El apasionante asunto de la selfie del mono
David Slater colocó el trípode con su cámara fotográfica frente a Naruto, un macaco indonesio. Pero el mono le quitó el artefacto y empezó a tomar fotos. Cuando Slater la recuperó, descubrió que entre varias fotografías fallidas había una verdadera gema: la primera selfie tomada por un mono. Las cejas enormes y unidas, los ojos anaranjados entreabiertos, una sonrisa de la que emergen dos enormes paletas. La foto fue publicada en el libro Wildlife Personalities (2011) y se convirtió en un clásico. La semana pasada la justicia estadounidense revocó los derechos de Slater sobre esta foto, argumentando que fue tomada por un animal. "Yo fui el intelecto detrás de las fotos, yo lo preparé todo", declaró Slater, pero su reclamo fue desestimado y hoy es una fotografía de dominio público.
La organización animalista PETA quiere llegar más lejos y transferir los derechos de autor al mono. Podríamos debatir acerca de la naturaleza del autor, la obra y su pertenencia, pero algo así no interesaría a nadie, y esta historia es demasiado divertida para esas cosas.






