
Educación
1 minuto de lectura'
Hay personas, incluyendo educadores y pedagogos, que se preguntan por qué en nuestras escuelas no se enseña el idioma coloquial en lugar del castellano formal. Según argumentan, esto podría crear en los educandos la sensación de que hablan mal, que lo hacen equivocadamente, o que simplemente el idioma formal es innecesario por inútil. Opinan que es mejor enseñarles a conjugar los verbos como ya lo hacen (yo sé, vos sabés, él sabe, nosotros sabemos, ustedes saben, ellos saben), o que "casar" y "cazar" son homófonos, es decir que suenan igual, porque en la Argentina se pronuncian igual, y no parónimos, como realmente son, porque sólo suenan parecidas si las pronunciamos correctamente.
Puedo darles varias razones por las que considero necesario y conveniente que nuestro idioma se enseñe en los colegios según los principios, normas y reglas unificadoras de la Real Academia Española, y no sólo según lo hablamos en los distintos pueblos derivados de la colonización cultural española. Primera razón: "El saber no ocupa lugar". Es decir, ¿por qué no aprender mi idioma en toda su riqueza expresiva?, ¿en qué me perjudica?, ¿qué me quita?
Segunda razón: Lo que en Argentina o en Bs. As. puede ser un anacronismo, o una manera perimida de hablar, puede resultar en otros países latinos, inclusive en España, una forma viva y rica de expresión. Y es con esos países hermanos con quienes más debemos dialogar. No necesitamos hablar como ellos, pero sí necesitamos comprenderlos. Nuestro idioma común es un arma formidable para nuestra unidad, respeto mutuo y comprensión.
Tercera razón: De los miles de niños o jóvenes que hoy se someten (o debería someterse) al árido y aburrido estudio de la lengua formal, tal vez uno (aunque sólo sea uno), algún día, pueda leer el Quijote con el asombro y la exaltación con que lo han leído generaciones de latinos. ¿Tenemos derecho a privar a nuestros hijos de esa posibilidad? Ahora yo les pregunto: ¿Por qué enseñar el idioma en su forma coloquial o localista, pudiendo enseñarlo todo?. Lo que se aprende en la calle puede ser analizado en el aula, pero no necesita ser enseñado. ¿Por qué consideran ustedes que hablar en "porteño", o en lunfardo, o en "argentino" conlleva el mensaje de que se está hablando mal, y crea en nuestros educandos una dicotomía correcto-incorrecto, o que nuestro idioma es un error?. El lenguaje coloquial, los localismos y los modismos regionales están perfectamente aceptados y no son incorrectos en la medida en que no resulten ambiguos o empobrecedores del acto comunicativo que es, en definitiva la razón de ser del lenguaje. Todas las expresiones locales enriquecedoras, o impuestas por la costumbre en los países hispano parlantes son atendidas, analizadas, aceptadas y fijadas por la Real Academia cuyo lema, como todos sabemos es: "Fija, pule y da esplendor".
En pueblos de Centro América, más de una vez me han dicho: "¡Qué rico hablan ustedes los argentinos!" (rico por sabroso, no por riqueza), porque les suena bonito, ceremonial y respetuoso nuestro "vos tenés". Igualmente en algunas regiones de España les recuerda su "Vos tenéis", y les agrada. Ustedes que son personas preocupadas por el uso de la lengua ¿por qué renuncian a la riqueza de su idioma?. ¿Creen realmente que si en la escuela se enseña la conjugación completa de los verbos, aún en sus formas más complejas, es por pretender que se usen a diario, o por hacer sentir a los alumnos que son brutos y que hablan mal?. Yo creo que es más bien porque tienen derecho a conocer cabalmente su lengua, a desarrollar su capacidad expresiva y comprensiva, y a elegir qué clase de hablantes quieren ser.
Ahora que las teorías sobre la relación entre la evolución comunicativa y el proceso de cerebración humano están revolucionando la biología, la sociología, la antropología y la filosofía misma, ¿creen ustedes que cabe reducir gratuitamente nuestro menú lingüístico por el supuesto de no perturbar la autoestima de los educandos?. Ahora que están surgiendo por doquier neolenguajes que se nutren ya no sólo de variantes de un mismo idioma sino de palabras y neologismos de diversas lenguas, y que se usan como herramientas de diálogo global, ¿creen ustedes realmente que es bueno para nuestros niños que les enseñen en el colegio sólo lo que ya saben? ¿No les apena ver en televisión chicos y chicas inteligentes, en las entrevistas, que tienen cosas importantes que decir, que tienen ideas buenas, y no pueden expresarlas porque en diez o quince años de escolaridad no han aprendido a usar su propio idioma? Por favor, pónganse un mano en el corazón y contéstense esta pregunta: ¿Ustedes, preferirían que no les hubieran o hubiesen enseñado a conjugar los verbos?. ¿Preferirían no saberlo?. ¿Se sienten abrumados de conocimientos por saberlo?, ¿Se sienten culpables por decir vos en vez de tú?. Respetados amigos, el saber no ocupa lugar. Nos hace más humanos y nos da riqueza, autonomía, creatividad, poder y libertad.





