA.- MUCHOS pensarán, posiblemente, que el problema filológico aquí planteado acaso sea de menor importancia. Paciencia; a veces se revela de utilidad ejercitar la mente también sobre cuestiones que, aun resueltas, no cambiarán el modo en que se desenvuelve el mundo. Por otra parte, tengo la esperanza de que algún lector corrobore (o desaliente) mi hipótesis. Pues bien, tenemos en Internet varios canales de investigación a los cuales se pide una palabra, y exhiben ante nuestros ojos todos los sites en los que se habla de ese tema.
Algunos tienen un nombre que, al menos para nosotros los italianos, es de lo más explícito; por ejemplo, Altavista: eso sugiere que a través de esa herramienta se puede dominar, como desde la cima de una montaña, todo el hirviente universo del World Wide Web . Pero otro de los mecanismos de investigación bastante utilizado se llama Yahoo . ¿Por qué?
Alguien me ha recordado que los Yahoo eran una de las poblaciones encontradas por Gulliver en el curso de sus viajes. Pero si volvemos a leer el capítulo cuarto de aquel hermoso libro vemos que Gulliver, que encontró a los Yahoo en el país de aquellos caballos pensantes y hablantes que son los Houyhnhnm, los describe como simios inmundos y repugnantes, incapaces de aprender... hasta el punto de que sus temores, al principio, eran que los Houyhnhnm pudieran cambiarlo por uno de aquellos animálculos con los que tiene en común, junto con otros rasgos, el que hoy definiríamos como un defecto evolutivo, es decir, el haberse detenido en la estatura erecta sin haber podido llegar a la condición de cuadrúpedo racional.
Repositorio de sabiduría
¿Por qué bautizar, entonces, con el nombre de Yahoo a un motor de búsqueda que se considera ágil e inteligente, humanísticamente amistoso, susceptible de conducirnos a través de la jungla de la telaraña mundial? ¿Acaso una broma, una provocación de los autores? Es posible. Pero se me ha ocurrido algo mejor. No es un misterio que el denominado www , la gran madre de todos los supertextos, es la cosa que más se asemeja a la Biblioteca de Babel de Borges, repositorio infinito de toda la sapiencia del universo, tan rico y completo que se podrían pasar muchas vidas sin haberlo visitado en su totalidad, laberinto en el cual está contenida tanta información como para llevar a la locura a quien se creyera capaz de dominarla íntegramente. Por consiguiente, Borges me parecía una buena senda.
Y ahora me acuerdo de que los Yahoo aparecen también en Borges, y precisamente en El informe de Brodie . El nombre seguramente ha sido tomado prestado de Swift, pero los Yahoo de Borges son de otra índole desde luego. Estos tiene una lengua en la que cada monosílabo corresponde a una idea general. El defecto de esa lengua es que aparentemente no habría de resultar de mucha utilidad, porque el mismo fonema puede significar cosas diversas. Dejemos la palabra a Borges.
"La palabra Ônrz´, por ejemplo, sugiere la dispersión y las manchas, puede significar el cielo estrellado, un leopardo, una bandada de pájaros, la viruela, el bosquejo, el desparramamiento o la huida que sigue a la derrota. ÔHrl´, en cambio, indica lo que es estrecho y denso, puede significar la tribu, una cepa, un guijarro, un montón de piedras, el acto de apilarlas, la asamblea de cuatro hechiceros y un bosque". ¿Cómo hacen entonces los Yahoo para entenderse?
Exagerando un poco
Pero Borges, exagerando un poco, estaba representando una situación que es común asimismo en nuestra lengua. En italiano, granata puede ser una fruta, una piedra, una escoba o una bomba; en francés, glace puede querer decir vidrio, hielo o helado. De contárselo a los Yahoo, ellos no entenderán cómo un francés se atrevería nunca a pedir un helado y por qué un soldado italiano no barre con bombas su dormitorio del cuartel.
Empero, si preguntamos a los Yahoo cómo es que no confunden la viruela con el cielo estrellado, no sólo nos explican que viruela, cielo estrellado, leopardo y desparramamiento tienen algo en común (por lo de salpicados), sino que ellos saben distinguir el sentido del monosílabo según el contexto, emitiéndolo con diversa intonación y ayudándose con muecas.
Al que le explicaremos que también nosotros hacemos cosas semejantes: por ejemplo, la diferencia de tono cuenta en algunas lenguas orientales, acompañamos la pronunciación de la palabra con gestos (si no con muecas) y estamos como ellos atentos al contexto, razón por la cual cuando pedimos glace de la mejor heladería parisiense (que se encuentra en la Ile Saint-Louis) nadie tendrá miedo de llevarse una hoja de vidrio o una barra de hielo.
De modo que los Yahoo de Borges hablan de una manera muy humana y, cuando recorren la selva del Web , lo hacen gentilmente como gráciles aguzanieves, sin extraviarse jamás.
De ahí es de donde viene, a mi juicio, el nombre de Yahoo en Internet (y habréis de convenir conmigo en que, se non e vero e bene trovato ). Pero así como me imagino que los Yahoo, con su lengua tan ambigua, a veces tampoco se atrevan a entenderse con la infinidad de monosílabos que emiten, así también creo que nos sucede a nosotros con el Yahoo del Web, que si le pedimos granata (granada) nos exhibe frutas, piedras, escobas y bombas... y nos volvemos locos de rabia.






