
El efecto Lucifer
Philip Zimbardo, profesor emérito de la Universidad de Standford, fue quien condujo en 1971 el experimento en el cual se le asignaba al azar a estudiantes, durante dos semanas y en una prisión simulada, la tarea de ejercer el rol de guardiacárcel o de prisionero. Sucedió que los guardias se convirtieron en seres tan brutales que el experimento tuvo que ser suspendido luego de sólo seis días. Zimbardo acuñó así "El efecto Lucifer", concepto que señala el momento en el cual un ser humano normal se transforma en un ser cruel y malvado. Zimbardo expondrá oportunamente sobre este tema, haciendo particular referencia a Abu Ghraib, en una conferencia que comienza el martes en California y que reúne a celebridades varias, Al Gore entre ellos.
Existe una capacidad, aparentemente común a todos, en las circunstancias adecuadas, de convertirnos en verdugos. Cada hombre lleva, como posibilidad, la encarnación del mal. ¿De qué depende trasponer o no el umbral? La conciencia no está iluminada siempre de la misma forma. Parece más bien un cuarto en el que la intensidad de la luz va variando, y en el que pueden crearse condiciones para la desaparición de la lucidez moral. Por de pronto, ciertamente, las situaciones de masificación lo son. Porchia decía que cien hombres juntos son la centésima parte de un hombre. En esa línea, una multitud sellada por una ideología y un contexto propicio puede debilitar la conciencia crítica hasta el punto de reducir a una centésima parte la propia capacidad de discernir entre los actos.
¿La Shoah está ya lejos? La distancia en relación con las formas radicales del mal es también una ilusión. Pensamos a veces que en esta materia existe una evolución del ser humano, cuando la experiencia nos muestra que no hay evolución ni involución, sino a veces, simplemente, una brusca reversión. Si se pensara activamente esta cuestión, el riesgo de repetición de casos atroces sería posiblemente menor. Antes de la segunda guerra, Jung alertaba sobre la necesidad de reflexionar sobre el arquetipo de la sombra, porque veía una situación latente a punto de desatarse. ¿Existe la percepción de un crimen original, un mal radical anterior a toda subjetividad, que el hombre se vería tentado de reproducir? ¿Hay un goce del mal que si no es capaz de ser pensado debe ser actuado? En todo caso, si hay un antídoto, sólo puede ser encontrado en el corazón del problema.
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