
De la KGB al espionaje financiero
Por Chris Hastings (*)
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LONDRES (The Sunday Times)
MUY cerca del Kremlin está la sucursal de Barclays Capital, brazo inversor de uno de los mayores bancos británicos. Como parte de su estrategia, invirtió fuertemente en bonos rusos a corto plazo... hasta agosto de 1998, en que todo anduvo mal. El colapso del rublo le causó pérdidas enormes (quizá, de 250 millones de libras) y los bonos -una forma de préstamo al gobierno ruso- perdieron su valor.
A fines de febrero, los directivos de Barclays y los financistas de la City descubrieron algo más inquietante aún: un ex oficial superior de inteligencia, con veinte años de experiencia (por ahora, desea escudarse tras el seudónimo de Agente X) reveló cómo Rusia había plantado espías en instituciones financieras británicas de Londres y del exterior, entre ellas la sucursal moscovita de Barclays. Este último tenía instrucciones de informar sobre sus operaciones e influir en las decisiones respecto a inversiones. ¿Podría haber estado involucrado en las pérdidas del banco? El Agente X dijo no estar seguro de ello, pero acotó: "Si la estrategia implicaba derrotar a la economía británica, así fue".
Whitehall recibió el primer alerta sobre el espionaje financiero ruso a comienzos de los años 90, cuando un agente infiltrado en las entrañas de la SVR (sucesora rusa de la KGB para inteligencia externa) envió a su supervisor del MI6 (el servicio de espionaje externo) un memorándum en el que bosquejaba la estrategia formulada por Moscú tras el descongelamiento de las relaciones con Occidente. Su contenido era tan importante, que el jefe del MI6 lo habría comunicado al entonces primer ministro, John Major. "El documento planteaba la necesidad del espionaje económico, ordenaba a todas las estaciones del exterior concentrar sus esfuerzos en reclutar los mejores agentes y proveía a cada una de una lista de objetivos primordiales", explicó el Agente X.
Reclutamiento de agentes
Las esferas de interés incluían Nueva York, Tokio, Bonn, los programas de ayuda a Rusia administrados por la Unión Europea (UE) desde Bruselas, La Haya y Luxemburgo y, como objetivo clave, Londres, centro financiero de Europa. El general Vyacheslav Trubnikov, jefe de la SVR, nos envió a una de sus estrellas: el joven coronel de la SVR Andrey Arsenyev. Lo nombraron segundo secretario económico de la embajada rusa, un puesto ostensiblemente subalterno. Su misión: reclutar agentes en grandes instituciones de la City e infiltrar los pasillos del poder financiero. Al parecer, la SVR y él tuvieron éxito.
Fuentes cercanas a la comunidad londinense de expatriados rusos confirmaron lo insinuado por el Agente X: por ejemplo, que Moscú podría tener un espía operando en la importantísima Bolsa de Metales de Londres. Es un oficial de la SVR sospechado, con acceso a información muy delicada. Un blanco específico de la SVR es el multimillonario David Reuben, presidente de Trans-World Metals, apodado "el zar del aluminio ruso". Según el Agente X, el espía que opera en el mercado de metales londinense es sólo uno de los tantos agentes rusos reclutados inadvertidamente por los cazadores de talentos occidentales y colocados en firmas financieras de todo el mundo. Muchos se graduaron en el prestigioso Instituto Financiero de Moscú.
El Banco de Inglaterra fue uno de los primeros objetivos de la SVR. Esperaban infiltrarse en su pensamiento respecto de las tasas de interés, las monedas y la coordinación de políticas con otros bancos centrales. Por rutina, recogían información de tipo financiero, privado y familiar sobre sus directores, pero también procuraban trabar amistad con funcionarios de menor nivel y detectar algún punto débil con miras a su posible reclutamiento.
El segundo en la lista de objetivos londinenses era el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que ha prestado ayuda por varios millones de libras a la banca y las industrias básicas de Rusia; tiene allí 109 proyectos (el 25 por ciento de sus compromisos totales) y este año aportará otros 1000 millones de libras en inversiones directas. La SVR se ha infiltrado en el BERD y ha establecido contactos con funcionarios que pueden influir en sus programas de ayuda. "Es una forma clandestina de hacer lobby -observa el Agente X-. Así, la discusión es imparcial y la presión no parece provenir de Moscú."
Metales preciosos
El MI6 respondió a esta estrategia creando su propia sección económica. Para el MI5 (el servicio de contraespionaje encargado de proteger, entre otras cosas, la economía británica) el problema resulta más difícil de encarar. "Es muy posible que los agentes de inteligencia rusos apostados en Londres superen en número a los oficiales del MI6 que los investigamos", comenta uno de éstos.
La índole de la amenaza rusa ha cambiado radicalmente con el tiempo. Hace veinte años, cuando las actividades de la KGB en Londres estaban en su apogeo, su prioridad máxima era obtener información militar, científica y técnica. La acción contra los espías capturados era más inequívoca. Ahora, Oleg Gordievsky, el ex jefe de la estación londinense de la KGB que en 1985 se pasó al MI6, confirma que el espionaje económico se ha convertido en un objetivo primordial. "Las reglas han cambiado -dice- pero el juego continúa."
(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)




