
Diálogo semanal con los lectores
Por Octavio Hornos Paz
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El soporte de la información gráfica es el papel, cuya historia se remonta al siglo I de nuestra era. Su inventor habría sido Ts´sai Linn, funcionario del imperio chino.
Desde Samarcanda por el norte de çfrica, el invento llegó a Al çndalus, nombre de la España islamizada. De allí se expandió por Europa.
Inicialmente, el papel europeo se hacía de trapo, lo que se vio favorecido por la moda seguida por la gente del siglo XVI, que comenzó a usar ropa interior. Los tejidos de blanco y lencería fueron generosos aportes para la elaboración papelera.
En el siglo XIX se impuso el papel de fibras vegetales, de celulosa, que poco a poco reemplazó al papel de trapo.
Los treinta años del siglo XIX de La Nación están impresos sobre papel de trapo. El resto, naturalmente, tiene la celulosa como materia prima.
El papel de diario hecho de trapo es más duradero que el otro. Se dice que aquél puede preservarse por unos trescientos años, éste sólo duraría unos setenta.
La Parrala
Don Walter D´Aloia Criado, de Bolívar, nos escribe sobre una mención de la Parrala y nos expresa: "Se trata, sí, de La Parrala , pero la duda no es referente a si le gusta o no la aludida moza del cantar, sino sobre los gustos etílicos de la protagonista y las causas de su afición por el alcohol. "Que sí, que sí, que sí, que sí,/ que a la Parrala le gusta el vino./ Que no, que no, que no, que no,/ que el aguardiente y el marrasquino./ Que sí, que sí, que sí, que sí,/ que si no bebe no pué cantar./ Que no, que no, que no, que no,/ que sólo bebe para olvidar."
" La Parrala fue más que una "cancioncilla": fue una obra importante de la copla, con letra de Rafael de León y música de los inolvidables Valerio, León y Quiroga, que puso en boga por los años 40 y 50 la célebre Concha Piquer.
"En verdad, es común decir que alguien "es como la Parrala" para referirse a un indeciso total."
Disenso
El señor Claudio H. Sánchez nos envió el mensaje electrónico que transcribimos:
"No estoy de acuerdo con la observación del lector Juan Carlos Bruzzi Costas acerca de la expresión hijo pródigo . La palabra pródigo , efectivamente, significa "disipador, gastador, manirroto", etcétera. Pero la expresión hijo pródigo es una unidad con significado propio, basado en la parábola bíblica. Siguiendo el criterio del lector, la expresión buen samaritano solamente podría aplicarse a los nacidos en Samaria.
"En todo caso, podría criticarse el hecho de llamar hijo pródigo a quien regresa triunfador a su lugar de origen, ya que el personaje bíblico lo hace pobre y derrotado."
Error cronológico
El lector Horacio Salduna, de esta ciudad, nos escribe:
"En la página 14, sección "La agenda de la semana", La Nación del 21 de junio publica como una de las efemérides correspondientes al domingo 27 de junio: "En el año 1870 asesinan a Justo José de Urquiza en el Palacio San José, a 35 kilómetros de Concepción del Uruguay, Entre Ríos".
"Comprendo que algunos sectores porteños deseaban la muerte de Urquiza, pero no creo que al extremo de matarlo dos veces.
"La muerte de Urquiza se produjo el 11 de abril de 1870, cuando una partida de asesinos irrumpió en su casa al grito de "¡Viva López Jordán!" El mismo día, y casi a la misma hora, eran también asesinados dos de sus hijos, Justo Carmelo y Waldino, en la ciudad de Concordia.
"Como argentino y como entrerriano me sorprende que ese diario cometa un error histórico tan notorio."
El Nobel de la Paz
El embajador Albino Gómez, que, si nos acordamos bien, estuvo acreditado en Suecia, corrige un error de nuestra edición electrónica. Nos dice:
"Acabo de leer en La Nación line una nota de su corresponsal en los Estados Unidos, María O´Donnell, titulada "El profeta halagado".
"En el final de ella se refiere al Parlamento sueco como otorgador del Premio Nobel de la Paz, lo cual es un error. Es el Parlamento noruego el que determina el otorgamiento de dicho premio."
Un lago hermético
El padre Ricardo Isaguirre, de Río Gallegos, al cabo de un período de silencio, nos dice: "Me mueve a escribirle una perla selecta que descubrí, y aún no vi denunciada, en la edición de La Nación , suplemento Turismo, del 4 de julio:
"En la página 2 aparece la traducción de un artículo interesante, firmado por un tal Stephen Kinzer, acerca del Gran Altar de Pérgamo, actualmente conservado en cierto museo de Berlín.
"Como suele suceder en esa sección, la nota está acompañada del diminuto mapa de la parte de Turquía donde antaño se levantó la mencionada ciudad de Pérgamo.
"Lo impactante es que, convertido el Mar Negro en un lago sin desagüe aparente, ha desaparecido su actual comunicación con el Mediterráneo, que, como es sabido, se produce por aquellos accidentes de nombres poéticos que aprendimos a memorizar en el primer año del bachillerato, porque son allí el límite entre Asia y Europa: Mar de Mármara, el Bósforo, el Estrecho de los Dardanelos...
"Queda así constituida la unidad territorial de Turquía, suprimido (¿por la computación?) un enojoso paso marítimo en cuyas aguas se ha jugado una buena parte de la historia de la Humanidad. ¡Todo un golpe para los que aún no nos consolamos de la caída de Constantinopla!"





