
La neurología en la era de la IA
En los últimos años la IA ha irrumpido transversalmente en todos los campos de nuestras vidas, entre ellos el ámbito de la salud, que genera muchas esperanzas, ofreciendo nuevas herramientas, redefiniendo nuestros enfoques y mejorando significativamente la calidad de atención a los pacientes.
Al conmemorarse ayer el Día Mundial del Cerebro, es bueno recordar que la IA se viene utilizando en la práctica médica diaria desde hace ya unos años para un conjunto interesante de enfermedades, especialmente neurológicas. Por ejemplo, para dar soporte en la identificación de patologías y acortar tiempos en el diagnóstico.
La cuantificación y volumetría cerebral mediante IA nos permite a los profesionales detectar alteraciones en el tamaño de las áreas del cerebro, facilitando la identificación de enfermedades como el Alzheimer y otras neurológicas degenerativas. Además, en casos de Accidente Cerebro Vascular (ACV), esta herramienta es crucial para la detección temprana y la aplicación rápida del tratamiento, reduciendo así el riesgo de consecuencias negativas.
Es claro que, cuanto más se especialicen estas herramientas, mayor beneficio podremos obtener de ella a través del soporte, diagnostico e identificación de pacientes para, especialmente, tratamientos complejos.
Es primordial entender que estas tecnologías deben comenzar a ser una prioridad en la formación profesional, ya que requieren de entrenamiento y adaptación por parte de los profesionales. Así como utilizar el estetoscopio, que es una herramienta que utilizamos todos los médicos y se necesita de un entrenamiento previo para poder interpretar los resultados que tenemos, trabajar con IA requiere de conocimientos que permitan dar cuenta de los beneficios y limitaciones que la misma tiene para poder utilizarlo de la mejor manera posible.
A pesar de que esta herramienta ha llegado para quedarse, complementando y perfeccionando el trabajo del sistema de salud y médicos, no debemos pasar por alto los riesgos y desafíos que esta implica. Puede suceder que existan casos en que un asistente virtual sugiera un diagnóstico erróneo, lo cual significa para los profesionales un riesgo muy grande y que nadie quiere correr. Es por eso que debemos trabajar para reducir estos riesgos de la mejor manera posible, siendo cuidadoses y prudentes en la identificación, medición y mitigación de los mismos apuntando a que los beneficios que estas herramientas nos dan superen ampliamente los riesgos.
Con nuestro equipo nos involucramos activamente en lo que es la utilización e impacto de estas tecnologías. Desde la participación en varios estudios que utilizan la IA para ofrecer mejores diagnósticos, más rápidos y precisos, así como el lanzamiento de un chat bot que utiliza esta herramienta para ayudar a los pacientes de cosas sencillas como tener una receta o prescripción médica y procesos más complejos como orientar hacia el mejor profesional con que atenderse según cada caso.
Por último, cabe destacar que la IA está destinada a cambiar profundamente nuestra práctica médica. Imaginemos un futuro donde un asistente virtual pueda identificar rápidamente el especialista adecuado y solicitar los estudios necesarios, reduciendo significativamente el tiempo de diagnóstico y mejorando la eficiencia del sistema de salud. En un escenario optimista, el paciente llegaría a nosotros en un estadio temprano y nuestro trabajo comenzaría con la primera etapa ya realizada, habiéndole ahorrado al paciente meses de incertidumbre y pudiendo ofrecer un mejor servicio a nuestros pacientes, combinando la precisión y disponibilidad de la IA con la empatía y comprensión humana.
Como médicos, debemos adaptarnos y aprender a utilizar estas herramientas para maximizar sus beneficios y minimizar sus riesgos, asegurando siempre la mejor atención posible para nuestros pacientes.
Director del Centro para la Investigación de Enfermedades Neuroinmunológicas (CIEN) de Fleni.






