
Detrás de la deuda del grupo Soldati
Por Germán Sopeña
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El señor Santiago Soldati es un macroempresario que actúa en la microeconomía, que es decir la economía real. Por si esto parece un galimatías, de lo que se trata en realidad es de plantearse la pregunta siguiente: si un grupo del tamaño de Sociedad Comercial del Plata, símbolo de las transformaciones y las nuevas oportunidades de la Argentina, tiene serios problemas, ¿qué significa esa turbulencia como reflejo de un problema más general en toda la economía argentina?
Quizá sea demasiado aplicar para el caso de Comercial del Plata aquella famosa frase de que "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos" y su natural alternativa contraria ("lo que es malo para GM..."). Pero no es menos cierto que el derrape del grupo Soldati, aun si fuera controlado, no es el de un consorcio comercial cualquiera. Y si algo va mal para Comercial del Plata, ¿qué es lo que va mal en un sentido más general?
Uno de los principales banqueros del país aportó la siguiente respuesta ante la consulta de La Nación : "Le pasó a Soldati lo que ya pasó muchas veces antes con la Argentina, un país rico en recursos que se vio estrangulado financieramente por tener demasiadas deudas y malas perspectivas para pagar en tiempo".
El grupo Soldati creció como pocos durante los años de gran dinamismo de la convertibilidad. En 1989, el patrimonio total del grupo era de unos US$ 70 millones; hoy, 10 años después, el valor total de sus empresas se estima en unos 1500 millones.
Se explica así que uno de los principales bancos acreedores de Comercial del Plata sostenga que "Soldati tiene una seria dificultad de liquidez pero es solvente". Y otro empresario de primer nivel de uno de los cinco grandes grupos argentinos agrega: "No hay que confundirse: Soldati no es Moneta. Se equivocó con la inversión del Tren de la Costa, pero tiene muchas cosas muy buenas".
El problema de liquidez es su deuda. Su gran crecimiento se produjo, en gran medida, con más y más dinero prestado. Hoy, su endeudamiento se encuentra en US$ 750 millones, la mitad de sus activos. Pero lo peor de esa situación es que el 65% de esa deuda es a corto plazo, en un tiempo en que el dinero se ha puesto más caro y hay muy poco crédito para empresas de países emergentes.
Tanto en el ámbito empresarial de las finanzas como en el de los grandes grupos que son pares de Soldati, se coincide en que la mayor dificultad planteada por la imposibilidad de cancelar la obligación negociable de US$ 25 millones de esta semana producirá una restricción de crédito total en el mercado, y que eso obligará a una renegociación global de la deuda existente.
Eso es lo que ha tomado a cargo el Merchant Bankers Asociados, que presentará un plan de reestructuración en aproximadamente un mes y que incluirá, ciertamente, la venta de algunos activos, si no pudo concretarse hasta entonces la venta de la porción de Transportadora Gas del Norte que Soldati mantiene en tratativas con la empresa francesa Total.
Todos coinciden también en que ese plan llegará seguramente a buen puerto y que el grupo Soldati capeará el temporal. Pero el impacto no sólo afectará por largo tiempo su imagen, sino que llamará también la atención sobre qué ha cambiado en el funcionamiento económico del país.
"Nosotros apostamos a una Argentina que seguiría creciendo sólidamente y sin endeudarse, como lo hizo entre 1991 y 1994. Hoy tenemos que sufrir otro contexto", respondió a La Nación una fuente inobjetable del Grupo Soldati.
Puede pensarse que es una frase consuelo para no asumir el ciento por ciento de errores de gestión como el de una sobreinversión en el Tren de la Costa. Pero sería mucho más inteligente advertir a tiempo que detrás de los problemas del grupo se esconden, también, las dificultades macroeconómicas de un ciclo menos virtuoso que el de 1991-94 y que afectan a todas las empresas por igual.
La moraleja es atacar a tiempo el fenómeno, que ya advierten desde el FMI a numerosos economistas privados. El precio de no hacerlo será cargar con un pesado lastre para comenzar el próximo siglo.



