
El ciberterrorismo
1 minuto de lectura'
LOS ataques de los piratas informáticos contra las computadoras personales han recrudecido visiblemente. Una de las razones de este incremento reside en la extraordinaria facilidad de acceso que proporciona Internet. A pesar de los controles de que dispone la Red, los ciberterroristas encuentran la manera de ingresar en los equipos de los usuarios para generar todo tipo de problemas.
Un conjunto de programas es especialmente diseñado para adentrarse en las máquinas y realizar todo tipo de depredaciones. Una vez puestos en acción, los virus informáticos pueden borrar los archivos o leerlos con una impunidad que realmente asombra.
Existe, incluso, toda una jerarquía de sistemas de ataque, que se perfeccionan con el tiempo. Uno de estos programas, escrito por un pirata que se hace llamar Mobman, está caracterizado como "lo más avanzado del momento". Como si esto fuera poco, los atacantes tienen sus sitios de reunión en Internet, donde intercambian informaciones y víctimas con una llamativa libertad de acción.
Las razones que mueven a los piratas a realizar lo que hacen son múltiples. En algunos casos se trata de un lamentable entretenimiento; en otros aparecen objetivos más peligrosos, en los cuales se pueden ver agresiones dirigidas con fines espurios o con metas tan inconfesables como ofrecer después los servicios de protección o de reparación de los elementos comprometidos.
Son conocidos los muchos casos en que los sistemas informáticos de alta seguridad de muchas naciones estuvieron en riesgo a raíz de la curiosidad o del desparpajo de muchos cultores de estas modernas tecnologías, a veces de muy poca edad. Los dardos apuntan también a los usuarios particulares, que pueden encontrarse, en cualquier momento, con sorpresas verdaderamente desagradables.
Haría falta todo un meduloso ensayo para entender los comportamientos de algunos responsables de este fenómeno, sobre todo en los casos en que no media un interés económico en sus actos. La tecnología más asombrosa de nuestro tiempo, la que nos pone en el centro de la sociedad del conocimiento, puede quedar bajo riesgo por el accionar de personas inescrupulosas o irresponsables.
La única manera de atacar este problema es responder a la tecnología de los piratas con tecnologías superiores, que puedan ponerles freno. Urge sacarlos del anonimato en que viven para que sus correrías puedan tener fin. Es necesario, además, realizar campañas especiales, que comiencen desde la escuela, dirigidas hacia todos los talentos responsables de estos atentados para detectar precozmente sus capacidades y orientarlas con fines más nobles.




