
El diablo siempre mete la cola
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"En la edición del domingo 6 de mayo, bajo el título «Italia: error fatal en un hospital», leemos: «Un nuevo escándalo sacude al sistema sanitario italiano: ocho pacientes que estaban internados en la terapia intensiva de un hospital del sur del país murieron en los últimos días porque se les había suministrado por error protóxido de azufre (anestésico), en lugar de oxígeno», escribe Mario Alberto Sánchez.
"Me extrañó la noticia, ya que, como químico, no sabía de la existencia del protóxido de azufre. Y más me extrañó su supuesto uso como anestésico, ya que los óxidos de azufre suelen ser tóxicos irritantes. Rastreando la noticia en otros medios, pude comprobar que se trataba en realidad de protóxido de nitrógeno (el famoso gas hilarante), por lo que el redactor debe de haber confundido la palabra azoto (nitrógeno) con zolfo (azufre)", prosigue.
Y finaliza: "Es la segunda vez que me dirijo a usted por culpa del azufre. Hace unos años, un redactor de LA NACION, al explicar la composición de la pólvora, tradujo el inglés sulphur como «sulfuro», cuando en realidad es «azufre»".
Temores
Consulta Eduardo Sancho, licenciado en economía:
"Tengo una duda con respecto al verbo temer . ¿Es correcto su uso en forma pronominal? Es decir, «me temo algo» o el más usado coloquialmente ante una duda «me temo que...». Yo temo que sea gramaticalmente incorrecto dicho uso, pero cabe la posibilidad de que sea una locución con significado propio."
El lector puede desechar sus temores. Ese uso es absolutamente correcto. Tiene un matiz algo diferente de las acepciones de ´tener miedo a alguien o a algo y ´sentir temor o preocupación por algo o alguien . En el Diccionario panhispánico de dudas , de la Real Academia Española, se lee: "[El verbo temer ] es transitivo, normalmente pronominal, con el sentido de ´sospechar o pensar que [algo malo] sucede, ha sucedido o sucederá : «¡Ya me lo temía! Están acá, otra vez» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]); «Mucho me temo que no podrás asistir» (Rossardi Visita [Cuba 1997])".
Con las manos tintas en tinta
"Me dirijo a usted por un problema de los lectores eminentemente práctico: ¿hay alguna forma de leer el diario sin terminar todos los días con las manos muy entintadas?", escribe Enrique Acevedo.
Transmito la molestia del lector, pero no está en mis manos (entintadas) remediarla. Como consuelo, solo puedo recordar que en otros tiempos los diarios manchaban mucho más, de modo que, si la tendencia se mantiene, puede ser que algún día dejen de manchar.
Negación tras negación
Escribe Mariano Oscar Navarro:
"Me dirijo a usted para consultarla sobre la siguiente oración, ya que es una frase que estoy oyendo diariamente en los medios de comunicación: «Yo también no voy». Cuando se utiliza el no en una oración, ¿el también no debería ser cambiado por tampoco ?"
En efecto, cuando se niega una cosa después de haberse negado otra, no se dice * también no , sino tampoco . Este es un error que antes no se oía, pero que ahora está cundiendo rápidamente. Y no solo se oye en los medios orales, sino que se lee con cierta frecuencia en los escritos. Se observa sobre todo cuando los dos adverbios no van seguidos, sino que entre ellos se interponen las palabras sobre las que recae la negación.
En el ejemplo que propone el lector, las formas correctas son yo tampoco voy , tampoco yo voy , tampoco voy yo o yo no voy tampoco . Como con otras palabras negativas, el uso de no con tampoco depende del orden: si la palabra negativa va después del verbo, delante del verbo va el adverbio no ; si la palabra negativa precede al verbo, no se usa no . El caso de tampoco voy y no voy tampoco es igual, por ejemplo, al de nunca voy y no voy nunca .
Récord mundial
"Con referencia a la nota del lunes 11 «Un reality sin escándalo», me extraña que el show de Susana no haya tenido el rating que se merece, ya que batir por casi el doble el récord mundial de salto en alto (2,45 metros), y encima para atrás, es un importantísimo acontecimiento deportivo. Dice la nota: «Una de las competencias que tienen que superar los participantes es el desafío de la báscula, que consiste en ver quién puede saltar para atrás más alto. Por ahora lideran este juego Paula Trapani y Gastón Ricaud, que llegaron a los 4,60 m»", escribe el ingeniero Edwin Kaswalder.
Y a mí me extraña, además, que esa prueba se llame "desafío de la báscula", porque ¿qué tienen que ver las básculas con saltar para atrás?
De la Europa central
Escribe María Cristina Quiroga:
"En el suplemento Cultura del domingo 10, dice, refiéndose al escritor Gregor von Rezzori, que es «uno de los mayores y menos divulgados escritores mitteleuropeos del siglo XX». La palabra mitteleuropeo no he podido encontrarla en el Diccionario de la Real Academia y tampoco en internet. Me da la impresión, leyendo el contenido de la nota, de que se trata de un escritor de la Europa central, pero me gustaría que usted aclarara mis dudas y su etimología."
La impresión de la lectora es acertada. Mitteleuropa significa en alemán ´Europa central y el adjetivo correspondiente es mitteleuropäisch . No había ninguna necesidad de inventar ese híbrido y debió haberse usado el adjetivo centroeuropeo o, en todo caso, si se quería hacer referencia al significado no solo geográfico, sino también histórico y cultural que tienen esas voces en alemán, pudo haberse adaptado el adjetivo escribiéndolo, entre comillas, con la grafía española "miteleuropeo".





