Desconfíe del otro
Hace 25 años que una organización mundial se ocupa de medir el índice de confianza en el mundo, y sus últimas mediciones dicen que la desconfianza hacia el otro se disparó en el último año. Siete de cada diez sujetos rechaza o recela de las personas con experiencias, valores o culturas distintas.
“La desconfianza es el nuevo instinto predeterminado” sostiene el Edelman Trust Barometer, un estudio que hizo encuestas en 28 países del mundo. Advierten del avance de la “insularidad”, la vida en un ecosistema cerrado de confianza “que impone una visión limitada del mundo, un estrechamiento de opiniones, estasis intelectual y rigidez cultural”.
El camino de la desconfianza empieza con el descreimiento de la ciencia y las acciones de los gobiernos; luego se llega a recelar de los extranjeros y, por fin, de todo el resto del mundo: todo lo que no sea uno mismo. Se llega al final desconfiando de sí mismo. Sobre todo de sí mismo; uno se conoce, y se sabe, como los otros, digno de toda desconfianza.
Y además:
El informe recomienda la conversación franca con otros para revertir la desconfianza. Y liderazgos empresariales y políticos más activos. Confiemos en que esto suceda; la confianza es como las profecías autocumplidas y funcionan -y se vuelven realidad- cuando hacemos cosas para creer en ellas.




